miércoles, 21 de septiembre de 2011

Mónica








Que conste que  la fuente de la siguiente historia no es mía. Lo leí en una página y, por más que he rebuscado por todos lados no he encontrado el original, para darle la oportuna mención. Al Cesar lo que es del Cesar, que dicen algunos ilustrados. Pero como resulta que   tengo Patente de Corso, en cuestión de letras, titulo otorgado por mis  viejos capitanes D. Rodrigo Malaventura y Capablanca y su compadre D. Luis Escarlata y Mejías, y rubricado por el Rey Nuestro Señor, tomo prestada  esa idea, para contar lo que  me pudo pasar este último verano en un pequeño restaurante de la Sierra Norte, pidiendo de antemano perdón por tal atrevimiento.

Aparqué el Logan bajo los chamizos que había justo al lado de un pequeño restaurante en una carretera perdida en la sierra. Restaurante Bar Casa Pericón, lucía el rotulo sobre la pequeña entrada al establecimiento. Coqueto salón, con chimenea al fondo apagada en estos días veraniegos. Decorado con múltiples trofeos de caza y alguna que otra foto antigua. Quince o veinte mesas, algún que otro aparador y aperos de labranza por todos lados. Pocos comensales, si acaso  tres o cuatro familias con niños revoltosos, dos o tres lugareños en la pequeña barra  y un par de mujeres en una mesa del fondo. Lejos de esta mesa  me sentó un larguirucho camarero que enseguida me enseñó la carta de viandas.  Como soy de fácil yantar, me decanté por un plato de caldereta de venado, que para eso estaba en  tierra de buenos  cérvidos.

Degustando el guiso, y como no tenía otra cosa en que pensar, me fijé en las damas que alegremente charlaban en aquella mesa alejada. Perdonadme, pero es un defecto que tengo: el mirar a las mujeres elegantes y guapas, por supuesto siempre con respeto y educación.
Cuando me trajo el postre el camarero larguirucho, se lo tuve que decir:

-La “chavala” morena aquella se parece a….
-No se parece, ¡es Mónica Bellucci! Que sí, la otra señora es su representante. Han estado viendo unas localizaciones para una nueva película. Pero por favor, no la moleste.

¿Qué no la moleste? ¿Y mi cámara de fotos en el maletero del coche? Pero claro, no me iba a levantar. Yo soy un señor y se supone que cuando una estrella de la belleza de la italiana, está disfrutando de su vida de mortal, no la debemos molestar ni incordiar.  ¿Y cómo puñetas funciona la cámara del móvil? ¿Pero este teléfono tiene cámara? ¡Y ahora resulta que han pagado la cuenta y se marchan!

Se levantó. ¡Que andares! Llenaba todo el local. Unos zapatos de vértigo. Unas piernas… vale, vale, no comento nada que mi mujer lee esto de vez en cuando. Una ajustada falda negra que insinuaba unas caderas…. ¡que sí, que no comento nada más! Bueno una cosa, el top que llevaba era de una talla menos. Y aquí ocurrió lo bueno. 

Se acercó a mi mesa. Se aproximó despacio, se inclinó, !que visión!, cogió la cuchara de postre, tomó una pequeña porción del  arroz con leche que esperaba sobre mi mesa. Introdujo la cuchara en su boca. Saboreó el postre casero. Me guiñó un ojo. Se limpió suavemente los rojos labios con su lengua. Y me susurró al oído, con ese acento mezcla italiano y español:

-Gentiluomo Naranjito, puedes contar esto, mio caro amico, porque nadie te va a creer.

Y se marchó. Pero antes de salir del pequeño restaurante, se giró. Se llevó los dedos a la boca, los besó, y suavemente me  sopló un beso.

Aún recuerdo sus palabras: Puedes contarlo, mio caro amico, nadie te va a creer.

¡¡ Llevátelo a papel !!

18 comentarios:

Dyhego dijo...

NARANJITO:
Efestiverguonder, "nadie" te vamos a creer.
Seguramente pillaste una insolación y confundiste a la duquesa de Alba con Mónica Bellucci.
Sin duda fue por el esconte que ambas llevan...

¡Mira como a ella no le dices que se tape nada! Jejejejeje ;)

Salu2 mio caro amico.

Ana, princesa del guisante dijo...

Vale. ¿Tú sabes que cuando se dicen mentiras se ponen las manos rojas?

Vale, que te creo, pero

pero

pero...


¡enséñame las manos!

tripode dijo...

Uffff, no se si sera verdad o no Naranjito, pero me voy ahora mismo a tu entrada anterior.Necesito un buen trago del bucaro pa refrescarme.
Un abrazo amico

maria eugenia dijo...

ayss, y entonces te despertaste....


te dejo un premio en mi blog.

Liliana G. dijo...

Comencé a leer y acto seguido comencé a reír, de tal guisa, que mi hijo mayor se acercó para ver qué era lo que me causaba tanta gracia. En resumen, terminé leyendo en voz alta y ambos reímos a mandíbula batiente.
Naranjito, sos geniaaaaaaaal, jajajajaja

Besos encantados.


P.D.: De ilusiones también se vive.

El Naranjito dijo...

Dyhego, "eso" me pasa con Doña Cayetana y seguro que no lo cuento.
Arrivederci.

El Naranjito dijo...

!Que no! que no te las enseños, querida Princesa.
Grazie Alteza.

El Naranjito dijo...

Paco y si hubera ocurrido?. !Que pelotazo!
Un saluto.

El Naranjito dijo...

Mariaeugenia, me parece que aún no me he despertado.
Bei sogni per voi.

El Naranjito dijo...

Querida Liliana, dile a tu hijo que se prepare, que me dijo el camarero que el próximo viaje de la italiana será por Argentina, que le gusta mucho la Primavera Austral.
Un bacio, mia cara signora

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Naranjito, ¿no sería el Antonio Canales disfrazado?
Me supongo que después cambiarías la cuchara, sino..........
¡Venga ya, fantasma!
Un abrazo

L.N.J. dijo...

¡Vaya,vaya!

Un besito, Carlos.

MAMÉ VALDÉS dijo...

Pues yo te creo!!!!!!!

El Naranjito dijo...

Rafaé: ¿tú crees que yo sería capaz de contar lo del Canales? La cuchara, la de la Bellucci, a lo mejor la tengo enmarcada.
Cordiali saluti

El Naranjito dijo...

!je je je! !que risa más tonta!
Un bacio ragazza Lou.

El Naranjito dijo...

Mamé: !Que buena gente eres! !y que te quiero! Je je.
Grazie compagno.

impresiones de una tortuga dijo...

¡JA JA JA!, Yo te quiero creer, ¿porqué no había de pasarte a tí éstas cosas, si te pasa de todo?.
Y, si no es verdad...(que no lo es), la historia tiene su encanto.
Un microrelato más, como mucha gente escribe ¿no?, pero con tu gracia inconfundible.
Un abrazo y sigue soñando con la Mónica, que los sueños no los vé tu mujer.

El Naranjito dijo...

No sé que decirte Tortuga, a mi mujer no se le escapa ni una.
Un saluti.