jueves, 23 de mayo de 2013

De perros y su educación



Un compañero de trabajo, llamémosle F para preservar su intimidad no sea que tenga represalias, me contó lo que le ocurrió mientras paseaba a su perro. El bueno de Fran, digo F, lo saca a pasear a diario turnándose con su compañera y esposa. Pasea por las calles de la urbanización y el labrador (labrador de raza, que no de los de los arados y el campo) aprovecha estos paseos para hacer sus necesidades fisiológicas. F lo lleva siempre con su correa, pero en una ocasión que  iba suelto, el animalito no se le ocurrió otra cosa que hacer sus caquitas en la mismísima entrada de un chalet. Pero nada, sin problema, F armado de la consabida bolsita, se agacha para coger los excrementos y en ese momento se percata del lugar donde su can ha dejado un recuerdo. ¡En la mismísima puerta de la casa del Jefe! Pero no de un jefe cualquiera de los veinte que tenemos, no, del Jefe Jefe Jefe. Ese Jefe que por encima de él no hay nadie ni nada. Si el perro tardó poco en hacerlo, él tardó menos en recogerlo. Rápidamente le puso la correa y se marchó de allí no sin antes mirar a todos lados para comprobar si alguien había visto algo. De camino a casa empezó a educar al chucho con sabias palabras.

-En la puerta del que nos da de comer no se caga uno, apréndetelo o te llevo al veterinario para que te corte tus atributos masculinos.

A los pocos días de contarme esto me encontré bien tempranito con mi amigo Javi, él de los toldos (hoy no digo el nombre de su empresa porque todavía no me ha invitado a la cervecita pendiente). Otro amante de estos animales y otro que se turna con sus hijos y su mujer para sacarlo a pasear. A estas alturas ¿alguien duda a quien le toca siempre sacar a los perros? Vale, los tenéis claro, ahora sigo con la historia.

A esas horas de la mañana, sobres las siete y media más o menos, muchos vecinos y vecinas del barrio hacen la peregrinación de las correas acompañados por  “amigos” con cuatro patas. En una zona despejada de las pocas que quedan sin construir, coinciden varios canes y ya se sabe los distintos caracteres y educación que tienen estos animales. Siempre está el más pequeño y  porculero incordiando a los demás. Y siempre está la señora que no tiene otra cosa que ponerse para bajar al perro que una bata güatiné y unas babuchas. 

Y ahí están, el perro porculero y la señora de la bata. El perro, ladra que te ladra a todo bicho viviente, la señora, protesta que protesta por todo lo que le parece bien. Pero Javi no se inmuta, ni Javi ni Urko. Este último, pendiente  de las palomas e ignorando los ladridos. Los ojos abiertos como platos, las orejas tiesas, las piernas en tensión, la lengua fuera, la respiración jadeante pero tranquilo, de espaldas al caniche peleón. La señora no puede más

-¡Este perro me tiene jartita! Cada vez que lo saco igual, se quiere pelear con todo el mundo. ¿Usted como hace para que el suyo sea tan bueno?

-Mire usted señora, yo llevé a mi perro a Estados Unidos para que lo educara Cesar Millán, el encantador de perros de la tele. Yo por mi perro lo que haga falta. ¡Vamos Urko!

Le dio un pequeño tirón a la correa, comenzó a andar  y Urko, obediente lo siguió pegado a su pierna derecha camino de casa. La señora se quedó con el suyo en brazos y cara de envidia.

Se lo conté a Fran, perdón, a F, para que aprendiera lo que es un buen perro educado y no tener el problemilla de que el suyo se acostumbre a hacer sus cosas en la puerta del Jefe Jefe Jefe. Anda  F llévalo a un buen adiestrador como hizo mi amigo Javi, le dije. Después me preguntó por la raza de Urko y yo le contesté gustoso: Bulldog francés albino.    

Lo de albino podría ser secundario pero, no se lo digáis a la señora de la bata güatiné, no sea que sepa que el Bulldog francés albino es propenso a padecer !sordera bilateral!.

Para proteger la identidad de Urko, he buscado en interne la foto de un pariente muy parecido

     

domingo, 19 de mayo de 2013

Tuneo trianero



Quizá parezca que esto es publicidad gratuita pero no es mi intención. Bueno, si el protagonista me invita a una cervecita en el sitio habitual, no le diré que no, aunque eso ya lo hace muy de vez en cuando. 

Dicen los buenos contertulios de televisión, esos que tienen la solución a la crisis y  a todos los problemas que tenemos las personas normales, que hay que innovar para seguir creciendo y estar en el mercado. Listos que son los tíos, mucha sapiencia y visión de futuro. Anda que ya les vale. Miarmas, daros una vueltecita por la realidad, que veréis que esto ya lo hacen aquellos que pueden y tienen visión de futuro, ¡porque no les queda más remedio!

Bueno, po eso, que mi amigo Javier Zamorano, de Toldos Zamorano, (cuidadito con la rima consonante) es uno de estos pequeños empresarios que luchan, día a día, para sacar una empresa adelante y, de camino, dar empleo a unas cuantas familias.

El bueno de Javier empezó con su padre en un corralón de la Triana profunda. Allí aprendió el oficio: -Niño, mide. –Niño, corta. –Niño, cose. –Niño, monta. Y Javier medía, cortaba, cosía, montaba. Los que sois de Sevilla y  nuestros distinguidos visitantes, recordareis las calles del centro cuando llega nuestra genuina y auténtica “caló” veraniega sevillana. Sierpes, Tetuán, Cuna, Plaza de San Francisco y muchas de ellas, como si fueran barcos veleros dispuestos a navegar por los sietes mares, tienen toldos para que nuestro astro rey, el Lorenzo, no nos castigue más de la cuenta. 

Por los tejados de estas calles correteaba Javier, Javi para los amigos, colocando anclajes, tirantes y las telas que nos dan la sombra adecuada para pasear por el centro y sus aledaños. Yo que tengo una mijilla de guasa siempre miraba a ver si se había dejado un hueco sin tapar por donde escapar los rayos del Sol. Pero nada, que su padre le había enseñado bien.

Y aquí lo tenemos hoy en día, diseñando, fabricando y montando capotas, toldos para balcones y ventanas, para piscinas, carpas, jaimas y montón de artículos más. Si queréis información visitar su página: www.toldoszamoranos.com. (Tampoco es publicidad, es un poquito de peloteo. ¿A qué me he ganado otra cervecita?). En una entrevista en El Correo de Andalucía, dice, aparte de lo que dicen todos los empresarios, lo de que si los bancos no nos ayudan, no nos financian, etc., que hoy desde el Iphone se puede subir y bajar el toldo a distancia. O sea, ¿que estas en el Quema viendo pasar las carretas de las hermandades y te acuerdas de  los geranios?, sin problema, tiramos de móvil y se baja el toldo para proteger nuestras plantas. Si queréis leer la entrevista lo podéis hacer aquí. (Quillo, ya van dos enlaces, la cervecita será con tapa ¿no?)

Bueno, y ahora vamos a continuar con lo del principio. Renovarse o morir, renovarse para seguir creciendo, renovarse o tunearse como dicen los canis. ¿Tunear?, pues sí, Javier Zamorano (repito lo de cuidadito con la rima consonante) también se atreve con eso de tunear vehículos. Y esta es la prueba de lo dicho:

 Foto de J.Z. en las puertas de sus instalaciones

                                                                                                                                                                                
Esto es tunear al estilo trianero. Coges un charret, le cambias la carrocería y ya tenemos un “carro” para el mayo florido repleto de romerías. Venga, dejaros de 16 válvulas y 200 caballos, buscaros un buen par de mulas que tiren bien y a presumir de vehículo en todas las épocas del año.

Y ahora que, Javi, ¿te atreverás con las bicis?


P.D. Javi es vecino de barrio y amigo. No tengo intención de colocar toldos en mi terraza ni en mis ventanas (de momento). Lo de que me invite a cervecitas es casi mentira, algunas la pagaré yo. Me llamó la atención la foto de la carriola y es por lo que hice la entrada. Bueno, que me voy a dar una vuelta con mi mujer que desde mi terraza (sin toldo) he visto a Javi y Elo, su esposa, paseando a Urko, su bulldog francés, de camino a una “farmacia” de guardia donde coincidimos.

martes, 14 de mayo de 2013

Fomento de la lectura



Con permiso de la madre, Rocío mi frutera de La Repera, que cuando habla de su hija se le abren de par en par los ojos y la sonrisa le ilumina el rostro. 

Nerea es una niña inquieta, menudilla pero con un gran corazón. Su inquietud le lleva a leer todo lo que le caiga en sus manos. Juanjo y Rocío son los culpables de esta afición. Aprovecha la menor oportunidad para, a sus 7 años, sentarse cómodamente y ponerse a devorar letras, relatos, cuentos, historias. Aunque cuando se le cambian los cables es una fiera indomable. ¡Como todas las mujeres desde chiquititas! Su madre me envió la foto:

 -Mira mi niña que relajadita está en el salón de la "república independiente de mi casa".

Nerea enfrascada en una amable lectura


Concentrada en su lectura se lleva las horas sin molestar a nadie y sin permitir que nadie le moleste. Se empapa de todo lo que lee y pregunta aquello que no entiende. Y se lo preguntó a su tío.

-Tito tironini, llevo una hora con este libro y no entiendo lo que pone. ¿Me lo puedes explicar?

El hermano de mi frutera cogió el libro. Con paciencia se sentó al lado de su sobrina y empezó a leer

-Och på våren, jag gillar att promenera genom dess gator. 

-Vale Nerea, ya he terminado de ver las estanterías Billy, los Trogenfun y los Akerfragen. Anda, vámonos que tu madre nos está esperando para darte las almondigas suecas.

Gracias queridos nórdicos por facilitarnos a los españolitos fomentar la lectura entre nuestra gente menuda. Los sofaces muy cómodos, la iluminación la adecuada. Pero

¿Podríais colocar en las decorativas estanterías libros de, por ejemplo Manolito Gafotas?

Es que Julio, el hermano de mi frutera, cuando lleva a su sobrina a este Centro de las Horas Perdidas, se queda muy tranquilo sabiendo donde encontrar a la querubina:

Sentada en el salón, disfrutando de un buen bok  

jueves, 9 de mayo de 2013

La Batalla de la Pradera



Imagen encontrada en la red



Agazapados entre los pocos matorrales de la pradera se acercaban lentamente a la avanzadilla de los soldados. Sus exploradores les habían avisado de la inminente llegada de este grupo reducido pero peligroso. Con sus pinturas de guerra y sus armas preparadas, estaban dispuestos a defender su territorio de la invasión de la gente del otro lado de la montaña.

Ojosdecristal tensó su arco y de un certero disparo atravesó la garganta del primer adversario. Acto seguido Osogordo saltó sobre otro enemigo y, con su largo cuchillo, degolló con un tajo seco la yugular del contrincante. Uno de ellos huyó despavorido al escuchar los gritos de guerra al comenzar el ataque. Pero Lobocanijo cogió su tomahawk, se lanzó tras él y le propino un golpe fuerte y sonoro que le destrozó las rodillas. Una vez con su enemigo en el suelo, lo agarró del pelo y sin miramientos le arranco la cabellera. Con ella en la mano le dio tiempo para ver como Aguilagranaína clavaba su lanza en las tripas del teniente del batallón.

Se escaparon algunos, pero los cuatro grandes guerreros habían logrado su objetivo y llevaban en sus cinturones los trofeos de la primera batalla de una larga guerra. Montados en sus mustang se aproximaron al cercano poblado y a las afuera de este se encontraron con la bella hermana de Ojosdecristal que los esperaba.

-Venid bravos guerreros, venid y descansad del combate. Vuestras madres os esperan ansiosas en los tipis para que podáis disfrutar del Banquete de los Combatientes. Dejad vuestras andanzas por la Gran Pradera. Encomendaros a la Madre Tierra para que la próxima vez que el Sol empiece su descanso y la Luna ilumine los sueños de los hombres, os de fuerza para vencer a los usurpadores extranjeros.


Después de muchas lunas:

Ojosdecristal aprobó unas oposiciones y hoy en día da clase un Instituto donde sus alumnos no hablan de otra cosa que de Call of duty modern warfare 4.

Osogordo es conductor de autobús urbano y a través del espejo retrovisor interior ve como la chavalería usan sus teléfonos móviles para hablar con su amigo del asiento de atrás a través del  wassap.

Aguilagranaína se marchó a la ciudad de la Alhambra y poco más se supo de él desde que dejo de escribir cartas a los componentes de la avanzadilla cherokee.

Lobocanijo trabaja en una fábrica haciendo productos de primera necesidad (y por muchos años) y utiliza el ordenador para contar historias dejando en un cajón el boli y la libreta.

Ninguno de los cuatros ni eran, ni son violentos. Ni siquiera la cuadrilla de soldados a los que por cierto, les tocaba ganar al día siguiente. Alguna que otra brecha en la cabeza gracias a la mala o buena puntería. Algún que otro brazo partido por culpa de la endeblez de la rama de los árboles.  Todo se acababa al día siguiente antes de comenzar una nueva batalla o una final de futbol en la pradera.

Y la última consideración, lo que la bella hermana de Ojosdecristal  dijo:

¡Pepeee! Que dice mamá que te vengas ya a cenar. Que dejes de jugar en el descampao de la obra y no os peléis más con los niños del otro colegio.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Expedición a la jungla



Tenía el trabajo de gabinete hecho y todos los datos preparados. Equipado con la ropa adecuada y gracias a la información facilitada por los lugareños me encaminé a un punto determinado que previamente había marcado en mi GPS. El día amaneció con un tenue Sol y fresco viento del norte poco habitual en esta época del año. Mi objetivo merecía la pena y no me importaban las inclemencias. Hacía tiempo que las escuchaba, incluso, en alguna que otra ocasión, logré ver una bandada. Pero mi objetivo era conseguir la prueba definitiva y descubrir el nido comunitario. Si mi información era cierta a 37º 25’ N y 5º 58’ O, podría hacer la foto que definitivamente demostraría la inminente invasión de esta especie, la Myiopsitta Monachis. Estos invasores son extremadamente gregarios y construyen sus habitáculos con ramas entrelazadas, habitando en ellos muchas parejas. Cada pareja llega a poner de 5 a 8 huevos por puesta y en poco tiempo, ya que el periodo de incubación es de 26 días, logran una población numerosa. Para colmo se adaptan a cualquier tipo de clima y logran acabar con las especies autóctonas.

No sin esfuerzo, llegué al punto establecido. Miré entre los numerosos árboles buscando mi meta armado de mi vieja cámara de fotos (aún no tengo réflex), cuando hallé una especie nueva y desconocida. Mi asombro llegó a tal extremo que olvidé el objeto de mi expedición y me quedé escondido y sin moverme observando a este ser tan extraño.

Foto de un servidor, quiero decir hecha por mí.


Bueno, vale, que no he estado de expedición por la jungla tropical. Que esta mañana bajé a por churritos para el desayuno de mis churumbeles. Las coordenadas mencionadas son reales, en cristiano: calle Agricultores esquina a calle Sembradores. Después de mirar un rato, y viendo que el bicho no se movía, llegue a la conclusión de que era un tótem que habían puesto una de nuestras tribus urbanas, un tótem o un peluche, ¿Qué más da?.

Pero lo de la búsqueda de la Myiopsitta Monachis continua y nada más que me reponga del asombro de esta visión, conseguiré el objetivo marcado.