jueves, 20 de abril de 2017

De avalanchas, madrugá y rock

Bueno, venga, que sigo, o empiezo a empezar otra vez. Como buen sevillano me toca hablar del aniversario de la EXPO92, pero este acontecimiento merece toda una serie de entradas y resulta, que lo más próximo en el tiempo ha sido la Semana Santa. Y si quiero seguir siendo buen sevillano (os recuerdo que buen sevillano no es sinónimo de ombliguista, o si, que también puede ser) tengo que comentar lo de la última Madrugá. Lo de la Expo para más adelante, ahora lo de las avalanchas.

Este año me he librado, entre otras cosas, porque no fuimos a “disfrutar” de esa noche mágica. Mira que le insistí a mi sufridora esposa, pero nada, que este año no se encontraba con ganas de ver a sus “Gitanos” y a su “Calvario” en la calle a eso de las cuatro de la mañana, en el caso del “Manué”, o buscar por las calles del centro a la hermandad de su padre de regreso a la plaza de la Magdalena horas más tarde. ¿He dicho que insistí mucho? Pues sí, una vez, tampoco hay que ponerse pesado. Pero que conste que se lo pregunté y estaba dispuesto a acompañarla.

También he dicho que este año me he librado porque tenemos experiencia con avalanchas de esas. La primera  en el año 2005. La única y la última vez que nos acompañó nuestra hija. Esperando para ver el paso del Gran Poder, en la esquina de la calle San Miguel, sin saber cómo, a escasos metros empezó la gente a correr en nuestra dirección. Sin avisos, sin consignas, sin saber porque, el caso es que con un ruido  ensordecedor y temblor en el suelo nos vimos en medio de la avalancha. Como pudimos nos aferramos a una reja y dejamos pasar la marabunta por nuestro lado. Como vino se fue. Duró un minuto más o menos. La cosa se calmó y la gente, con el miedo en el cuerdo y el lógico nerviosismo, siguió como pudo esperando al Señor de Sevilla. Lo que he dicho anteriormente, mi hija nos dijo eso de “una vez y no más, santotomas”; desde entonces, si puede, se pira a la playa en estos días. Mi hija en lo cofrade sale a un servidor, cosa que a mi mujer le da mucho coraje.

La segunda avalancha nos ocurrió hace dos años. Estábamos en la calle Matahacas esperando al paso de la Virgen de las Angustias. Un inciso, lo de reflejar los lugares donde nos ocurrieron los sucesos es para que os deis cuenta que, a pesar de que no soy capillita, conozco los lugares estratégicos donde ver las cofradías señeras, que son todas, claro. Bueno los sitios recomendados los conozco yo y todo el mundo, pero mi mujer es de las que le gusta llegar con tiempo. Después del inciso sigo.

Esperando al palio de los Gitanos, de buenas a primera sentimos un estruendo acompañado de una especie de terremoto, gritos, carreras, llantos, histeria. Nazarenos mezclados con penitentes y con público, todos corriendo sin saber porque y de qué. Si no habéis llevado una túnica de nazareno, imaginar lo que se siente con un antifaz que apenas te permite ver hacia adelante, y te empujan, te arroyan y ves a tus compañeros de tramo precipitarse a  tu lado. Pero esta vez tenía experiencia, por lo ocurrido años atrás y porque para eso pertenezco a la brida de emergencia de mi empresa. Protegí a mi cónyuge en un portal y me dediqué a tranquilizar a la gente. Más que tranquilizar lo que hice fue apagar cirios, sujetar cruces e intentar parar a los corredores para que no arroyasen a la gente que estábamos en el portal.  Pasado dos minutos o tres, el asunto se volvió a tranquilizar. Junto a nosotros se quedaron un par de nazarenas, se habían quitado el antifaz, llorando angustiadas y con un ataque de nervios que contagiaba a todos los que estaban a su alrededor. 

Entre llantos pudimos entender que, tras la estampida,  estaban perdidas. Su familia las esperaban en la cercana plaza de San Román, pero ellas no tenían fuerza ni de ponerse de pie. En esto llegó mi amigo Alejandro. Ale es componente de la cuadrilla baja de Hermanos Costaleros de la Virgen de las Angustias. Con la tranquilidad que te da la experiencia de muchos años bajo las trabajaderas, con las instrucciones que te da tu Hermandad después de lo sufrido en el año 2000 y con el cariño que un hermano trata a una hermana, Ale consiguió tranquilizarlas. No preocuparos, les dijo, ahora me voy a preparar el costal que en San Román hacemos el relevo, si hace falta os metéis debajo del paso. Lo primero es buscar a vuestro diputao de tramo que estará preocupado. ¡Y seguro que encontramos a vuestras familias!

Mientras sujetaba la arpillera con las rodillas y enrollaba la morcilla, tuvimos un ratito para hablar sin que las nazarenas, ya más tranquilas, se enterasen de nuestra conversación. ¿Sabes que ha pasado? Mira, me contestó Ale, ahí atrás, en los bares, suma cubatas más cubatas, más cubatas, ¡quillo no me empujes! ¡Te voy a ! Ná, lo de siempre cuatro niñatos que no saben diferenciar una Madrugá con una madrugada. Uno que se asusta, sale corriendo y la gente, sin saber porque, corre también. Pero ya se ha acabado todo.

Ale se marchó buscando su lugar para relevar a sus hermanos de la cuadrilla alta acompañado de las dos nazarenas con sus antifaces de terciopelo morado y sus  túnicas y capas blancas.

La pregunta final, que pa lo poco que publico me enrollo tela: ¿Es compatible la Semana Santa con otro tipo de cultura? ¡po claro que sí! Con ubicación, claro. Un ejemplo, el gran Silvio. Silvio Fernández Melgarejo, uno de los mejores rockeros españoles, hizo una versión de la canción “Preghero” (Rezaré) de Adriano Celentano. Hace poco, otro músico sevillano Pablo Gañán conocido con Señor Gañán, ha hecho otra versión de esta canción dentro de su disco “Por un mundo mejor”. ¿Y de quien se acompaña en el disco? Pues de algunas de la mejores bandas de cornetas y tambores sevillanas.

Aquí os dejo el video por si lo queréis ver. Tiene que ser a pantalla completa y con el volumen subidito. Y sí, quien acompaña al Señor Gañán es la banda la Centuria Macarena y no pasa ná, pero es música ¡y que música!




El video procede de la Tertulia Cofrade La Soga de Judas (el nombrecito de la tertulia da que pensar)




miércoles, 5 de abril de 2017

La grandeza del fútbol según Aitor



No sabía si llamar a esta entrada “La grandeza del Futbol”, “La grandeza de Aitor” o “La grandeza del padre de Aitor”. Al final cualquier título sería bueno, como es la historia de este chavalín barcelonés de siete años.

Dejando a un lado los cracks  multimillonarios, los medios de comunicación furboleros que solo tienen un monotema de información, los  aficionados fanáticos y colgaos, que no tienen otra cosa que hacer que  desgañitarse gritando y vociferando domingo tras domingo; dejando a un lado todo esto, quedémonos con la inocencia de Aitor.

Su padre lo llevó al campo de Cornellà-El Prat para ver el partido entre el RCD Espanyol y el Real Betis Balompié.  Era la primera vez que veía un partido de su equipo  y eso se le notaba en los ojos. Entre él y su padre demuestran la grandeza del deporte bien entendido. A través de los ojos de Aitor  podemos entender porque   unos cuantos  chiflados  disfrutamos con el fútbol y el resultado del partido casi que da igual.

Con su cara y con sus reacciones nos muestra todos los verdaderos sentimientos futboleros: pasión, nervios, preocupación, alegría, decepción, contrariedad, ilusión.

A su lado su padre enseñándole valores. "Con insultos no se llega a ningún lado, aunque sea al eterno rival". Grande papá de Aitor, eres un taco de grande.

Ahora el video del programa "El Día Después". Como siempre recomendado ver a pantalla completa.



Al final se van los dos, decepcionados, como solo los Béticos sabemos decepcionarnos, pero me quedo con las palabras finales.

-A veces se pierde. Hay que saber perder.
-Ya, yo ya estoy acostumbrado, porque ya perdí varias veces.



martes, 7 de marzo de 2017

El día de la Mujer.

¡Anda! ¡Mira! ¡Si estoy por aquí de nuevo!. ¿Qué ta pasao quillo, que cuando uno cuenta historias y al protagonista no le gusta, te quedas un poco tocaillo y te replanteas esto de la blogosfera. Pero al final te dices eso de ¿Qué mal hago? Ninguno, al revés, si a la buena gente le gusta y no haces mal a nadie. Po eso, que voy a ver si me pongo y sigo con las historias. Vamos al lio.

Resulta que se celebra el día de la Mujer y todos nos ponemos a homenajear a las féminas que bien se lo merecen, así que hoy le toca a un servidor. Y nada mejor que mezclar homenajes a la mujer y carnaval, aunque estemos en cuaresma.

Puede sonar raro lo del carnaval a estas alturas, pero es que la chirigota del Bizcocho, de San José de la Rinconada, muy cerquita de Pino Montano, a pesar de quedar terceros en la gran final, han sido los verdaderos ganadores. El tema es un pelín complicado: un velatorio. Pero el Manué, el finado, ya ha pasado a la historia como un personaje inmortal del carnaval gaditano. Bueno, sin extenderme mucho que esto acaba de empezar y no puedo aburrir a la gente, la buena gente, quiero comentar un pasodoble que le dedicaron a la bombista de la chirigota.
 
Alba, que así se llama la protagonista, no sabía nada de nada de lo que le prepararon. Habían ensayado a escondida de ella y eso que solo llevaba un mes con el grupo. Los chavales se lo curraron tela y el resultado lo veréis en el video.

Al principio de la actuación se lo comunicaron. –No te preocupes por la letra, esta no te la sabes pero es para ti. Sigue tocando como tú sabes que la música es la misma. 

La cara de la protagonista es de os quiero pero esta me la pagareis, pero os quiero.

Nada, que sirva esta nueva entrada para hacer un pequeño homenaje a todas las mujeres que trabajan codo con codo con los tíos siendo una más y a las que tratamos como lo que son: compañeras.




Recomendado ver a pantalla completa.

A ver si para la próxima entrada os comento lo de los ruidos raros que se escucha en mi casa últimamente. Y otra cosa, los mamoncetes de los Reyes Magos no me han traído la reflex.



domingo, 23 de octubre de 2016

Drama en el Estrecho


No, no es una errata el título, es un pequeño baile de letras para preservar un poco al protagonista de hoy.

En el supuesto sosiego que da el trabajo nocturno a veces hay tiempo para escuchar historias que te hacen pensar en lo poco que conocemos a las personas que, por un motivo u otro, tenemos cerca. Esas historias, que  por cotidianas y repetitivas,  vistas desde la tranquilidad de tu casa a la hora de las noticias, parecen como si fuera información meteorológica o de deportes y pasan a ser un par de minutos de “relleno” en los telediarios. Pero cuando te lo cuenta uno de ellos, un protagonista que lo ha sufrido, la cosa cambia.

Hace años, salió de su país  natal y atravesó el  desierto camino de un mundo mejor. En un coche destartalado y abarrotado de gente, como pudo llegó hasta un pueblo cerca de Tánger, en el norte de Marruecos. Todas las noches veía las luces de lo que le habían dicho era Europa, el continente soñado. Nada más que tuvo ocasión, junto con cuatro compañeros, consiguieron una barca hinchable. Si, una barca pequeña como las que les compras a tus hijos  por las buenas notas y te los llevas a la piscina de tu cuñao para pasar un dominguito. Con esta barca pensaban atravesar los escasos quince kilómetros que los separaba de una vida mejor.

Con lo puesto se hicieron a la mar. Enfrente las luces, teniéndolas como faro y remando con las manos, llegarían en dos o tres horas, no les hacía falta nada más. En la soledad de la noche vieron como aquellas luces, poco a poco se alejaban y se situaban a su izquierda. Pero ellos seguían remando enfilando la barca en dirección a las lejanas bombillas. Con el nuevo día su referencia visual se esfumó. Solo veían barcos a lo lejos que iban en todas direcciones por lo que no sabían a quién seguir. Agazapados para que no los descubriera alguna patrullera, esperaban con ansia la caída de la noche. Y la noche llegó pero no llegaron las luces de la costa que les había servido de referencia. Sin saber hacia dónde remar, se dejaron llevar por las corrientes. Las olas llegan a la paya, y estas olas nos llevaran a nuestro destino, pensaron. Se turnaban para remar sin saber muy bien en la dirección que iban, solo buscando en el horizonte algo que les guiara.

Y amaneció el segundo día. Y empezaron los problemas de verdad. Ya no había luces que los guiaran, la poca comida y agua que llevaban hacía horas que se agotó, los minúsculos remos perdidos, las manos ya no las sentían de tanto remar y estaban cuarteadas de tanto salitre. Y empezaron a sentirse mal,  el Sol estaba en lo más alto, apiñados los cinco en un espacio pensado para un par de críos, agotados y con el miedo en el cuerpo. Pocas esperanza les quedaban, al menos a cuatro de ellos. El quinto hacia horas que no se movía, no le notaban el pulso y se pusieron en lo peor. No sabían que hacer pero la cosa era bien sencilla, el espacio era vital y tenían que tomar una decisión. Con lágrimas en los ojos se abrazaron a su compañero y, quizá por el calor humano o por las ganas de vivir, este reaccionó y abrió los ojos. Las lágrimas de pena se tornaron en alegría, los cinco juntos lo conseguirían. Pero la cosa se seguía complicando. Mar por todos lados, desorientados, agotados, sin nada que beber y mucho menos que comer. Antes de que empezara a caer la noche escucharon un ruido esperanzador, el motor de un pesquero acercándose.

Estaban salvados, pensaron. Pero había un problema, el pesquero se dirigía a los caladeros de Marruecos, si los subían a bordo tendrían que avisar a las autoridades alauitas con lo que regresarían al punto de partida. Ellos no estaban dispuestos a fracasar, no regresarían a la vida que querían dejar atrás. Los pescadores les facilitaron comida, agua y curaron como pudieron las heridas que tenían.  Les indicaron la dirección que debían tomar y después de facilitarles más alimentos y ropas, así como algo con que remar, les desearon buena suerte.

La tercera noche de travesía empezó con más de lo mismo, muchas estrellas en el cielo pero sin una luz que les sirviera de faro. Esta vez lo conseguirían, los alimentos, el agua y las pocas cosas que le facilitó el pesquero, les ayudó a mantener la esperanza en conseguir su objetivo. Pero la noche es muy larga, las fuerzas muy pocas y el desánimo muy grande. Y las luces no aparecían por ningún lado.

Y amaneció el tercer día. Y siguieron los problemas, o mejor comenzaron otros problemas. El levante. Nadie les había dicho que en el estrecho de Gibraltar, las antiguas columnas de Hércules, cuando no sopla el viento de Levante, sopla el viento de Poniente. Y la mar empezaba a ponerse aborregada, y cuando la mar se aborrega solo significa una cosa: problemas. La barca empezaba a subir y bajar por las olas y los estómagos ya no tenían nada que arrojar por la borda. Ahora sí que empezaban los problemas de verdad, esto sería el final, hasta aquí hemos llegado. Pero esta vez la suerte se puso de su lado. La suerte o las artes menores.

Multitud de pesqueros faenan en las aguas del estrecho y son de artes menores. Pequeños y muy marineros pero cuando el viento sopla fuerte y hay mala mar, tienen que regresar a puerto. Y de regreso a puerto se encontraron con los cinco a la deriva. Abarloaron a la “minizodiac” por la amura de estribor, los abrigaron, les dieron agua, les dieron de comer y, lo que es más importante, les dieron ese abrazo amigo que les devolvió la sonrisa a los rostros de los subsaharianos. Estamos salvados, lo hemos conseguido, pensaron. Pero ahora comienza la travesía del primer mundo.

Las leyes marítimas son muy estrictas en algunas cuestiones, sobre todo en materia de inmigración ilegal y en el tráfico de personas. Otra cosa es el tema de naufragios, pero a ver como lo explicas a las autoridades. Se pusieron en contacto por radio con las autoridades portuarias. Después de horas de espera, recibieron la autorización para subirlos a bordo. Un yate de lujo les pareció a los cinco el pequeño barco de poco más de diez metros. Y el barco enfiló su proa hacia puerto. Y el puerto era Almería. Habían recorrido ciento sesenta millas náuticas desde su salida desde una playa cercana a Tánger.  Trescientos kilómetros en una mar que todos los días se cobra el tributo de seres humanos en busca de un futuro.

Foto desde un satélite. Pensad donde está Tánger y donde Almería.

Pero la historia no termina con el barco llegando a puerto. En Almería los estaban esperando. Después de atenderlos y comprobar su estado comienza otra aventura. Tratados internacionales, inmigración, oenegeses, acuerdos con otros países, ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?, todo lo que dicen que disponemos para hacer un mundo mucho mejor.

De Almería a Málaga. En Málaga los tramites de expatriación, Si, tal como suena, expatriación. Entraron en el país ilegalmente. Los tres mayores de edad fueron expulsados, incluido la pobre criatura que estuvo a punto de ser arrojado por la borda por sus compañeros. Los dos menores se quedaban en España, de momento. Dijeron que eran  de Sierra Leona, país en permanente guerra, y un menor de edad no puede ser extraditado a un país en conflicto. Después de tres días y tres noches a la deriva por el Estrecho a punto de morir, una mentirijilla sobre tu país de origen no es nada.

Pero el primer mundo tiene algo bueno, poquito, pero buena gente queda.  La Cruz Roja se hizo cargo de ellos. Pasaron a un centro de acogida de un pueblecito cordobés  solidario como el que más. Después, mi protagonista, fue acogido por los Salesianos donde pasó más de cuatro años. Les enseñaron el idioma, le dieron educación, lo trataron como a un hijo. Él dice que “mis padres en España son los Salesianos”. Curiosas palabras viniendo de un musulmán, pero dice que siempre respetaron sus creencias y él respetó y respeta las creencias de los demás, incluidas las de un mamarracho que en pleno Ramadán se empeña en explicarle los beneficios y el sabor espectacular de un buen plato de jamón acompañado de una copita de manzanilla, o le pregunta eso de que si el negro del wasap es familia suya.  Bueno, entre compañeros nos permitimos ciertas licencias.


Lo último ha sido invitarme a visitar su país, presentarme a su familia y enseñarme la sabana africana. No sé, me lo estoy pensando, es que le dije que le iba a mostrar esta entrada antes de darle al botón de publicar y no lo he hecho. Lo mismo se venga de mí y me deja en un descampao africano lleno de leones, culebras, alacranes y otros bichos por el estilo.  



sábado, 15 de octubre de 2016

Referéndum ferial


Es fácil hablar a toro pasao, pero ahora que tengo un ratito me pongo a contarlo.  Antes de que sigáis leyendo os advierto que esto puede ser muy largo, pero para una vez que estoy un dominguito tranquilo en casa me aprovecharé. Además, mi parienta se ha caído plácidamente en el sofá aprovechando un peliculón de sobremesa dominical en Antena 3 y disfruta de un merecido sueño reparador.

Como de todos es sabido, porque de eso se han encargado las cadenas de televisión nacionales y de otros países del mundo, días atrás  hemos tenido en Sevilla un referéndum digital como si fuéramos un cantón suizo que, por otra parte, saben decidir sobre las cosas importantes que les atañen.

Bueno, que se trata de saber la opinión de los sevillanos y sevillanas, sobre la conveniencia de ampliar la Feria de Abril en un fin de semana más. Consulta que han dejado muy claro que no es vinculante, lo que significan que van a hacer lo que les dé la gana  pero que si la cosa sale mal nos echaran la culpa a nosotros.  Y antes de seguir explicaré para los foráneos unos cuantos  detalles sobre nuestra Feria.

 Esta otra semana grande sevillana comienza el lunes del pescaito y termina el domingo con los fuegos artificiales. ¿Qué es el lunes del pescaito? os preguntareis habidos de conocimientos. Muy simple, las casetas de la Feria es una prolongación de nuestras casas pero en unas calles de albero alcalareño. Durante ese día se ultima la decoración y se ponen los últimos detalles y abalorios. Como participan todos los socios y amigos, al final, ya que el casetero o encargado del ambigú todavía no tiene el chiringuito preparado,  siempre se ponen de acuerdo para acercarse a una de las muchas freidurías que tenemos en la capital del Guadalquivir y se traen cartuchos y cartuchos de ese manjar tan sevillano como es el adobo, las asedias, los calamares, la pescada, las puntillitas, acompañados de sus picos y regañás. Una vez aplacado el apetito tras horas haciendo flores de papel y otros adornos por el estilo, salen a la calle a ver la prueba del alumbrao. Esta prueba consiste simplemente en ver como los señores de la antigua Compañía Sevillana de Electricidad prueban que todas las luces, las de la efímera portada y las de los farolillos de las calles, funcionan a la perfección. ¿Está todo bien? Po venga, pa casita que ya vendremos mañana a pegarnos unos bailecitos.

Unas sevillanas "anónimas" disfrutando de la preferia hace unos añitos.


Bueno la verdad que eso era hace unos años, hoy en día para el lunes del pescaito tienes que ir con el ultimo traje que haya sacado el Álvaro Moreno y las señoras con vestido largo como si fueran a una recepción en el Palacios de la Dueñas, pero eso es otra historia que contaré a su debido momento. Se me olvidaba, ahora tienes que reservar mesa en tu caseta y te sirven camareros vestidos como si estuvieran en el hotel Rizt. Y otra cosa, la “prueba del alumbrao” se ha convertido en un chupinazo sanferminero pero al estilo hispalense.

También tenemos o teníamos, el fin de semana preferia, es decir el fin de semana antes al famoso lunes inaugurar. Estos días  los dedican las familias para visitar el Real aprovechando que todo está funcionando pero es mucho más asequible económicamente, las casetas abiertas a todo el mundo, los cacharritos de la calle del infierno baratitos, sin problema para aparcar, etc. Y digo que las familias aprovechaban estos días porque todo es más asequible, y la economía de los sevillanos no es muy boyante. Y encima se está tranquilito sin tanto paparazzi pululando y cortijeros/as de pro posando para los medios y gorroneando a diestro y siniestro. 

Y ahora al grano. ¿Qué pretende nuestro ayuntamiento con la ampliación? Pues entre otras cosas que haya dos fines de semanas de Feria. Con eso se consigue que nos visiten más turistas, no en vano prevén un impacto económico de 821 millones de euros. Ahí es ná.  

Para no enrollarme más de la cuenta, los resultados de la consulta:

De los 588.334 sevillanos llamados a participar, lo han hecho 40.659, es decir un 6,9 %, bien, vamos bien, una participación chachi. De todos lo que han participado, 25.133 han respaldado la propuesta de los munícipes, es decir seis de cada diez, tela marinera. Y ahora por barrios, Los Remedios han dicho que nanai de la China, que de ampliación ná de ná.  Que en este barrio  esté ubicado el Real de la Feria lo mismo tiene algo que ver. Otro distrito sevillano, Este-Alcosa-Torreblanca, aquí ha sido mayoritario el sí a la propuesta. Un inciso, Torreblanca está pegaita a Alcalá de Guadaira, lejos; Alcosa está al final de la pista de despegue del aeropuerto de San Pablo, lejos; Sevilla Este, bueno Sevilla Este es Córdoba Sur.

Pero como los datos estadísticos son mu aburrios, vamos a ir aclarando cosas. Según dice nuestro querido ayuntamiento, cito textualmente, “que la celebración se extienda a lo largo de dos fines de semana tiene el consiguiente beneficio económico para el sector turístico y para la economía de la ciudad”. Bien, muy bien, vamos a vé.

Que esta puñetera ciudad es un destino turístico mundial es innegable. Que tenemos un centro histórico de los más bonitos del mundo, a ver quién es el guapo o la guapa que se atreve a discutírmelo.  Que nuestra forma de ser o de vivir la vida posiblemente sea única, es de todos sabida. Pero la mayoría de los sevillanos y sevillanas no viven del turismo ni de la hostelería, que sí, que tenemos que fomentar y cuidar, pero no vivimos de eso.  Darse  cuenta, queridos gobernantes, que tenemos los mejores camareros y camareras del mundo, si no pásense por cualquier macdonals, burllerkin o cienmontaitos y verán a muchos bioquímicos moleculares sirviéndote un pepito, una de caracoles o media de langostinos. Vale, que vengan muchos visitantes siempre es bueno pero vamos a recordar una cosa, ¿quienes visitan y disfrutan de la Feria? Aquellos que pueden. Y ¿quiénes son los que pueden? Los que tienen un trabajo estable y con futuro. ¿Y para eso que hace falta? Pues entre otras cosa industrias que doten a la ciudad con recursos para su gente. ¿O es que ya no nos acordamos de que aquí estaba Astilleros,  Guillette, Roca, Panrico, Danone, Hytasa y una larga lista de industrias que se han ido al traste? Porque digo yo que de hacer barcos, maquinillas de afeitar, saneamientos, pasteles, tejidos, también vive Sevilla ¿no? Po eso, señores del ayuntamiento, fomentemos las industrias y las empresas, que cuando la cosa funciona y la gente tiene euros suficientes, iremos a la Feria seis, siete u ocho días; o nos iremos a la playa para dejarle la Feria a nuestros queridos visitantes.

Y ahora que mi mujer se ha despertado de su merecido descanso, una consideración final. Según ustedes “esta herramienta de participación telemática denominada Decide Sevilla se seguirá empleando para otras cuestiones de la ciudad”, pues unas cuantas de propuestas para el próximo referéndum:

-¿Está usted de acuerdo que casi todas las calles principales sean zona azul y te cobremos otro impuesto más para aparcar?
-¿Está usted de acuerdo con que el metro de Sevilla no se construya nunca?
-¿Está usted de acuerdo con que haya tantos veladores por las calles del centro y no se pueda ni pasar por las aceras?
-¿Está usted de acuerdo con que no se les facilite a nuestros jóvenes los desplazamientos para ir a formarse pero a otros colectivos que no tiene otra cosa que hacer que ir al corteingles a estar fresquito se le dé bonobús gratis?
-¿Está usted de acuerdo que quitemos de una vez el asentamiento de El Vácie con dinero europeo y realojemos en el barrio más cercano  a sus habitantes porque necesitamos ese terreno?
-¿Está usted de acuerdo con que a los sevillanos siempre nos conozcan por las fiestas, las procesiones, los farolillos, las castañuelas, el cachondeo y el arsa miarma?

 Ya está, ya termino, lo último dedicado a nuestro ínclito John Sword (como tenemos que fomentar el turismo me he permitido poner el nombre de nuestro insigne alcalde en el idioma del Chespi) ¿sabes una cosa?:

Yo no suelo pisar la Feria porque siempre me toca trabajar esa semana en el turno de noche, caiga la Feria como caiga, pero mi familia si puede ir. Y pueden ir porque yo trabajo en una Industria sevillana que lleva sus productos por toda Europa con la marca Sevilla como insignia.


Quillo alcalde, no nos quites el finde preféria, ese es nuestro, de los sevillanos. Además es cuando yo piso la Feria un ratito y me junto con mis compañeros de curro que descansan como yo, porque, aunque nadie se lo crea en Sevilla tenemos Industrias que trabajan 24 horas al día durante los 7 días de la semana, incluido Feria, Semana Santa, Corpus, Inmaculada, Rocío y otras fiestas de guardar ¡y no nos dedicamos al turismo!  



miércoles, 12 de octubre de 2016

12 de Octubre, fiesta.



Pues resulta que a lo tonto a lo tonto ya estamos otra vez a 12 de Octubre, Día Nacional de España. Creo que ahora se llama así el día en que se supone que todos los españoles y españolas celebramos nuestra fiesta en común. Antes era el día de la Hispanidad y también el día de la Virgen del Pilar, bueno esto último sigue siendo. Los tiempos cambian pero un día de fiesta en común es un día de fiesta, y hay que aprovecharlo.

¿Por qué se eligió este día? Ni idea, pero por lo visto tal día como hoy, hace más de quinientos años, llegaron los españoles por primera vez al continente americano. Nótese que digo “llegaron por primera vez” y no digo descubrieron porque resulta que ese continente ya estaba allí y llenito de gente. ¿Quién descubrió a quién? Dicen que el primero que divisó el nuevo mundo fue Rodrigo de Triana. Craso error y que no se me enfaden mis amigos trianeros, Rodrigo no era del Altozano ni de la calle San Jacinto, era natural de Lepe, en la costa de Huelva, el pueblo de los chistes, pueblo marinero donde los halla, de nombre Rodrigo Pérez de Acevedo y después …

Que esto no viene a cuento, que ya me estoy enrollando y me despisto. A lo que iba.

Que jartito estoy de tanta tontería y política de la mala. Parece que buscamos un pretexto para enfrascarnos en discusiones absurdas que no llevan a ningún lado. Que si un alcalde dice que en su pueblo no es festivo y la gente del ayuntamiento a currar. Que yo no voy a los actos porque no me siento español y me quedo en mis dominios. Que si  se celebra el primer día de la invasión de un territorio indígena en ultramar y que como es un acto de genocidio yo no lo comparto. Y paro de contar porque de escuchar tonterías ya estoy hasta el gorro. Que conste que yo celebro el día de España y el día de Andalucía, ¡faltaría más!

Pero ¿Por qué hay que celebrar este día 12 de Octubre? Lejos de consideraciones patriotas, de identidad nacional, de chuminás políticas y de banderas indígenas, hay que celebrar el 12 de Octubre porque tal día como hoy, hace unos cuantos años (pocos), en la calle Presbítero Forcada número 1 de la localidad sevillana de El Pedroso, mi madre me trajo al mundo.

Sí, tal como suena, hoy es mi cumpleaños. Así que dejaros de tonterías a ver si van a quitar este día de fiesta y tendré que trabajar el día de mi cumpleaños y encima de noche.


En esta entrada no hay foto. Como ya es tradicional en mi familia, tampoco en esta ocasión ha caído la réflex, pero que bien me sienta el pijama del carrefú.  



sábado, 8 de octubre de 2016

Educar en valores y ...


De todos es sabido la guasa y el cachondeito que tenemos los sevillanos, y lo ombliguistas que somos. Es un tópico que tenemos asignado por la gracia de unos malajes que suelen habitar de Despeñaperros parriba. Pero la verdad es que no nos conocen lo suficiente.  Piensan que siempre estamos de jarana y de siesta, sagrada siesta, por cierto. Vamos a puntualizar unas cuantas cosillas al respecto.  La primera es sobre tema futbolero.

Resulta que en la vieja Serba la Bari tenemos la suerte de tener dos equipos históricos, el Betis y el Sevilla. Una mitad de los sevillanos y sevillanas son del Betis y la otra mitad del otro equipo. Si ponéis las televisiones nacionales o la nuestra, el Canal Sur,  veréis como nos tratan en materia de rivalidad deportiva. Parece como si por aquí siempre estamos a la gresca con los contrarios y no podemos vernos entre nosotros. Claro que eso “vende” mucho. ¿Chistes sobre Béticos y sevillistas? Para aburrir y para cansar al personal. Desde fuera nos pueden ver raros y fanáticos, pero de ná. Bueno, la verdad, cuando te hechas novio o novia quieres que sea de tu equipo, sobre todo para que los Domingos sean más placenteros sin tener en cuenta del resultado. ¿Y tu suegro? Como sea del otro equipo lo llevas claro. ¿Y tus compañeros de curro? Otro problema añadido si son del equipo de Nervión y tú de Heliópolis.  ¡Que jartura con tanta güefa! Nada, a aguantarse y pensar en el futuro.

Y ahora sobre los hijos.

Te has casado, tu suegro también piensa en verdiblanco y a por el churumbel. Y el churumbel viene y tú,  orgulloso empiezas a educarlo en valores, sentimientos, pasión, esfuerzo, sufrimiento, ilusión. Te lo llevas al estadio para que vea el ambiente y se enganche poco a poco. Lo sientas delante de la tele y empiezas a enseñarle. “-Mira hijo ese es el  portero, se llama Adán, el negrito de la cresta amarilla es  Musonda, el que tiene el número 17 es  Joaquín, el entrenador, el entrenador veremos si se come los mantecaos”  Vamos, lo que se dice educar en valores desde chiquitito.

Y ahora, ahora va el niño y



-Quillo, Naranjito, yo pensaba que había sido la seño de la guarde, pero no le gusta el futbol. En mi familia somos todos Béticos, por ahí tampoco. A mis amigos palanganas no les dejo que se acerquen mucho a mi hijo. Solo me queda una cosa, pero no creo. No creo porque mi mujer trabaja conmigo y la pobre no tiene tiempo de echarse un amante. Eso nunca se lo perdonaría, ¡un amante sevillista! ¡Por ahí no!


¿Qué? ¿nos tomamos la vida con filosofía y humor?  Por cierto, tengo autorización expresa del padre de la criatura para publicar el vídeo, aunque su señora esposa no sepa que grabando en horizontal queda más chulo.