lunes, 5 de junio de 2017

Hay otro Rocío

Lo veis por la tele, o en los periódicos, o lo escucháis en la radio, sí, estamos en el Rocío. Bueno, más que estamos quiero decir están. Yo no puedo opinar mucho porque ni he hecho el camino, ni he estado en la aldea almonteña en estas fechas. Lo único que conozco de este evento es lo que he visto en televisión, lo que he leído y, sobre todo, lo que me han contado amigos que años tras años van a visitar el Santuario. Bueno, yo también lo he visitado pero de regreso de la playa de los miarmas. Cualquiera le dice a la parienta que no nos paramos a poner un par de velas por los seres queridos.

Para que nadie se enfade, cosa que por otro lado me da igual, diré que conozco a mucha gente que hace el camino con fe y con devoción. Dicen que es una experiencia iniciática, que te renueva año tras año. Vale, si tú lo dices me lo creo y te respeto, pero es que hay otro Rocío que quizás no se vea o no quieren que se vea.

Por un lado está esa gente que se prepara todo el año para estos días. Colaboran con las Hermandades, preparan su carriolas o como se llamen, cumplen estrictamente las normas que dicta el Plan Romero, no dejan basura por el campo, no forman escándalos, no presumen de lo que hacen, cuidan y respetan caballos, mulos y bueyes, etc. Después de varios días por caminos de arena, llegan a la aldea, se van a su casa hermandad y sigue con sus actos. También es una fiesta ¿o es que cuando tu estas con tus hermanos no es motivo de celebrar?

Y por otro lado están los posturitas, lo de los golpes en el pecho, los que van a ver y, sobre todo, a dejarse que lo vean. Se aprovisionan bien de balantai, bifiter y otros productos raros pal camino. Consiguen unos sajones y un traje corto. Se ponen su sombrero con la cinta de la hermandad que toque y se cuelgan la medalla y les gusta tragar el polvo que va dejando la raya (no seáis mal pensados, la Raya Real es un cortafuego de arena de 16 kilómetros que protegen bosques de pinos en el preparque del Parque Nacional de Doñana). Vale, si queréis ser mal pensado, también puede ser.

Pero nos falta el medio de transporte y como soy un posturita de pro y tengo que aparentar, alquilo un caballo. Da igual que no tenga ni idea de cómo montar, como cuidarlo, como darle de comer y de beber, yo tengo que presentarme ante la Reina de las Marismas montado a caballo como mandan los cánones rocieros. Y después de las largas caminatas sin descanso, horas de hambre y sed, de trotes vacilando ante cámaras de tv, de fotos y de móviles, pasa lo que pasa. Pero tranquilo que hay solución para todo y seguir disfrutando.

 Me lo han mandado por el guasap


Que conste que no estoy en contra del oportunismo de la empresa aseguradora, cada cual tiene su ética comercial. La campaña se difundió por las redes sociales, pero ante la avalancha de críticas fue retirada. Su director comercial ha declarado que “el seguro es una cobertura que tienen todas las asociaciones” y que al mismo tiempo “en ningún caso esto expresa estar la empresa a favor del maltrato animal” faltaría más. En el comunicado también aprovechó para “pedir disculpas a aquellas personas que se hayan sentido ofendidas”. Yo por si las moscas, he tapado un poco el logo de la empresa, es que también ha amenazado con poner en manos del departamento jurídico aquellos montajes que dañen la imagen de la compañía.

Si una empresa aseguradora lanza esta campaña para que “puedas disfrutar el Rocío con tu caballo” será por algo ¿no?

En fin, energúmenos y energúmenas haced el camino andando. Dejad los caballos para la buena gente que de verdad saben montarlos, cuidarlos y quererlos. De coche olvidaros, el volante y las bebidas con misterio, mucho misterio, no son compatibles.

Si algún rociero o rociera se siente ofendido por estas torpes letras, que me perdone, pero si has hecho el camino y has estado en la aldea sabes que esto es una triste realidad.



¡¡ Llevátelo a papel !!

20 comentarios:

  1. Me gusta el haberte hallado y aunque no entiendo muy bien tu texto me ha llamado la atencion un abrazo desde Miami

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mucha por tu visita y comentario. Hace nada comentaba sobre las visitas de mis "amigos" de USA y mira por donde te tengo por aquí. Lo único que intento reflejar es el maltrato que hay a los pobres animales en una de las ¿fiestas? más internacionales que tenemos en el sur de Europa. No te preocupes que las próximas entradas serán más normalitas, por llamarlas de alguna manera.
      Un saludo.

      Eliminar
  2. Naranjito: Al pan pan y al vino, vino que se dice.Lo has clavado con tu entrada de hoy amigo, y te digo más; si quitáramos del Rocío a todos los fantoches y guapitas que solo van a aparentar y a que la vean, a ponerse ciegos de todo y a vacilar, y si les quitáramos a la Semana Santa a tantos y tantas que lo mismo le daría que fuera en lo alto del paso Cristo y su Madre la Virgen que un Pokemón vestido de Lagarterana, nos íbamos a quedar con menos de la mitad de la gente.Abrazos.Ah !, lo de la aseguradora de muy poca vergüenza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu si que lo has clavado con lo del Pokemón. Desgraciadamente hay más fantoches de lo que parece.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. No tengo argumentos para opinar, lo que sí te digo es que me gustó leerte y enterarme de eso que cuentas.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El argumento es muy simple: con tal de aparentar y darse golpes de pecho hay bichos que maltratan hasta las últimas consecuencias a los pobres caballos. Y dicen que es una fiesta religiosa.
      Un saludo.

      Eliminar
  4. Naranjito:
    es una lástima que acaben sufriendo los animales, y sobre todo si está relacionado con la religión. Primero llevan a los animales a que los bendiga san Antón... y luego los abandonan...
    ¡Pues me cabrea!
    Salu2.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues me he quedado corto contando cosas. Pero bueno, hay personas y personas.
      Un saludo.

      Eliminar
  5. Yo, cuando los veo por la tele, pienso que sí, que bueno, que alguno habrá que vaya allí por devoción y tal, pero la mayoría... La mayoría lo hace para divertirse, beber, hacerse fotos y quedar muy monos en su foto de perfil del "güasah" en lo alto de un caballo.
    Pero lo que sufren los animalillos no me hace ni chispa gracia.

    Besos, Naranjito!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes toda la razón. Muy poquitos lo hacen de verdad, para la mayoría es una fiesta más y sin importarles las consecuencia.
      Un beso, Lourdes.

      Eliminar
  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  9. Por fin puedo entrar, chico no sé qué pasa, pero si no comento es porque no sale tu blog.
    Me he criado entre caballos, mi padre fue un jinete especial, practicaba la hípica y en casa tengo muchísimos trofeos, además de 38 copas de las grandes. Están repartidas entre mi hermana y yo, fue uno de sus legados además de los óleos que pintó.
    Hoy he hablado con Manolo, tienes sus recuerdos que te los trasmito, está bien dentro de lo posible, estaba comiendo con su familia y contento, a pesar de los temblores que cuando le da la crisis son tremendos.
    Al menos está atendido y controlado.
    Gracias Carlos por tus comentarios. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver si mi hijo (mi asesor informático) le hecha un vistazo y se entera de lo que pasa con los comentarios. Que conste que al Rocío también van verdaderos amantes de los animales. Yo me refiero a los otros, a los que por aquí llamamos "posturitas".
      Un abrazo y mucho ánimo al Marino sin barco.

      Eliminar
  10. Respuestas
    1. , tranquila, la intención es lo que cuenta. ;)

      Eliminar
  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  12. Siempre digo que disfrutar no es ningún pecado, pero siempre está el impresentable de turno que lo echa todo a perder, Rocío, Carnaval, Ferias....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con los impresentables nos toca lidiar. Perdón por el término taurino. ¿taurino? Ofú esto si que da para una jartá de entradas.
      Un abrazo.

      Eliminar