jueves, 20 de noviembre de 2014

Un palo pinchao en una m



Hola, ¿Qué tal? ¿Bien? Me alegro. Yo también ando bien, como siempre. Un poco aburrío y simple. Sí, sigo siendo simple. Tan simple que cuando mi parienta me encarga los mandaos, raudo y veloz corro como el viento para cumplir fielmente su órdenes y deseos. Como cualquier sincero marido que se preste. (Un poquito de peloteo nunca viene mal, ahora que las “amigas” de mi mujer se pasan por la Bodeguita y le comentan a ella las tonterías que escribo).

Pongámonos en situación. Sábado por la mañana, a eso de la hora del ángelus. Está claro que aprovecho la clarita para, de camino, pararme en ciertos centros abiertos al debate e intentar arreglar los problemas del país, junto con los parroquianos habituales que siempre andan apoyados en la barra o sentados cómodamente en los veladores. No todo va a ser trabajar, de vez en cuando hay que platicar con los amigos y saborear una cervecita fresquita acompañada de chochitos o unas buenas aceitunas aliñas. Otra vez me estoy pirando por los cerros de Úbeda. ¡Con lo simple que es contar una historia!

Tirando del carro de la compra, lo primero es lo primero, me encamino a poner la porra, es decir, adivinar el resultado de los partidos que tiene el Real Betis y el otro equipo de la ciudad. De pasada diré que nunca lo he acertado. Paso por el centro de salud del barrio. Concretamente por el A, en este barrio tenemos dos, ¿adivináis cómo se llama el otro? B. ¡Qué simple! Y esto es lo que me encuentro


 Cuidado al ampliar


¿Y esto que es lo que es? Simplemente eso que veis una mierda pinchá en un palo.  O mejor un palo a una mierda pinchada. Dejándonos de cuestiones escatológicas, ¡120 euros! ¡Toma ya! Nuestro querido ayuntamiento lleva haciendo una campaña en contra de los excrementos de canes que pululan por parques y aceras de esta bendita ciudad. Pero esto no es cosa del consistorio, no, esto es cosa de gente anónima que tiene el valor de pinchar el cartelito como denuncia de un acto incívico. Nuestros munícipes tienen una ordenanza que te ponen  120 euros de multa si pillan a tu perro o a tu perra haciendo sus necesidades en la vía pública.

Un servidor no tiene perro, tengo un puñetero gato que es el que manda. Pero el Quillo tiene la costumbre de hacer sus necesidades en el arenero, así que la multa me la ahorro, aparte de que no sale a la calle ¡él mu perro!  Ahora bien, tengo amigos y amigas que si tienen perros y de todas las razas y tamaños. Los hay de dos tipos, a saber (me refiero a mis amigos):

Los que se acercan a la sede del Distrito y recogen, gratuitamente, las bolsitas para, con primoroso cuidado coger las deposiciones.

Los que, como mi amigo Javi, perdón J. el anonimato es importante, pasean a su buldog por el único descampao que queda en el barrio. Descampao donde estaba previsto hacer una serie de equipamientos para los ciudadanos como, por ejemplo una guardería, una zona deportiva, un centro de algo relacionado con los daños cerebrales,  la sede del distrito municipal,… no, no, esta última ya está hecha, ¡mecachis!

Bueno, que seáis buenos. Que recojáis las caquitas de los perros, que los que ponen los cartelitos se están quedando sin papel y sin palitos. Y para finalizar solo decir que cuando eché  la foto hacía dieciocho minutos y catorce segundos que el can en cuestión dejó el regalito, lo calculé por los residuos eflúvicos que desprendía.

Nada, hasta más ver.   



¡¡ Llevátelo a papel !!

18 comentarios:

Dyhego dijo...

La verdad es que un paseo por cualquier calle es la experiencia más asquerosa que le puede suceder a uno.
Salu2 limpios, Naranjito.

Lourdes dijo...

La gente es que es un poco guarra. Los perros no. Sus dueños.
¿Qué trabajo costará salir a la calle con tus bolsitas de plástico, o como iba yo con la Frida, con servilletas de papel para recoger las mierdecillas y buscar el contenedor más cercano?

Pero no, oye. Que a algunos todavía les cuesta..

Besos, Naranjito!!!

trianatrinidad dijo...

Un cargamento de esos "regalitos" les ponía yo en la puerta de sus pisos o casas a los dueños de los canes que no recogen sus "cositas", vera como así se acordaban de la bolsita y no nos fastidiaban a los demas.Un abrazo amigo Naranjito.

Naranjito dijo...

En todos lados cuecen habas. Pero con un poquito de civismo disfrutariamos más de nuestras ciudades.
Un abrazo.

Naranjito dijo...

Y lo peor es que las bolsas te las facilitan gratis, por lo menos en mi barrio.
Un besote.

Naranjito dijo...

Con lo fácil que es hacer las cosas bien y lo poco que cuesta. Te lo dice uno a que le encantan los perros.
Un abrazo.

Airblue dijo...

Muchas gracias por visitarme en mi cumpleblog. Yo sí me atrevo a dejarte un comentario, Naranjito, tienes una manera de escribir graciosa y muy natural, dices las cosas como las sientes y por eso llegas a la gente.
Me encantan los perros pero no sus amos. Siempre los he tenido hasta que mi hija pequeña empezó con una alergia importante, así que los he cambiado por plumas. Tengo una ninfa macho que silba en inglés. Ja,ja.
Un abrazo.

juan.escabias dijo...

Carlos, muy bueno. Menos mal que tu felino hace sus cosas en casita. ¡Vaya ahorro!
Salud !

paterfamilias dijo...

El asco que nos da esto ahora (¡y con razón!) y cuando éramos pequeños era un clásico en todas nuestras aceras (los excrementos de perro, no los cartelitos en ellos)

manolo dijo...

Cada día hay mas gentes que recogen lo del palo pinchao.
Amigo Naranjito, que nunca te falte tu buen Humor.

manolo

Liliana G. dijo...

Jajajajajaaaaa, tu entrada es fantástica, con su cuota de denuncia y su cuota de gracia.
Te diré que en Buenos Aires, a casi nadie le importa dejar que su perro haga en la puerta del vecino, en los parques en los que juegan los niños y en donde se cuadre. Estoy harta de salir de casa y encontrarme semejantes tortas en la vereda. Mis perras tienen su lugar en la azotea y mi gato, como Quillo, usa las piedritas.
Desde hace unos cuantos años, la corriente inmigratoria en Argentina, se ha basado en gran parte en gente de Bolivia, pues son ellos los que "dejan los perros sueltos" por el barrio para que se joroben los vecinos. Ahora que lo pienso, tal vez en su país se usa esta estrategia ecológica... vaya uno a saber. Si le has pescado justo en el momento del acto y le decís que por favor no deje a su perro hacer en las puertas, te miran como si no conocieran el idioma, es decir, ponen cara de nada y siguen su camino.

Cariños Carlos, me has hecho reír a carcajadas.

Naranjito dijo...

Las mujeres sois mas valientes que los hombres en casi todo, y más listas. Porque ¿quién le ha enseñado a la ninfa a silvar en ingles? Los animales son el reflejo de sus amos.
Un abrazo

Naranjito dijo...

No creas que es un ahorro, ¿tu sabes lo que come?. Bueno, por lo menos la arena me sale barata.
Un saludo

Naranjito dijo...

La de bromas que hemos gastado con un palo y la caca de los perros.
Un abrazo.

Naranjito dijo...

En eso tienes razón Manolo, poco a poco la gente se conciencia.
Un abrazo.

Naranjito dijo...

¿será cosa de la globalización? Yo siempre he querido tener un mastín español. Pero por el tamaño del perro pienso como pueden ser el tamaño de sus deposiciones.
Y eso de salir a la calle con una pala y un saco me hace pensarme mucho lo de tener perro.
Un besote.

Anónimo dijo...

No aciertas la porra, porque seguro que pones que el Sevilla pierde y el equipo de la carretera Cadiz gana...
Saludos.

Naranjito dijo...

No la acierto porque hago justamente lo contrario.
Un saludo.