miércoles, 9 de mayo de 2018

Aquiles y los mirmidones



El grupo  de mirmidones llegó cuando el Sol empezaba a terminar su periplo y se ocultaba tras las suaves colinas de poniente. Descabalgados de sus monturas, que por fin descansaban de la dura jornada de correrías, se sentaron en la escalinata del templo y prestos, desabrocharon los barbuquejos de sus cascos plateados que depositaron junto a ellos.  Se secaron el sudor de la frente con sus quitones oscuros y estiraron las piernas ocupando los pocos escalones que daban acceso al templo.

Sacaron de sus zurrones los brebajes que habían dejado sin tomar durante el día y, poco a poco, gracias al efecto de la espiritualidad de las bebidas, sus conversaciones pasaron de recodar sus últimas correrías a alabar los logros de su admirado líder, el joven, aguerrido y rubio Aquiles, al que esperaban con ansias.

Cuando la Luna comenzó a despuntar por las copas de los árboles llegó su líder. En esta ocasión venía acompañado de una princesa troyana vestida con un cortísimo peplo de color azul que dejaba al aire el tatuaje tribal que marcaba su espalda. Aquiles saludó a sus adeptos estrechando las manos y juntando su hombro derecho contra los homónimos de cada uno de ellos. La princesa troyana le dio a cada uno un casto beso en las mejillas y acepto un trago de la bebida que le ofreció el más jovén de los aguerridos mirmidones.

Acobijados bajo el peristilo de la edificación, y ocupando toda la entrada a la cella, comenzaron con sus historias, alzando la voz cada vez más fuerte. Todo giraba en torno a su paladín y el conflicto paterno que mantenía con Peleo, su progenitor. Este, día atrás, le había confiscado su caballo, su amado caballo, después que los soldados  de la polis le avisara de los abusos que hacía el joven Aquiles con su cabalgadura,  amparado en su leyenda personal y su holganza guerrera.

Cuando la diosa Selene ya resplandecía con todo su esplendor en lo alto de la bóveda celeste, desde lo alto de frontis se oyó la voz de una de las guardianas del templo, la abuela Remedios:


-¡Oye! ¡Ya está bien! ¿No? ¿Es que no hay otro portal en la calle? ¿Por qué no os vais a vuestra casa a dar porculo? Que la gente queremos descansar. Y tú, rubio, que ya nos hemos enterado que tu padre te ha castigado sin moto. Antes lo tendría que haber hecho. Y las motos las quitáis de la entrada ¡coño! Y tú, niña, como mañana vea a tu madre se va a enterar, que la conozco. Venga, iros a otro portal a dar porsaco y las latas vacías del redbul las tiráis a la papelera que mañana las tenemos que recoger nosotras.

Entrada sin mirmidones, sin Aquiles y sin princesas troyanas





¡¡ Llevátelo a papel !!

9 comentarios:

Ester dijo...

¡Vaya dominio del griego! me ha gustado mucho tu parrafada y me has hecho reír, veo que tambien dominas el argot de doña Remedios. Genial de verdad

Maria Eugenia Arias Lozano dijo...

jajajaaj no hay como entrar por aquí para echarse unas risas...

Naranjito dijo...

Ester:
Domino mejor el lenguaje "normal" de Remedios. Lo que pasa es que ella se atreve a echar a los mirmigones del portal
Abrazos.

Naranjito dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Naranjito dijo...

Maria Eugenia:
La vida hay que tomársela con un poquito de humor, sino sería muy aburrida.
Abrazos

Airblue dijo...

Anda que... Remedios se tenía que llamar... !!
Pobre Aquiles, tan rubio y a la luz de Selene ni siquiera ha podido fumarse un cigarro...
He traducido tantas veces el griego que me gusta hasta su queso feta.

Salud y risas.

Naranjito dijo...

Airblue:
Lo de que se llame Remedios es pura casualidad ;).
Joroña que joroña esta cuadrilla aposentan su traseros en los escalones, pero ese día el mirmigón encargado de los cigarritos de la risa no se presentó.
Saludos.

Frodo dijo...

Los mirmidones andan por todos lados, basta observar los rastros de redbul (por estos lares suelen consumir Speed, que parece crecer de los árboles).
Estaré atento cuando salga de mi casa (y más hoy que es viernes), pues la entrada a mi templo no es tan amplia como esa doble hoja y puedo caer en una emboscada.
Tendremos que conocer cuál es su talón.

Me gusta esta bodega, tiene cosas interesantes.

Abrazo!

Naranjito dijo...

Frodo:
Muchas gracias Frodo, a lo mejor con un poquillo de eso que llaman educación, se resuelve el problemas. Si no, siempre estarán personas como Remedios para poner a estos notas en su sitio.
Un abrazo.