miércoles, 6 de agosto de 2014

La nevera



Joeee, la de tiempo que hace que no abro La Bodeguita. Joeeee, la caló que está haciendo hoy. Joeee, la próxima factura de la . Joeee, lo que queda para disfrutar de mis merecidísimas vacaciones (bendito 14 de Agosto). Joeee, la de gente que me dice eso de “las musas ¿las tienes en Matalascañas? Bueno, venga, a ver si poco a poco retomo lo de aporrear teclas, desentumezco los deditos y a dar la brasa. Y como estamos en verano, por lo menos en el hemisferio norte, todo un clásico: La nevera. 

Pues sí, yo tengo una nevera de playa de las de toda la vida. Azul, con su correspondiente asa blanca. Donde mi mujer es capaz de meter el contenido de medio frigorífico para pasar un diíta de playa. La logística de las amas de casas es algo digno de estudio de las mejores International business schol. Pero hoy quiero comentar sobre mi “otra” nevera. Esta

Un poquillo chunga la foto, es que todavía no tengo ...

Chula ¿a que sí? Moderna, practica, el tamaño justo para tres o cuatro botellines  un par de latitas de refrescos, una botellita de agua, unas latitas de aceitunas manzanilla sin huesos y hielo, mucho hielo. ¿Cuánto me costó? Nada. ¿Quién la consiguió? Mi parienta (con mi inestimable colaboración). ¿Cuándo? Cuando éramos una alegre pareja de pipiolos que deseábamos que yo terminara mi jornada laboral para irnos a pelar la pava. Como esto último lo lea mi mujer, lo de pelar la pava, me corta el … interné. ¿Cómo? Ofú ¡que jartura de batidos!

Como veis en el lateral de la neverita se trata de una promoción que sacó hace una jartá de años una empresa de yogures. Por cierto, de pasada comentaré que esta empresa estaba situada justo al laito de donde tengo la suerte de trabajar hoy en día. Y digo estaba porque hace unos meses cerró la fábrica y se llevó toda la producción vete tú a saber dónde. Ná, que un montón de parados más, pero  el final de la crisis ya está aquí. ¡Un mojón pa quien lo diga! Perdón, es que hay cosas que me enervan y esta historia no va de mosqueos.

Al meollo de la cuestión. Había que conseguir una cantidad interminable de puntos que venían impresos en el interior del taponcito. Repito: una cantidad interminable. Y no se me ocurre otra cosa que decirle a mi novia que los de fresas están mu güenos. La de tontería que hacemos por las novias (“Que no cariño, que yo todo la hacía y lo hago con mucho agrado y sin peloteo, cierro comillas y paréntesis.

¿A qué hora se puede tomar un yogú líquido? Pues muy fácil, a la hora del desayuno, del piquislabis, de la paella dominguera o el cocido sabatino; a la hora que tus colegas se están tomando un cafelito con una bizcotela, a la hora del picadillo veraniego o a la hora de la tapita de lubina empaná. Y que no se te olvide llevarte uno que seguro que a tu madre le encanta.

Pues sí, una cantidad interminable y a todas horas. Pero mi rubia lo consiguió. Y he amortizado los litros y litros del brebaje “una cantidad interminable” de veces. ¿Qué nos vamos a la playa? La nevera azul y la del daná. Que vamos a la piscina, la del daná na más. ¿Qué vamos a celebrar la noche de San Juan en el vecino parque Miraflores? ¡Enseguía! Al parque no me la llevo, que hay un chiringuito donde ponen cervecita fresquita. Que no, al parque no.

Lo que son las cosas, los que la han utilizado más veces han sido nuestros hijos. De hecho mi Princesa se pira esta tarde-noche-muytarde a disfrutar del fresquito nocturno a la orillita del Guadalquivir. Y no lleva nada de alcohol, doy fe de ello después de una paternal visual al interior. Lo de mirar el interior no es por inmiscuirme en sus cosas, pero ya que he tenido que ir al supermercado a comprarle hielo, patatas fritas, etc. etc. y etc., aprovecho la ocasión para curiosear. 

Mereció la pena la pechá de brebaje color rosa que me tomé hace unos cuantos años, hice feliz a mi entonces novia y hoy sufrida esposa, ahora mis hijos siguen utilizando la “neverita”, pero si alguna vez tenéis la oportunidad de invitarme a algo, por favor un yogú liquido de fresas ¡ni se os ocurra! 

¿Que pasa? ¿Que yo soy el único que hace estas cosas? !Enga ya!

 Bueno, ya estoy aquí de nuevo y para la próxima entrada os comentaré la receta del Güaylei.



¡¡ Llevátelo a papel !!

6 comentarios:

manolo dijo...

Como se nota los Blogueros "pudientes" que vienen de Matalascañas y claro, notan ahora mas caló.
La neverita muy Guay. mereció la pena. Y por una novia todos los yogures del mundo son pocos.

Bienvenido y mientras mas volváis, cabemos a menos calor, al repartirlo entre todos.

manolo

Naranjito dijo...

Que va Manolo, las que estan en Matalascañas son mis musas. Yo soy mas de Valdelagrana pero este año me parece que veranearé en terrasilla, o sea, en mi terraza sentaito en una silla.Y las vacaciones el día 14. !no quea ná!.
Un abrazo compartido con una jartá de calor.

trianatrinidad dijo...

Naranjito hijo, si hasta creía que ibas a traspasar la bodeguita.Anda dejate de rollos y dile a las musas esas que ya esta bien de tantas vacaciones que quiero seguir disfrutando del sitio con más gracia de la Blogosfera.Ah! amigo, en lo de Valdelagrana coincidimos de pleno, llevo ya cuatro años disfrutandolo y no hay más gracia, más alegría, más tranquilidad, más buenas tapitas que en los pocos km. que hay desde allí a Cadiz y viceversa, ¡ GLORIA BENDITA !, pá forma un guirigay como dicen por la CALETA.Un fuerte abrazo.

Lourdes dijo...

Pos claro que sí, hombre! Esas cosas tan prácticas hay que conseguirlas siempre. Y, no ves? Ahora tus churumbeles tb pueden usarla en sus diítas de campo y playa (a la orilla del Guadalquivir). jejejejejej

Me alegro de verte por aquí.
:)

Besos!!

Naranjito dijo...

De traspaso nada de nada, faltaria más. La bahia gaditana tiene algo que te atrapa. Valdelagrana fue mi primer contacto con el mar. Despues, por cuestiones de la Armada, tube la suerte de enhamorarme de La mar. Por eso a Cadiz le tengo un especial cariño.
Un abrazo.

Naranjito dijo...

Un abrazo Lourde. Amortizarla la hemos amortizado tela.
Un besote.