miércoles, 3 de octubre de 2018

Sevilla por fin tiene un Primá



Me imagino que a estas alturas ya os habréis enterado que se ha inaugurado en Sevilla un Primark. ¿Qué no? Desde luego que no estáis a la última. Por favor, si ha salido en todos los medios de comunicación. Que si, que tenemos un Primark. Bueno, de momento, porque está previsto inaugurar otro el año que viene. O, a lo mejor, dentro de unos meses, después del éxito de esta primera tienda.

Vamos a situarnos. El primer Primá sevillano está ubicado en el centro comercial de los bajos de la torre Pelli. A ver, se empeñan en llamarla Torre Sevilla, pero los sevillanos la bautizamos como torre Pelli y torre Pelli se quedará para la posteridad. ¿Qué no? Amos a vé, las Setas de la Encarnación son las Setas de la Encarnación aunque quieran que nos acostumbremos a llamarlas Metropol Parasol, o algo por el estilo. Pero son las Setas. Lo de Pelli es por el nombre del arquitecto que diseño este rascacielo de 180,5 metros, el más alto de Andalucia, que pa eso los sevillanos somos sevillanos.

Que no me enrollo, que el Primá se inauguró el miércoles 26. ¿Y qué pasó? A vé, juntemos  las bullas de Semana Santa, la gente esperando el alumbrao de la Feria, los Béticos en la calle Tajo antes de un partido, a toda esta gente los arrebujamos en la puerta y me quedo corto. Una media de dos horas para entrar. Pero todos los días, el 26, el 27, el 28, el 29. De tal forma, que la dirección del centro tuvo que declarar el númerus clausus ¡todos los días! O sea, que te esperes, que estamos llenos, que te pongas a la sombrita, que tengas paciencia.

Un estudio científico (me lo han mandado por el güassáp) dice que  si coges el coche,  te acercas al Primark de Huelva, entras, compras, y después te pasas por el Bonilla y te tomas una tapita de ensaladilla rusa, tu comadre todavía no ha entrado en él de Sevilla.

Pero claro, los sevillanos, que pa eso los sevillanos somos sevillanos, no podíamos ser menos. ¿Qué en Jerez hay un Primark? ¿Y en Huelva? ¿Y aquí no? ¡Eso no puede ser! ¡Dos Primá! Uno inaugurao y otro a puntito de abrirse.

Yo no conozco esta tienda, mi hija si. No la de Sevilla, que todavía no ha ido,  la de Madrid, y me ha dicho eso de hay unos calcetines monísimos y baratos. A ver cuando abren uno cerquita. Pero creo que se va a esperar unas semanas hasta que se termine la novedad si es que se termina.

Bueno, que ya somos normales. Tenemos un Ikea, un acuario, dos Factoris, un Costco, un montón de Macdonals, Burgequines, KFCs  y encima, pa eso los sevillanos somos sevillanos y nos gusta más una cola y una bulla que a un perro de aguas un charco, un Primá.

Enga, a ver si luego tengo tiempo y me acerco por la torre Pelli a recoger a mi mujer y mi hija. Porque ellas, ambas dos, solas, sin prisas, hoy, precisamente hoy,  se han acercado a “curiosear”. Vamos  a mirar cosas de mujeres, pensado en los Reyes Magos; que me hacen falta pijamas; mira que chaleco más mono pa tu hermano; esta falda seguro que te queda bien; mamá el fulá que te gusta; huy que chulas las servilletas, ….

Yo les he encargado que me miren las reflex, pero mi hija me ha dicho eso de !que pesaito!. Bueno, tendré paciencia, ya caerá.

Y ahora, para adornar un poco este tocho, un vídeo del El Niño del Ukelele. Este cuenta esta historia mejor que yo. Por lo menos sabe tocar una guitarra chiquitita y cantar.








domingo, 30 de septiembre de 2018

Una de solidaridad



Yo vivo en un barrio solidario. Bueno, más o menos, pero un barrio donde la mayoría de los vecinos nos ayudamos unos a otros. Y aquí un pequeño botón, o sea una muestra de lo que me refiero.

Resulta, que ayer mi señora esposa me mandó a comprar los mandaos que le faltaban de la lista sabatina, que por cierto era extensa, cosas de tener cita en la peluquería (ella). Cuando me acerco a depositar la basura en los buzones correspondientes (“No se te vaya a olvidar la bolsa, es que voy con el tiempo justo de hacerme la permanente”) me encuentro con esto:

Primera foto, con el móvil

¡Toma ya! Tiro de móvil, vale, aún no tengo réflex, y hago un par de fotos. En esta de arriba se ve un artilugio que está en casa de cualquier vecino de Pinomontano. Sí, un ventilador de toda la vida, pero con un cartelito.

 Segunda foto, igual, con el móvil

 
No os preocupéis de ampliar la fotito para leer lo que pone en la hoja pegada a la rejilla, yo os la trascribo. Perdonadme que mi móvil no tenga control de obturador, tiempo exposición, filtros, ojo de pez y otras virguerías que tienen las réflex, pero la nota dice:

Este ventilador ¡funciona! Lo dejo aquí porque por fin ¡tengo aire acondicionado! Que lo disfrutéis.

Seguro que detrás de esta nota hay una historia de las que merecen ser contadas. Nótese que el ventilador tiene pinta de ser de los chinos. Esos que suenan como un eurifaigter y no te enteras de lo que dice la tele, el porterillo de la puerta, o el teléfono cuando te llaman para que te cambies de compañía telefónica. Mucho ruido, pero por lo menos te remueve el aire caliente del “suave” verano sevillano.

Pero digo yo, que esta solidaria familia, después de años sufriendo la canícula sevillana, sudores, ardores y siestas sin dormir, han conseguido tener aire acondicionado. Me los imagino juntando euro a euro, quitándose de otras cosas necesarias, esperando a que “la cosa” se normalice una mijilla. Pero al final lo consiguieron, aunque sea en Septiembre. Pero ahí no acaba la cosa. ¿Qué hacemos con el ventilador? ¿Lo guardamos? ¿Se lo damos a tu cuñao? No, mejor lo bajamos a la calle para que alguien a quién le haga falta lo pueda aprovechar.

Dicho y hecho, con la nota informativa correspondiente, para el uso y disfrute de cualquier vecino necesitado.

Después de echar la foto, me encaminé al cajero de los tiesos, ese que te da, siempre que dispongas de saldo, billetes de diez euros. Tardé unos diez minutos. Y cuando pasé de nuevo por el lugar, el ventilador ya no estaba. Quiero pensar que lo cogió alguien a quien le hacía falta. Alguien que vio una oportunidad de mejorar un poquito su vida y que agradeció a la persona anónima que dejo el ventilador, la iniciativa solidaria.

Es que hay muchos tipos de solidaridad. Y es de bien nacido el ser agradecido ¿no?





lunes, 24 de septiembre de 2018

Vuelve a casa por ¿Navidad?



La mayoría de la gente vuelve a casa por Navidad, o al menos eso dicen. Y un servidor no podía ser menos, y aquí está el tío, en La Bodeguita por Navidad. ¿Qué no estamos en Navidad? A ver entonces como me explico lo que vi el pasado lunes ¡17 de Septiembre!, repito, 17 de Septiembre de 2018.

Resulta que estábamos de compras en un centro comercial de esos “americanos” que se están implantando en algunas de nuestras ciudades. No voy a hacer publicidad, pero el nombre empieza por COS y termina por TCO y sigue con  WHOLESALE. Es americano americano, pero de los de América del Norte, genuino yanqui para entendernos.

Venden de todo, desde frigoríficos de cuatro puertas, televisores tamaño cine de verano, botes de mayonesa de kilo, cajas de pinchitos morunos, chaquetones talla XXXL, juguetes, sofases, bebidas, hasta sillones que te dan masajitos a lo bestia. Pero repito, todo a estilo americano. Ejemplo: los botes de perejil picado tienen cerca de medio kilo. Delicatesen, todas las que os imaginéis. Y ¿la gasolina? También y barata. Y con cola en los surtidores.

Bueno, que estábamos buscando una caja de cincuenta perchas para la ropa y justo al dejar atrás la estantería donde están la réflex, (nótese que he dicho “al dejar atrás”) nos encontramos con esto:



¿Qué? cortingles, ¡se te han adelantao!   ¡Es que estos americanos! Pero había más cosas, un pequeño detalle:



Y me pregunto yo: antes de Navidad ¿no viene el día de dar las gracias (Thanksgiving Day para los que tenéis el B1). Y ¿Qué hacemos con el jalogüin? esa fiesta tan “nuestra”. O sea, que el que da primero da dos veces ¿no? Vale, mañana llamo a nuestro alcalde John Sword (Juan Espada para los que no tenéis el B1) y le propongo que inaugure el alumbrado navideño el día 12 de Octubre, fiesta Nacional y cumpleaños de un servidor, Totá, ya que nos adelantamos vamos a aprovechar la clarita, aunque estemos a 38 grados en esta bendita ciudad.

Otra cosa, ahora sobre los gustos de la gente de Wisconsin, Delaware, Orlando o Milwaukee.


Esto también estaba entre los miles de adornos “navideños”. Y mirándolo detenidamente, no sé, pero yo juraría en  el cementerio sevillano de San Fernando, a la derecha del Cristo de la Mieles, justo pasando la tumba de Antonio Machín, hay una jartá de  angelitos como este adornando nichos, panteones y demás ultimas moradas. ¿Qué los americanos adornan sus casas con estatuas de este estilo? Po sí que son raros. Raros y listos con eso de adelantarse para aprovechar el tirón comercial de las fiestas.

Pero que conste, se pongan los yanquis como se pongan, en casa ponemos el portal de Belén el día 8 de Diciembre, la ropacamilla el día de los muertos,  la cesta de Navidad… la cesta de Navidad cuando toque y la cena de empresa… la cena de empresa es otra historia, seguramente este año nanái. No es por nada, simplemente para evitar daños colaterales como en años anteriores.

Enga,  nos leemos pronto, no sea que me pille el toro y cuando me dé cuenta tengo las ofertas del rebujito y la manzanilla en el Costco. Que los americanos son mu suyos.





jueves, 9 de agosto de 2018

La Talega



Hola, ¿Qué tal? Pues nada, que no he cerrado, que como ya se está convirtiendo en un clásico, de vez en cuando me entra la pájara y abandono, momentáneamente La Bodeguita. Pero como el síndrome blogueril me tiene atrapado, enga, una historia real para ir abriendo boca.

Como soy mu güen mandaero, es decir, hago con amor y fervor todos los recados que mi sufridora esposa me encarga (un poquito de peloteo por si se le ocurre leer esto), hoy me ha tocado comprar el pan.

Raudo y veloz, como siempre; sin perder tiempo y entretenerme con los amigotes, como… dejémoslo en que había mucha gente en la tienda; me encamino al establecimiento de Maricélia.  Por cierto, se llama María, pero como mi queridaesposaquetequiero (otro poquito de peloteo todo junto) tiene un don especial, entre otros muchos, para los nombres, pues nada, que hace tiempo la bautizó como Maricélia y Maricélia se ha quedado.

-Buenos días guapetona –le digo con mi habitual educación, le pese a las falsas feministas eso de guapetona- ¿serías tan amable de venderme dos bollos, una viena chica y un mollete de Antequera? Toma, échalo aquí.

Los ojos de María se pusieron tan grandes como la Luna llena de días atrás. Y  sin dejar de reírse me dijo:

-Es la primera vez que sirvo el pan en una talega.

-¡Desde luego que no hay quién entienda a esta sociedad! –Contesté yo con el discurso medio preparado- ¡Con el porsaco que están dando con las bolsas de plástico y el medio ambiente! Ahora viene una criaturita como yo, una persona responsable con  la naturaleza, dispuesto a no pagar los cinco céntimos de la bolsa para que los derivados del petróleo desaparezcan y resulta que soy un rarito. Anda que ya nos vale. Las mujeres de hoy en día os habéis acostumbrado al plástico y lo antiguo, perdón lo vintage, lo dejamos a un lado. Tuve la suerte de criarme en Alcalá de Guadaira, conocida en el mundo mundial por Alcalá de los Panaderos y cuando mi madre me mandaba a la tahona a compra el buen pan de Alcalá nunca se le olvidaba darme la talega. Y tenía dos, una para el diario y otra para el duro con el que hacer gazpacho o migas, según la temporada. Y colgadas en una alcayata en la cocina como mandan los cánones. ¿O es que en tu insultante juventud nunca la has utilizado? Además, otra cosa te voy a decir, la talega no es de viejos, es de cosa de hípster y de bohemios, como yo. Anda, deja de reírte y dame mi pan que quiero irme a casa prontito  para estar al lado que mi rubia de ojos limpios (espero que con tanto peloteo este fin de semana me dé un premio de los buenos)



Bueno, que dejé a Maricélia riéndose y pensando en una campaña que tenemos previsto realizar en estos días. Yo quería fomentar el hashtag “regalaunareflexalnaranjito” pero la voy a dejar aparcada de momento. Ahora lo que vamos a lanzar es eso de: “almuadilla” “se moderno utiliza una talega para el pan”.  De camino colaboramos con el medio ambiente y nos ahorramos unos centimillos.

Sobre la foto:

 .Está hecha con el móvil de toda la vida.

.Lo de la izquierda es mi talega. No la tengo colgada en una alcayata porque la que me espera en casa con una sonrisa sincera (me lo estoy ganando a pulso) dice que de abrir agujeros en los azulejos nuevos, nanai.

.Lo de la derecha es un bote que, en navidad, suele contener “assortment of coconut” o “toffee bisciuts”, pero el resto del año hay magdalenas, roscos de anís y delicatesen por el estilo, según época.

.¿A qué marida bien la talega con el cacharro inglés ese? Lo que yo diga, moderno pero clásico.

Ya os dejo, pero una recomendación: En vuestra panadería o tienda donde compráis el pan pedirle talegas de tela. Seguro que alguna empresa de marketing se le ocurre fabricarlas con la publicidad correspondiente y de camino le da un poco de seriedad a esta entrada.

Y recuerda:

“se moderno, utiliza una talega para el pan”










viernes, 15 de junio de 2018

Nerea y los gatos




Hoy me voy a atrever a corregir y a rectificar a toda una grandísima escritora como es la sevillana, aunque nacida en Bilbao, Nerea Riesco.

Esta autora, de la que soy seguidor en su página del feisbu, publica de vez en cuando, fotos de escritores que tienen algo en común. La serie de fotos se llama “Escritores con gatos” y, como es lógico, muestra imágenes de autores  o autoras (que no se me enfade nadie o nadia) con sus felinos o felinas. Los hay de todos los géneros y épocas, con el elemento gatuno en común, claro. Vale, hasta aquí todo bien.

También nos regala fotos de sus dos gatos: Dante y Poe. Por cierto, ya me quedo más tranquilo sabiendo que no soy raro cuando llamo a mi gato Quillo, cada uno con sus inquietudes y conocimientos ¡Qué quieres que te diga!

Bueno, Nerea, vamos al lío.

 Deberías saber, como buena cuidadora de Dante y Poe, que tú no tienes gatos, ellos te tienen a ti. La casa es de los gatos, tú, en todo caso, pagas la hipoteca. El mejor sitio de la casa es donde esté el gato, en el resto puedes estar, de momento. Las horas de juegos la deciden ellos, tú te limitas a acompañarles. Nunca se te puede olvidar que, para ellos, eres el humano que le da de comer. Si se sientan a tu lado mientras escribes la próxima novela, no es para darte compañía, es para controlarte y que llegues a tiempo a entregar las galeradas. ¿No te das cuenta que quién te marca los horarios es Dante? De momento, claro, dentro de poco Poe será el señor del castillo, si no, al tiempo. Tranquila que tu papel de sirvienta y vasalla lo tienes asegurado.

Nada, que si tienes tiempo entre presentación y firmas de tu última novela “Los lunes en el Rizt” a ver si puedes cambiar lo de “escritores con gatos” por “gatos con escritores”, creo que es más real.

(Iba a seguir escribiendo más cosas pero es que, por lo visto, mi vieja silla y mi rancio cojín, tienen que tener algo bueno porque el Quillo no para de dormir la sagrada siesta ¡y cualquiera lo molesta!)