jueves, 26 de mayo de 2016

La parada del 3

Puedo prometer y prometo que voy a retomar el blog con ganas y jartarme  de contar historias de las mías. Lo de “puedo prometer y prometo” no se me ha ocurrido a mí, lo he escuchado hace poco y me he dicho ¡qué original!

¿Y cómo retomo La Bodeguita? Pues saliendo a la calle a ver que me encuentro, porque las otras historias que tengo pendiente requieren un tratamiento más tranquilito. Y tranquilito he salido esta mañana no a ver que me encuentro, sino a hacer los mandaos. Hoy los recados han sido poquitos, solamente recargar el bonobus de mi hija que es la que más utiliza los servicios de los autobuses urbanos.

Po resulta que una de las líneas que conectas este barrio con los otros de la ese30 pa dentro, ha cambiado su recorrido para “optimizar los recursos de la empresa y prestar un mejor servicio a los usuarios”. Cambia su recorrido y la ubicación de algunas paradas. El cambio lo hicieron sobre la semana de Feria, en plena primavera sevillana. Bueno, eso de primavera sevillana este año lo vamos a dejar en vaya tiempo raro.

Nada, que pusieron los postes, las señales informativas y poco más. Los vecinos a estas alturas ya se han enterado de los cambios, aunque su trabajito les ha costado. ¿Por qué? Amo a vé.

Pusieron las señales en la acera, junto a los arboles esos que cuando florecen y echan sus bolitas te pone el coche que da pena y te gastas una pasta en lavarlo, en que lo lave, claro. Pero la madre naturaleza se abre camino. Y aunque la primavera sigue estando tela de rara, por el cambio climático, dicen, las cosas vuelven a su sitio normal. O sea, que los arbolitos de las narices crecen y hechas sus hojitas verde. Y nos encontramos con esto:

Foto hecha por un servidor.


¿Dónde está la parada del 3? En plena jungla. Como para ponerte a ver el recorrido. Y de sombra ná de ná. Ahora bien, me apuesto una tapita de ensaladilla rusa a que los de Tussam, los nota de los autobuses, a final terminan poniendo una parada definitiva y quitan los árboles.


Otra cosa para terminar, el de la foto no soy yo, es un señor que no sé si estaba esperando el autobús o estaba en la cola del cajero automático que hay enfrente. Lo que sí es seguro que estaba pensando eso de “será tonto este, mira que hacer una foto con un teléfono con las buenas réflex que venden en el  carrefú”


viernes, 29 de abril de 2016

Gusanos de seda


Prácticamente estamos en Mayo y desde la Feria no tengo abierta la Bodeguita. ,  unos diillas  perdío pero aquí estoy, dispuesto a dar la brasa de nuevo. ¿Y de que toca hablar hoy? Pues de una de las tradiciones más tradicionales que tenemos por estos lares: la cría de los conocidos mundialmente por Bombyx mori. ¿Qué no sabéis lo que son los Bombyx esos? Pues los gusanos de seda de toda la vida. Enga que os pongo en antecedentes.

Resulta que estos bichos son originarios de la antigua China de los emperadores y los tenían como uno de sus máximos secretos de estado,  pero un cuñao de Marco Polo se trajo un puñado de huevos escondidos en la mochila cuando regresó de un largo viaje por Oriente en siglo XIII. Ya está bien de antecedentes históricos que después la gente se aburre, ahora la realidad.

En esta bendita ciudad tenemos una jartá de tradiciones y costumbres según la época del año. ¿Ahora que toca? Pues las Cruces de Mayo, las tapitas de caracoles y cabrillas, las “primeras comuniones”, las escapadas a las payas de Sevilla (Matalascañas y Chipiona principalmente) para coger bronce y lucir bodyguapo en las “primeras comuniones” y, como es lógico los gusanos de seda. La primera foto:

 Foto de mi amigo David M.


 Ahí están los tíos trapiñandose su majar favorito y único, las hojas de morera. ¿De dónde cogemos las hojas de morera? Pues del árbol de la mora, ese que da esos frutos tan curiosos y que mancha que da gloria. Un pequeño inciso que parece que no viene a cuento: ¡me encanta que la gente se manche! ¡y tenga que lavar la ropa!

Está claro que no habéis tenido infancia si en vuestras casas no aperecía por estas fechas una caja de zapatos con gusanos de seda. Tampoco sois buenos padres o madres si todos los días no andáis buscando hojas de morera. En mi barrio tenemos la suerte de contar, al otro lado de la ese30, con el parque Miraflores y en este parque hay muchos árboles de estos. Pero hay que tener en cuenta varias cosas, la primera: aligera en buscar las hojas que no eres el único padre necesitado de echar de comer a los bichos a diario. Te puedes encontrar que las mejores hojas están a una altura considerable, y como te caigas… Una semana me estuvo doliendo el pompis. Otra: procura coger las hojas bonitas, verdes y limpitas. Desecha las que tengan rastro de excrementos de gorriones, jilgueros, cotorras (en el parque Miraflores hay bandadas) y, sobre todo, mirlos. ¿No sabéis como son las cacas de los mirlos? Mejor, la pintura gris perla metalizada de mi coche sí que lo sabe.

Nada, que les echamos de comer a diario y al cabo de diez días están gorditos y lustrosos y empiezan a hacer el cascabullo.  Por cierto, cascabullo, aparte de ser la “cúpula” de la bellota, también sirve como sinónimo de capullo, pero como vamos a tener elecciones dentro de , prefiero dejar eso de capullo para… Bueno, venga, sigo.

 Esta también es de David M.


Que tenemos los gusanos bien lustrosos y haciendo el cascabullo, amarillo o blanco, da igual. En una buena caja de zapatos de marca, nada de las babuchas que compramos en el mercaillo  del charcolapava. Al cabo de una semana y media sale la mariposa. Pero vaya mariposa fea, tela de fea. Se empiezan a juntar por el culete, dos a dos y a la de , empiezan a poner unos huevos diminutos. La palman, es decir la espichan, retiramos todos los restos y a guardar los minúsculos huevos para el año que viene. Tradición es también que tu madre o, posteriormente, tu esposa guarde con primor esa caja llena de huevos de gusanos. Y tradición es también, que cuando llega la época de la cría y reproducción de los gusanos de seda, nadie se acuerda de donde está “la caja llena de huevos de gusanos”. Tu madre o, posteriormente,  tu esposa, se acuerdan, si si, se acuerdan cuando la tiraron. Pero también es tradicional, en esta época del año, el amigo cascabullo que te dice

--Toma compadre, que tengo una jartá de gusanos de seda. ¿Te vienes a coger moreras? Después nos paramos a tomarnos una tapita de caracoles. Anda, no seas saborío

Nada, que me piro con mi compadre al parque para ayudarle en la búsqueda y recolección de hojas de Morus alba y si eso, el lunes comento algo sobre el día del trabajo o sobre el secreto de las tapitas de caracoles.



lunes, 11 de abril de 2016

Consejos para una buena Feria de Abril


Pues nada, que estoy otra vez por La Bodeguita. Y ahora resulta que estamos a las puertas de la Feria de Abril. Y como soy sevillano, de adopción pero sevillano, toca hablar de este evento conocido en casi todo el mundo mundial. Empezamos con las novedades.

Resulta que nuestro ínclito alcalde, el señor D. John Sword (los sevillanos somos chulos hasta para nombres de alcaldes; si no sabes el idioma del Chaquespeare te traduzco: Juan Espada) está estudiando la posibilidad de abrir las casetas para la gente de fuera. ¿Y esto por qué? Pues muy fácil. Amo a vé. ¿Qué es una caseta?, me preguntaras, clavando tu pupila en mi pupila color marroncito claro. Pues una caseta de feria es la prolongación de nuestra casa pero en los terrenos del Real de la Feria. Está compuesta principalmente por una estructura de tubos de acero cubierta por lonas de colores verdiblanco y rojiblanco. Consta de una barandilla a la entrada; un guardia en la puerta que según las horas, las ganas y lo que le diga el nota del ambigú, deja entrar a la gente; una zona noble donde está el tablao, las mesas y las sillas; la barra o ambigú donde pedir las viandas (rebujito, fino, manzanilla, cervecita, platito de aceitunas, montadito de filetes, gambitas, jamoncito, pescaito frito, y paro porque se me está haciendo la boca agua); la cocina, lugar exclusivo de los currantes de la feria; los servicios (esto se merece una entrada aparte: ¿Cómo se las apañan las féminas para hacer sus necesidades en ese minúsculo espacio y con esos trajes llenos de volantes?;  y poco más. Más o menos las casetas son así (foto rebuscada en la red):



Enga, ya sabemos cómo son nuestras casas en esta ciudad efímera al laito del Guadalquivir, antiguo rio Betis de los romanos, ahora vamos con los consejos para disfrutar y pasarlo bien. Antes de que se me olvide ¿saben vuestras mercedes que la feria la inventó un vasco y un catalán? No, si es que los sevillanos somos como somos… Bueno, los consejos y recomendaciones.

¿Dónde quedamos?

Ni se os ocurra quedar en la portada. La portada es una estructura muy alta y efímera que cada año tiene un aspecto distinto. Siempre hace referencia a edificios singulares de la ciudad. Este año toca hacer un homenaje al antiguo pabellón de Argentina de la Expo del 29, actualmente sede del Conservatorio de Danza. Allí es donde queda todo el mundo. Hay una leyenda urbana que dice que unos vecinos de Murcia quedaron en la portada el lunes del pescaito, y el domingo de los fuegos aún estaban buscando a los amigos sevillanos.

¿Cómo accedemos al recinto?

En Tussam. Esto es en los autobuses urbanos. La única línea de metro que tenemos se colapsa. ¿Los coches? Bien, aparcamientos en el Charco la Pava hay una jartá, pero ¿Quién coge el coche bajo los efectos de tres o cuatro copas del Tío Pepe? Yo por lo menos no, porque te pueden para los señores agentes de la autoridad, que velan por nuestra seguridad y la de los demás, y a ver como le explicas tu eso de llevar el radio del coche a to volumen con lo de “tócala, tócala, tócala, tócala las palmaaaas” y los ojitos un poquito chisposos. Nada, que en autobús, y encimas te ríes cuando las señoras de la tercera edad (las viejas, como dice mi hija) se cuelan por toa la cara.

¿Cómo nos vestimos?

Principalmente arreglaitos. A mí me gusta ir con zapatos cómodos, chaqueta sport y camisa nueva pero sin corbata. Eso sí, un clavel en el ojal de la solapa. Lo del pelo engominao  sobra, es postureo más que nada. Ahora las señoras. El traje de flamenca es un traje no un disfraz. Ni se os ocurra decir traje de faralaes, nada que traje de flamenca de toda la vida. Acompañado de peina, mantoncillo, pendientes a juego, flores en el pelo, labios pintados, lunar en la mejilla y zapatos… mejor unas alpargatas de rafia que  son tela de cómodas.

¿Dónde vamos?

A disfrutar del espectáculo. ¿Cómo? Lo primero, entabla conversación con un sevillano de verdad. Te cogerá después del pescaito (esto es el lunes del alumbrao, cuando se encienden oficialmente las bombillas de bajo consumo) y te soltará el domingo de los fuegos. Seguro que te invitan a muchas casetas pero ten cuidaito  con una cosa, a saber. Las calles del Real tienen nombre de toreros sevillanos, así que si te dicen “ven a mi caseta que está en la calle Jesulín de Ubrique, 14” ná de ná que el Jesulín nació en Ubrique y se están quedando contigo.

¿De qué nos olvidamos?

Del móvil. Primero porque se colapsan las conexiones y segundo ¿pa qué? Si no te vas a enterar de las llamadas y del Guassa. También te tienes que olvidar del reloj. Las horas en la feria no sirven pa ná. Tú quedas a las tres en la caseta de Manolín el de las niñas y son las cinco y tú no estás en la caseta de Manolín ni este y las niñas están esperándote. Bueno, esperándote sí que están, pero en la  calle del Infierno que es donde están los cacharritos.

¿Qué pedimos en las casetas?

Pues depende de tu jurdeles, es decir, de tu disposición económica. Pero tienes que saber una cosa, si pides un plato de tortilla de patatas con catorce tenedores, tienes toda la pinta de andar cortito.

¿Y de bailar?

Aquí no puedo decir nada. Soy un negao. Cuando intento hacer el zapateao de la tercera, mi acompañante está haciendo las vueltas de la cuarta. Yo en cuestión de baile por sevillanas me acuerdo de Manolete: si no sabes torear pa que te metes.

¿Y ahora qué? ¿Me invitas?

Pues claro que sí. No os voy a invitar, faltaría más. Yo tengo caseta, bueno, la de mi empresa. Está en la calle Juan Belmonte número… Espera, espera. ¿Sabéis que a pesar de que tenemos una semana de fiesta por delante, la mayoría de los sevillanos trabajan en estos días? Del trabajo a la feria y de la feria al trabajo, perjudicados pero cumpliendo. Y a mí, ¿qué turno me toca esta semana de jolgorio? ¡¡¡De noche¡¡¡ ¿Cuándo voy yo a la feria? ¿El fin de semana? El fin de semana, por si no lo sabéis, los sevillanos se las piran a la playa y se queda la feria para que los foráneos la disfrutéis. Somos tela de buena gente y mis compañeros que no han podido cambiarme el turno por lo menos el viernes “más buena gente” todavía.

Nada, que os paséis por Sevilla, que disfrutéis y recordad en esta Feria solo faltas tú.


Foto de mi parada de bus.




lunes, 21 de marzo de 2016

La primera luna llena de Primavera

 Foto buscada en la red

Como estamos en Semana Santa paso a explicar una curiosidad que ocurre años tras años en la madrugada del Jueves al Viernes Santo, o sea, en la Madrugá.  

La gente de Sevilla seguro que lo sabe, pero los foráneos que nos visitan se quedan boquiabiertos con tan mágico espectáculo. No me refiero a las seis hermandades que hacen su estación de penitencia a la Magna Catedral Hispalense. Cada una desde sus respectivos templos, por un recorrido planificado y estudiado de antemano, con un estricto horario según el tamaño del cortejo. Llegan unas tras otras al inicio de la Carrera Oficial por “riguroso” orden de antigüedad. Una vez pedida la venia en el palquillo de la Campana, comienza su viaje común por la calle Sierpes, la Plaza de San Francisco, la Avenida de la Constitución y entran en la Catedral por la Puerta de San Miguel. Una vez realizados los actos religiosos, salen del templo por la conocida como puerta de Palos para encaminarse por trayectos distintos a sus barrios para la recogía.

De organizar todo este maremágnum de gente, procesiones, desplazamientos, servicios sanitarios, de bomberos, de policía, de hostelería, de transporte público, de emergencias, de sillitas portátiles, de sillas oficiales, de cortes de calles, desvíos de tráfico etc., se encarga el Cecop (Centro de Coordinación Operativa de Sevilla) Aunque nadie se lo crea, los gobiernos de los países más avanzados del mundo se fijan en la capacidad y organización de estos señores, para copiar y optimizar sus gabinetes de crisis gubernamentales. ¿Qué no os lo creéis? Bueno, vale, es que como sevillano  algo  exagerao soy, pero lo del Cecop es verdad y de la buena.

¿Y con qué se quedan boquiabiertos nuestros ilustres visitantes? Pues con el embrujo de la Luna llena acariciando a la Giralda. ¿Y porque ocurre este mágico fenómeno en Semana Santa? Está todo pensado y estudiado, en este caso no por el Cecop, presten atención:

En estos días los cristianos celebran la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que, según parece, coincidió con la celebración de la Pascua judía. Los judíos de la época celebraban su liberación de la esclavitud del faraón egipcio el decimoquinto día del mes de Nissan, si, Nissan, como el Patrol, con la primera Luna llena de primavera, la Luna de Parasceve.  Escogieron esta noche tan luminosa para que la gente del campo y los pastores, pudieran viajar a la capital con la fresquita. Así que tenemos la Pascua Judía y la coincidencia de la muerte de Jesús el viernes anterior a la fiesta hebrea.

Ahora nos vamos al Concilio de Nicea en el año 325. Tras ponerse de acuerdo los obispos, se decidió que el Domingo de Resurrección se celebraría a partir de entonces el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena después del equinoccio de primavera. Una pequeña puntualización, en aquella época “no existía” el hemisferio sur, recordad que la tierra “era plana” hasta la época de Colón.

Po ya tenemos más o menos claro porqué siempre hay Luna llena en Semana Santa y porqué nunca cae en la misma fecha, es decir, cada año en una semana distinta.

Y después de todo este rollo ¿dónde está la curiosidad? enga, otro rollo pero este más cortito.

Actualmente nos regimos por el calendario gregoriano que es heredero del juliano, impuesto por Julio Cesar. El origen de este calendario es… qué más da, si todo el mundo lo conoce, ¿no? Entonces al grano. Yo soy de los privilegiados de la empresa donde trabajo que estoy a turno. Es decir, una semana de tarde, otra de mañana y otra de noche. Y así todos los meses y todos los años. Está muy bien porque, por ejemplo, sé que turno tendré  la  semana del 10 al 16 de Abril de 2017, por ejemplo. ¿Hasta ahora claro?

Entonces, ¿dónde está la curiosidad de la Madrugá?  Bueno, de la Madrugá y de toda la Semana Santa. Pues a pesar que el primer plenilunio de la Primavera nunca caiga en el mismo día; a pesar que los del Concilio de Nicea decidieran poner una fecha movible para celebrar la Muerte y Resurrección de Jesucristo; a pesar que en Sevilla es festivo el Jueves y el Viernes Santo,   siempre, siempre me toca trabajar en Semana Santa en el turno de noche, me ponga como me ponga. Creo que son siete años los que llevo así, pero el año que viene, a ver tarde, mañana, noche, tarde, mañana,…. ¡Lo sabía! La primera Luna llena después del equinoccio es el 11 de Abril, en plena Semana Santa. ¡Y a mí me toca de noche! Otro año más.


Otra cosa para terminar, ¿y la Feria? Pues si la Feria de Abril es dos semanas después que la semana de las procesiones, hacer la cuenta ustedes mismos.


jueves, 17 de marzo de 2016

Viernes de Dolores, Vísperas en el barrio


Cuantas veces habré dicho eso de que soy un sevillano raro, malaje, esaborío y to eso. Y encima tengo un blog del que presumo y donde, cuando puedo, cuento batallitas y tonterías. Prometo cambiar, pero más adelante. Para resarcirme de todo eso, como buen sevillano, hoy toca hablar de la semana más grande que tenemos en la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana ciudad, antaño conocida por Ispal, Híspalis, Ishbiliya, Serva La Bari y ahora como  Sevilla.

¿Qué es la Semana Grande de Sevilla? po la Semana Santa. ¿Y cómo explico, si yo no soy capillita, lo que significa para un sevillano estos días? Amo a vé, que yo no sea capillita no significa que no sepa lo que es una revirá, una túnica de cola o de capa, un antifaz negro, el ruan, un cinturón de abacá o uno de esparto, una cruz de guía, una vara, un cirial, el incienso, una trabajadera, un capataz, un patero, de costero a costero, el aguaó,  un candelabro de cola, los hachones, una banda de cornetas y tambores o una agrupación musical, los que llevan varas o cirios, los que se abrazan a la cruz, los que regalan cera a los niños, las madre de los niños y las dichosas sillitas, la espera en una callejuela para ver aparecer un paso de misterio o un palio, el sonido del silencio en la madrugá, el repelús de un roce con los respiraderos de caoba, el olor a azahar hispalense, la medallita que te da un nazareno de ojos limpios tras un antifaz de terciopelo morado, una composición de López Farfán o la Saeta de Machado/Serrat adaptada para acompañar a un Nazareno, la mano de tu mujer agarrada fuerte a tu brazo cuando su hermandad gira para embocar la calle Dueñas, … Bueno, pues a pesar de todo esto, no soy capillita.

Entonces, ¿Qué hago hablando de Semana Santa?  Por mis amigos, por mis compañeros, por la gente de mi barrio en el Viernes de Dolores y por el gran teatro de la vida. Porque la Semana Santa es también eso, un teatro vital donde los gestos, la escenografía, la música, el sonido y el sentimiento están a flor de alma, que no de piel. Es un día grande a este lado de la esetreinta. Día donde nos visitan o mejor, nos acompañan, gente de todos los barrios de esta bendita ciudad.  Día de encuentros, día de estar en la calle con tus “hermanos”.

Mi particular Viernes de Dolores comienza sobre las siete de la tarde, cuando desde mi terraza, tengo la suerte de vivir en una de las calles del recorrido, escucho a la banda tocar la marcha “Costaleros”. A esa hora ya sé que mi compañero y amigo el Pibe, me está esperando en la esquina de los bomberos para ver la Hermandad acompañado de su señora y su hijo Gonzalete. Él, que es tela de capillita, después se marchará a ver la del Claret, la de Bellavista o la de Palmete. ¿He dicho que es tela de capillita? ¡Si hasta “sale” en la Madrugá con un cirio color tiniebla acompañando al “Señor de Sevilla”!.

Pero yo sigo en mi barrio, yo sigo viviendo este día grande, viviendo la Hermandad de Pino Montano. Una Hermandad que empezó en una clase de catequesis allá por el año  1981 y que gracias a la gente del barrio se ha convertido en lo que es hoy en día. El Viernes de Dolores es una fecha importante en el calendario de la Hermandad, hace su estación de penitencia por nuestras calles, pero casi nadie sabe la labor callada y altruista que realizan durante todo el año con obras caritativas y asistenciales. Y todo eso a pesar de las penurias económicas que padecen las hermandades de barrio. La del mío es una Hermandad de Vísperas, es decir, las que salen antes del Domingo de Ramos y ni siquieran hace la Carrera Oficial, pero que también ayudan, porque lo tienen escrito en sus Reglas, al prójimo más próximo. 

Lo dicho, día grande para disfrutar y para vivir. Para vivir porque de eso se trata, cada uno a su manera, con recogimiento  o con explosión de sentimientos. ¿Y cómo termina mi Viernes de Dolores? Pues recogiendo a mi sufridora esposa  que estará con sus amigas en una calle estrechita de Los Mares. Calle llena de primavera e iluminada con la luz de la Luna y con las llamas de los cirios de los nazarenos con túnicas con capas blancas y antifaz morado. Yo seré un sevillano raro y medio agnóstico, pero la madre de mis hijos que es tela de jartible en materia cofradiera, me enseñó hace años los misterios y los sentimientos de estos mágicos días.


Venga, ahora la foto de los dos pasos de la Hermandad de mi barrio. Un poco chungas porque no tengo réflex y el móvil está dando las boqueas. Pero si queréis verlos  de verdad, pasaros por Pino Montano.

 El paso de Misterio, Jesús de Nazaret


El Paso de Palio, Nuestra Señora del Amor 




miércoles, 9 de marzo de 2016

Prohibido tirar...



Ya lo conté hace tiempo (mismamente aquí), pero tengo que refrescar un poco la historia con objeto de que los numerosos lectores nuevos sepan de que va lo de la recogida automática de residuos sólidos urbanos. Vamos, la basura de toda la vida. Por cierto, antes de que se me olvide, gracias por leerme, aunque los comentarios brillen por su ausencia. Bueno, venga al grano.

Resulta que desde hace bastantes años,  disponemos en nuestro barrio  de un sistema de recogida de basuras automatizado y limpio. Consiste en una especie de buzones donde se depositan las correspondientes bolsas y a través de unos conductos subterráneos con aire a presión se desplazan a la planta de clasificación para su posterior tratamiento.

El mecanismo es muy fácil, abres el buzón, metes la bolsa, cierras el buzón y ya está. Normalmente hay tres tipos de cachivaches de estos. Los amarillos para latas y brics, el azul para el papel y cartón y el gris para la basura orgánica. Pero tenemos un cuarto tipo. Éste un poquito más grande y con una puerta más amplia con llave. Es el destinado a  los residuos de bares y comercios. El funcionamiento es el mismo, abres el buzón, en este caso  con la llave, metes la basura, cierras el buzón con la misma llave y ya está.

Vale, muy bonito y muy limpio todo. Pero ahora resulta que nuestros señores de Lipasam, la empresa municipal que se encarga de recoger nuestros desperdicios, ha puesto una serie de pegatinas informativas para concienciar y aclararles a los usuarios lo que no deben meter en los susodichos buzones. Ahora toca la foto:





Está claro ¿no? De todas formas vamos a puntualizarlo por si hay dudas. En primer lugar no podemos tirar patas de jamón. La verdad es que después de navidad he visto algún que otro hueso requeterrebañado, apoyado tristemente en un costado de los chismes estos. Lo segundo, palos de escoba/fregona. Vale, que sí, que no caben, que hay que llevarlos al Punto Limpio que está en la otra punta del barrio. Y lo tercero, ni se os ocurra meter en los buzones bolardos. Lo he escrito bien y en negrita, ¡un bolardo! ¿Qué no sabéis lo que es un bolardo? Pues según mi extensa biblioteca:

  “Un bolardo es un poste de pequeña altura, fabricado en piedra o metal, ya sea aluminio fundido, acero inoxidable o hierro, que se ancla al suelo para impedir el paso o el aparcamiento a los vehículos. Es parte del mobiliario urbano  y se usa principalmente para ..."

Todo el mundo sabe a estas alturas lo que es un bolardo, no hace falta más explicaciones técnicas. Además, seguro que más de uno se ha dado un cachiporrazo en las piernas mientras, ensimismado en mirar la pantalla del celular, camina tranquilamente por la acera.

Y ahora me pregunto yo: ¿quién tiene en su casa un bolardo y se quiere desprender de él? ¿Los bolardos tienen fecha de caducidad y hay que tirarlos? ¿O es que son coleccionables y los repetidos simplemente los tiramos? ¿las farolas se pueden tirar? ¿y los bancos de sentarse?

Dando vueltas al coco me encontré con mi amigo Quique,  le enseñé la foto y  me dio la solución:

--Ná, quillo, lo que pasa es que él nota que diseñó la pegatina, ese día le pegó un buen rosetón a su coche recién sacado del concesionario con un poste de estos.  Y como le faltaba un dibujito que poner en el cartel se acordó de la madre que parió al bolardo, del nota del ayuntamiento que lo puso en esa calle tan estrecha y de lo que se menea.


Venga, una foto ampliada para que os deis cuenta que es verdad lo que cuento. Por cierto, las fotos la he hecho con mi móvil, ¡qué le voy a hacer!





jueves, 3 de marzo de 2016

En mi barrio hay de tó, otra vez


Soy mu pesaito, lo sé y no tengo remedio, pero es que en mi barrio hay de . Ya lo conté en una entrada que si la queréis volver a leer pincháis aquí y sale, creo. Bueno, pues resulta que paseándome tranquilamente por las “concurridas” y “superlimpias” calle de esta zona sevillana al otro lado de la esetreinta, me he encontrado con una serie  de elementos diferenciadores que están resistiendo a la vorágine de modernidad que nos invade.

Empiezo para no enrollarme que la gente se aburre leyendo (¡que daño ha hecho la ESO!)

Lo primero una cabina de teléfono. De verano porque solo está cerrada por tres lados, pero funciona. Y el mecanismo es muy fácil: hecha unas monedas o metes una tarjeta, marcas el número y ya está. Yo he visto gente que la usa, poco, pero la usan. La pobre cabina está resistiendo a los esmarfon, los güassas, los esemeeses, los facebú, los instagranes y todas esas cosas. Encima, está en las esquina del 0,80, una bodeguita donde te ponen una jartá de montaditos.

Lo segundo, un buzón de correos, amarillo y todo. Y el mecanismo también es muy fácil. ¿Tienes una carta? pues te acercas con cuidaito,  subes la tapa de la ranura y hechas la carta. Una carta es un escrito que una persona dirige a otra para darle noticias, generalmente se envía encerrada en un sobre. La verdad es que no he visto a nadie usarlo, pero también resiste a las modernidades de los emails, los gemails, y los electronic correos. Él que yo vi está en una esquina donde hay una tienda regentada por orientales procedentes de la antigua Catay, lo que es una tienda de chinos de toda la vida. Y en mi barrio hay un montón, tiendas de chinos que buzones solo he visto uno.

Y lo tercero y lo mejor: ¡un video club! Que sí, que todavía existen, y aquí está la prueba

 Foto hecha por un servidor, me ha salido regular, es que me falta algo


Los más jóvenes no sabrán qué tipo de local  es este pero tranquilo que yo se lo explico. Un videoclub es un lugar donde vas a alquilar películas y videojuegos. Y este mecanismo es todavía más fácil. Te haces socio, buscas una peli que te guste, te la llevas a casa, la metes en el deuvedé o en el blurrey, según lo que tengas, y a disfrutar acompañado de un buen cuenco de palomitas al microondas. ¿Qué lo que quieres es un videojuego? Pues nada, ídem de lo mismo, lo alquilas, llegas a casa, lo metes en la pleiestessión, la deese, la güii, o la que tengas y a matar marcianitos o pegarle una paliza futbolera a todo un A.C. Milán.

Ahí está el local, resistiendo en la época de las plataformas multicanales de televisión, el streaming, los “videos compartidos”, el top manta, las pelis de estreno vía interné o plataformas televisivas y un largo etcétera de medios ultramodernos para ver cine sin salir de casa. Pero yo he visto a gente entrar y alquilar pelis, mucha gente, y encima el video club está juntito al Mesón Pino Montano donde puedes degustar ricas viandas.


¿Alguien dispone de un video club en su barrio, pueblo o ciudad? Pues yo en mi barrio conozco uno, y es que en mi barrio tenemos de .