lunes, 30 de noviembre de 2015

Aparcamiento reservado


Hoy la cosa va cortita, o más bien cortito que es uno. Resulta que el domingo aparqué, ni que decir tiene que después de dar unas cuantas  vueltas por callecitas estrechas, en una bocacalle de la avenida de la Cruz Roja. Bueno, que cuando salgo del coche acompañado de mi señora esposa, me encuentro con esta señal de prohibido aparcar, una de tantísimas que hay por la zona.

 Un domingo cualquiera (recomendado ampliar)


No me refiero al nombre de la calle, ni a la publicidad de la cerrajería, ni siquiera a fresco pintado con técnicas renacentistas por un artista anónimo. No, me refiero concretamente a lo que pone debajo de esa señal de tráfico que tanto nos gusta a los sufridos conductores cuando buscamos un lugar adecuado para dejar nuestro McLaren Honda MP4-30, o el coche de tieso que tengáis cada uno o cada una. ¿Lo veis bien? La foto es buena, la he hecho con mi teléfono móvil, es que no tengo réflex.

Bueno, po eso, que me quedé rayao. ¿Cruz no es con z? y roja ¿no es con j? ¿Qué les pasa a los munícipes sevillanos? ¿Qué ahora tienen becarios sin estudios universitarios para encargar las chapitas?  Yo no soy el más adecuado para hablar de faltas de ortografía, pero… Vale que sin el corrector las entradas de la Bodeguita serian un compendio de incorreciones, pero leer, lo que se dice leer, se me da bien. Y esto me dolió, un poquito na má, pero me dolió.

Mi dolor viene debido a que Crux Roxa Rehabilitación es una empresa que trabaja con el hospital Victoria Eugenia, más conocido por los sevillanos como el hospital de la Crú Roja. Y yo que pensaba que era una errata y no la habían corregido ¡que corte! ¡Me quedé sin entrada pal lunes!

Antes de que se me olvide, el Logan gris perla que estuvo aparcado el domingo pasado desde las dos menos cuarto hasta las cinco más o menos, mientras comíamos con la familia de mi mujer,  no es el mío, yo ya he dicho que tengo un McLaren y estaba unos cuantos metros más atrás. Y el domingo no había secciones de rehabilitación, y muy poco tráfico, y muy pocos coches, y muy pocos sitios libres donde dejar el MP4-30.


Por cierto ¿Cómo se lee Crux Roxa? ¿Cómo México?  



jueves, 19 de noviembre de 2015

Ocho apellidos andaluces, vascos, catalanes, ....


El otro día, antes de irme a trabajar, estuve viendo un rato el programa de Pablo Motos, el pelirrojo ese que tiene dos hormigas. En esta ocasión entrevistaba a la madrileña Clara Lago y al boquerón Dani Rovira, los protagonistas de la película “8 apellidos catalanes” que se estrenará el viernes 20. Esta peli es la segunda parte, o la secuela, para quedar más fino, de “8 apellidos vascos”, que ha sido la más taquillera de los últimos años.

Captura de pantalla de la web de El Hormiguero


El Pablete le hace una pregunta a la prota de que como crees que, con la situación actual en Cataluña, se tomarán los catalanes eso de reírse de los tópicos y tal. La muchacha le contesta con un “esa es la pregunta que nos hacen en todas las entrevistas (originales que son los guionistas del Motos) y ya nos la hacían sobre la primera. Los vascos fueron los que más se reían y seguro que los catalanes se lo tomaran con mucho sentido del humor.”  Esto fue lo que dijo, más o menos, no me acuerdo ya que tuve que dejar el programa y pirarme al curro. ¿He dicho que estoy en el turno de noche? ¿No? Bueno, no viene al caso, pero que ¡semanita más larga!

Y ahora la reflexión. Vamos a puntualizar una serie de cuestiones.

Yo soy Andaluz 100x100, incluso tengo mis ocho apellidos andaluces. Apellidos que como la mayoría de los apellidos andaluces provienen de Castilla. ¿Qué pasa? ¿Ya nadie se acuerda que cuando sus majestuosas majestades los reyes Isabel y Fernando conquistaron estas tierras, hace más de quinientos años, expulsaron a sus habitantes y la repoblaron con “colonos” del resto de su reino? ¿no? ¡Po avé estudiao! 

Yo soy Andaluz 100x100, incluso tengo una bandera verde y blanca (la verdad es que tengo dos pero la otra tiene trece barras), una bandera Andaluza verde y blanca hecha en Cataluña, con algodón andaluz y obreros andaluces. ¿Qué no? ¿De dónde os creéis que son los obreros de los telares de Manresa? ¿Qué no sabéis donde está Manresa?  ¡En la novena provincia Andaluza!

Yo soy Andaluz 100x100, de los que no saben ni bailar sevillanas ni cantar flamenquito. De los  que no tienen sombrero de ala ancha, ni caballo cartujano amarrao a la puerta de casa. Ni soy hermano de una hermandá de las que prosesionan todos los días del año. ¿Es raro? ¡Pero si ni siquiera tengo un cortijo ni túnica de nazareno! Bueno, que conste, que sé montar a caballo, y soy un jinete experimentado, que cuando era chiquitito mi padre y mis tíos me enseñaron a  montar en burro, en mulos y en caballos. Y todavía me acuerdo, listo que es uno, uno Andaluz.

Yo soy Andaluz 100x100 y no quiero fronteras ni separatismos, que el mundo es mu chiquitito, que pa eso somos la cuna de la civilización. ¿Qué no? Busca los años que tiene la Tacita de Plata, ¡aprende Madrid o Barcelona! ¡Eso es historia!

Yo soy Andaluz 100x100, de los que tienen trabajo. ¡Ostiiia! Vamos a dejarlo en un (más o menos) 60 % tirando por alto. ¿Qué no? Si tenéis “bemoles” consultar las encuestas de población en activo o en activa, para tener en consideración a las Andaluzas que sacan  palante a su familia. ¿Qué no? ¡Que sí! Que las “Amas de casas” son la que llevan todo el cotarro.

Yo soy Andaluz 100x100, de los que se enrollan, enroyan, o como se diga en español, aquí las cursivas no me salen, pero ¡coño! ¡Que soy Andaluz! ¡tas enterao! Ya ahora la reflexión después de llegar de currar (afortunao que es uno por lo del curro y por ser Andaluz, y por trabajar una de cada tres semanas en el turno de noche) dos puntos y al lío.

¿Alguna cadena de televisión, incluida la “nuestra”, el canalsu, algún ínclito periodista, algún presentador o presentadora de programas de ¿éxito?, alguna mente supuestamente privilegiada, se le ha ocurrido preguntar si a los andaluces nos gustan los tópicos que sobre nuestra filosofía de vida se exponen en los medios? Enga, piénsalo, a lo mejor a mí, como Andaluz 100x100, no me gusta que piensen que trabajo para vivir; que lo hago; que la vida está en la calle con la gentegüena, date una vueltecita por las calles; que una comparación acertada (“esta máquina tiene más botones que una túnica de nazareno”) vale más que todas las frase del Paulo Coelho;  que un chiste de los míos, con lo saborío  que soy, es pura filosofía; que… Bueno, sobre esto último mi mujer tiene una jartá de discrepancia, pero no se acuerda que yo dejé mi placida vida en Alcalá de Guadaira para… dejémoslo en puntos suspensivos ¡y no me arrepiento!


Po eso, que estoy jartito de que se preocupen de cómo le puede sentar a un señor de Murcia que se muestren sus tópicos (seguro que bien), o a uno o a una de Iruña, o de Villanueva de la Serena, o de Benidorm, o de Ventosa de San Pedro el pueblo de mi bisabuelo materno, o de vete tú a saber; pero nadie le pregunta a los Andaluces. Que sí, que yo vi la de “8 apellidos vascos” y me jarté de reír. Y que voy a abrir la arcancía  que tengo pa la réflex e invitaré a mi parienta al cine a ver la nueva,  a palomitas, a una cervecita donde ella quiera y después pa casita que la cosa no está mu bollante. Pero coño, ya está bien que a los Andaluces nos tachen como los chistosos, los graciosos, los simpáticos, los que tenemos en los genes y en el ADN la grasia y el salero. Al final va a ser verdad, pero yo soy la prueba de que ¡nimijita! Y encima hoy me he enrollao  más de la cuenta, es lo que tiene trabajar en el turno de noche. ¿A que eso de trabajar de noche no le hace gracia a los vascos, a los catalanes, a los madrileños, a los gallegos y al resto de las diecisiete comunidades y dos ciudades autónomas? Si al final todos vamos a ser iguales, pero es que yo soy Andaluz y algunas cosas me joden.  Con perdón.


sábado, 7 de noviembre de 2015

Emulsión templada de óvulo de gallinácea, dorado en zumo de aceituna



No hay blog que se precie, ni bloguero de éxito con muchos comentarios, que no hable de dos temas importantísimos: la moda y la cocina.

El tema de la moda lo dejaré para cuando renueve mi fondo de armario, ya que mi empresa en estos días tiene previsto facilitarnos los uniformes de invierno. Ya contaré, pero sobre la alta cocina… sobre  eso sí, que pa  eso soy un experto, todo un sibarita y todo un supermasterchef.

Hoy quiero deleitaros con la receta y la elaboración de:

Emulsión templada de óvulo de gallinácea, dorado en zumo de aceituna, acompañada de allium con un suave toque de ácido acético rebajado.

Me pongo manos a la obra, pero como no me acuerdo de las cantidades exactas y de cómo mezclar los ingredientes, tiro de lo más socorrido en estos casos: los mayores. Mi madre, que fue quien me enseñó, desgraciadamente no está entre nosotros, pero su hermana mayor sí. Mi yaya Monte. Monte porque es  de Cazalla de la Sierra, donde la Virgen del Monte es la patrona de este fantástico pueblo de la Sierra Norte sevillana, y yaya, por los muchos años que pasó en tierras catalanas.

(Transcripción literal de la conversación mantenida a través del teléfono fijo. Es que mi yaya tiene 95 años y eso de los móviles, como que no.)

-Yaya, ¿tú te acuerdas como hacía mi madre la emulsión templada de…?

-¿Que si me acuerdo? ¡Pero si yo le enseñé! Y precisamente ayer la hice. Anda, toma nota.

Prepara un huevo frito; medio bollo más bien durito, con su migajón y todo; uno o dos ajos de los buenos, no compres de esos de los chinos; vinagre un chorreoncito, si te queda flojo le hechas más, si te pasas, te aguantas. Y no se te olvide  un vaso de agua. 

Y ahora coges una sartén y pon a calentar aceite. Cuando esté caliente hechas el huevo y lo fríes. Después coges el pan, los ajos, el vinagre, el agua y lo pones en la túrmix. Echa también el huevo con todo el aceite. Y a triturarlo todo. No lo dejes muy líquido, déjalo un poquito espeso que está más rico. Te lo puedes tomar templaito o frio, como tú quieras. Y deja de decir tonterías, esto es un gazpacho de invierno de toda la vida, de los que comían la gente del campo cuando no había otra cosa y te da fuerza para todo el día.

Pues sí, un gazpacho de invierno y aquí está el reportaje fotográfico.


Todos los ingredientes menos el vaso de agua



Sugerencia de presentación y degustación


Se me olvidaba: ¿tiempo de preparación? Menos de lo que se tarda en leer esta entrada.

¡Buen provecho!   

Sugerencias y trucos:

Si no sabes utilizar la termomi, ni se te ocurra usarla. La varoma, el maromo, el turbo, ojú que lío y que bronca.

No te pases con el ajo, sobre todo si luego te vas a currar. Que tardecita más larga he pasao.

Y por último, cómetelo en un cuenco de la Cartuja, de los clásicos. En los del Ikea, no sé, parece que no sabe igual.


viernes, 30 de octubre de 2015

Las tradiciones de noviembre.

Bueno, pues estamos prácticamente en Noviembre. Si parece que era ayer cuando estábamos  bailando sevillanas en la caseta, él que baile; o camino del Rocío, él que entienda lo que es el Rocío; o en el chiringuito de la playa, él que se pare de vez en cuando en el chiringuito. Po eso, que parece que fue ayer pero no, han pasado ya unos meses y ahora toca el mes de las tradiciones más auténticas y perdurables.

Lógicamente no me refiero al jalogüin  o como se diga, aunque ya es tradicional que el carrefú y otras "grandiosas" superficies comerciales, lleven un mes con disfraces de brujas, zombis, vampiros, enfermeras peligrosas y otros bichos al uso. De las tiendas de chinos de mi barrio mejor no hablar. ¡Que le gusta una fiesta tradicional a un chino con un bazar! La verdad sea dicha que si quieres organizar una fiesta de esas de truco o trato y hay botellines fresquitos me puedes invitar. Lo cortés no quita lo valiente que es uno para apuntarse a un sarao aunque sea made in usa. Y si es de gorra, mucho  mejor para mí. 

Vamos a lo que vamos, tradiciones tradicionales que mantenemos los de estas latitudes. Las castañas y los difuntos. Sobre las castañas me esperaré unos días a que se pongan en la esquina de Elcorteinglé y pueda oler el carbón ardiendo y las castañitas tostaitas. Ya veré si comento algo o simplemente me las como a caraperro.

Sobre los difuntos. Es el día dos de Noviembre, aunque el día uno también cuenta (aprovecho que el uno es el día de todos los santos para felicitar a to el mundo en su onomástica). En Sevilla hace tiempo que se han reforzado las líneas de autobuses urbanos que dan servicio hasta nuestro camposanto y los puestos de flores están haciendo su agosto. Yo lo veo un pelín exagerado, pero bueno, nuestros seres queridos que no están entre nosotros, se merecen esto y mucho más. Aunque sea un solo día. Pero es que somos mu exageraos y en cuestiones de flores una jartá.

Cuando trabajaba en el gremio de Artes Gráficas, la empresa donde prestaba mis servicios como tuvalesparatodo estaba en el polígono industrial que comparte la última tapia del cementerio y sufría en mis carnes estas tradiciones sevillanas. ¿He dicho que se compartía tapia? Que conste que de cara al polígono era una pared lisa, pero de cara a cementerio de San Jerónimo era una sucesión de nichos. En estos días, dentro del cementerio no quedaba un lugar donde colocar un exorno floral, hasta tal punto que ponían coronas de flores en el techo de los nichos. En estos días, final de mes, me tocaba quedarme hasta tarde para cerrar la facturación, yo solito, claro. En estos días de otoño, en Sevilla, de vez en cuando hace una mijilla de viento. Ese viento, en estos días, arrastra de to .Y en estos días, es muy reconfortante, después del cambio horario, salir a las tantas de la noche y encontrarte encima de tu coche un montón de capullos diversos  y una cosa redonda con flores de colores y una banda de tela con inscripciones tales como “te seguimos queriendo” o “tus clientes no te olvidan”. Que conste que no soy supersticioso porque eso da mala suerte, pero ¡que yuyu!.

Pero ahora toca nuestra particular tradición familiar por el día de los muertos. Esto último dicho con todo el cariño  del mundo para nuestros difuntos. En casa tenemos una tradición. La verdad es que la tiene mi mujer heredada de su madre que a su vez la heredó de la suya. ¿Qué tradición es?: ¡La ropacamilla se pone el día de los muertos!  Haga veintidós grados como hoy, o cuatro bajo cero, ¡La ropacamilla se pone el día de los muertos! Ni antes, ni después.

Mi hija lleva una semana conchabándola (la verdad es que mi princesa es muy exagerada con esto del frio). –Mamá, ¿Qué frío no? -¡Niña! Hasta el día de los muertos no saco la ropacamilla. –Mamá, el Quillo está buscando taparse y estar calentito. -¡Que no! ¡Que hasta el día de los muertos no se pone la ropacamilla y el gato se espera, que pa eso lo he criao yo. Madre e hija, todo el rato que están juntas, así. Y no hay maneras, la ropacamilla se pone el día de los muertos.

Yo me esperaré hasta ese día para seguir con la tradición y porque ni se me ocurre discutir con la parienta, casi siempre (siempre) pierdo. Pero cuando llegue el día de los muertos me sentaré tapaito a ver la serie esa de los zombis caminantes y disfrutar como se comen  al chino o ver si al final se salva y las tripas eran del compañero. Esto último es un homenaje a los que celebráis el jalogüin y de camino os desvelo el final de un capítulo de The Walking Dead para seguir con la tradición de ser un saborío liante.


¿Qué no sabéis lo que es una ropacamilla? Aquí está, la del año pasado, hoy es solo 30 de octubre:

foto de un servidor (con el móvil)

La copita la pondremos cuando de verdad haga frío, que la lu esta mu cara y también es tradicional recibir la factura correspondiente. 



jueves, 22 de octubre de 2015

El Consenso

Tenía una entrada prevista para estos días pero, como mis vecinos bomberos, no han encontrado un hueco para, según ellos, hacerme un regalito por la entrada sobre el zoo, paso a contar una de mis historias. Que conste que lo anterior no es una exigencia, ustedes tranquilos que ya me pasaré el domingo a ver si cae.

Hoy toca sobre como escoger el nombre para nuestros hijos. Y nosotros lo teníamos muy clarito.

Lo primero que decidimos, ambos dos, era que los nombres no tendrían nada que ver con nuestras familias. Por ejemplo, a mí me gustaba el nombre de Ignacio para nuestro churumbel mayor, pero resulta que mi abuelo paterno se llamaba Ignacio. Así que nanai de la china. Ni Ignacio, ni Iñaki, ni Nacho. Francisco como mi suegro tampoco y menos Carmelo como mi padre. A ver qué nombre le ponemos al niño. Y por supuesto, Carlitos como un servidor, ni se nos pasó por la cabeza.

Pues resulta que un buen día, estando en la cola de la caja del Hipercor  escuchamos a una buena señora decir a voz en grito: ¡Víctor, deja de coger chucherías que ya tienes bastante en el carro!
Oye, que nos gustó Víctor. Mi mujer me miró y me dijo aquello de mira que nombre más bonito. Decidido, si tenemos un hijo lo llamaremos Víctor. Y así fue, meses más tarde estábamos bautizando a un precioso niño con una mata de pelo castaño a estilo Pumuki, en la Parroquia de San Román. Esto último no es secundario. Los que sois de Sevilla podéis poneros en situación geográfica. Sigo.

Bueno, ahora a por la parejita. Y la parejita vino. Y antes de que mi señora esposa estuviese embarazada, ya sabía ella que traería a este mundo una niña. Y  teníamos que decidir el nombre para nuestra pequeña. Buscamos un nombre sonoro, cortito, fácil de pronunciar y que no tenga relación con los familiares. Y se nos ocurrió Paula. Y, otra vez, meses más tarde, estábamos bautizando a una preciosa niña con una mata de pelo color caoba, en la Parroquia de San Román. ¿Sabéis dónde está la Parroquia de San Román, de donde hace unos años salía la Hermandad de Los Gitanos? La Hermandad de Los Gitanos que junto con la del Calvario eran las hermandades de mi suegro Paquito. Los de Sevilla seguro que lo sabéis y los foráneos tranquilos que ya os enterareis de que va todo esto.

Está claro como escogimos los nombres, ambos dos, mi señora y un servidor. Fue por consenso marital, nada que ver con nombres de familiares, compadres y amigos. Nada que ver con que la abuela de mi esposita se llamase Victoria, nada de nada. ¿Y la niña? El nombre de nuestra hija no tiene nada que ver con que mi mujer, cuando era una rubilla canijilla y chiquinina viviera en la calle Pasaje Mallol. Y nada tiene que ver que desde su ventana escuchara los cánticos de laudes, maitines o vísperas, del vecino Monasterio de Santa Paula.
 
Foto tomada de la página del Monasterio de Santa Paula

Información para los amigos de otros lares: ¿la Parroquia de San Román? Al  laito del Pasaje Mallol. ¿Y el Pasaje Mallol? Al laito de Santa Paula donde las monjas siguen con sus cánticos. ¿Dónde nació mi señora esposa y jugaba con sus amigas a la comba, al cojé y a otras cosas de niñas bajo la atenta vigilancia de su abuela Victoria? Pues sí, por la zona de Enladrillada, Sol, Peñuelas, Los Terceros, Bustos Tavera,  ¡vamo, al laito de San Román y Santa Paula!


Lo que yo diga, la mejor forma de escoger el nombre a un hijo o hija es por consenso.