jueves, 4 de febrero de 2021

Geolocalización, si o no

 

Pues nada, que resulta que estaba el otro día hablando con una pareja amiga, dos metros separados, sobre el nombre de su hija, Jimena, como la mujer de El Cid. Nos surgió la duda del nombre de las hijas de Don Rodrigo y Doña Jimena. Para salir de esa duda, tiramos de San Gugle. Pero mira por donde, antes de terminar de escribir la consulta, ya sabía lo que le iba a preguntar.

 

Tengo que aprender a capturar bien la pantalla


¿Cómo? misterio, ¿verdad? O a lo mejor no. A lo mejor es cierto que nos escuchan que hay un montón de duendecillos que no tiene otra cosa que hacer que escuchar las conversaciones mañaneras de la gente para después asesorarles. Bueno, a lo mejor, en vez de duendecillos, lo que hay son una jartá de robóses de decimoquinta generación con mucha inteligencia artificial. 

Yo tengo activada la geolocalización en el móvil. Es que me da igual que sepan dónde estoy, total no ando por sitios raros, creo. Al tener activado esto resulta que si paso cerca de una tienda de telefonía móvil, al poco recibo publicidad de Tutafón, Jartel, Tuigo o la que sea. Si estoy en el Carrefú lo que recibo son ofertas del tres por dos o tres por cuatro. ¿Qué me paro en un escaparate para mirar los croasanes de chocolate? Entonces la publicidad que recibo versa sobre bollicaos, nutela, huesos de santos y otras delicatesen.

Hasta aquí todo normal, la tecnología es la tecnología y de ti depende protegerte o dejarte caer en las manos de los robóses mencionado antes.

Y ahora viene el problema, bueno, dejémoslo en curiosidad.

Llevo quince días que no salgo del barrio por cuestiones obvias, no hay que explicarlo ¿verdad? Tampoco visito páginas raras, no hay que explicar a qué me refiero con páginas raras ¿verdad? En el fasebú ídem de lo mismo, bueno, busco algún que otro amigo, que los tengo mu raritos, pero ya está.

Entonces ¿Dónde está el problema de la geolocalización si solo ando por el barrio? Pues en las “ofertas de amistad” que recibo. “Ofertas de amistad” y otras ofertas ya directamente con derecho a roce. Y aquí viene mi duda. Una de dos, o los robóses esos  cobran comisión por los “contactos” o “seguidores” que consigan de ciertas voluptuosas féminas y le envían publicidad a todo el mundo o la geolocalización funciona y yo no me he enterado todavía de lo que tengo en el barrio.  

Que conste que tampoco tengo interés en saber sin son del barrio o no, bueno, tampoco estoy interesado en ellas, lo que pasa es que me llama la atención y la curiosidad y pienso…

Lo dejo, lo dejo, que me lío, que me estoy liando. Iba a poner una captura de la publicidad pero he desistido no sea que también reciba en La Bodeguita ciertas proposiciones.