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viernes, 22 de abril de 2022

La ¿inteligencia? artificial

 

Hola ¿Qué tal? ¿Bien? Me alegro. Bueno que las cosas de informática, los ordenadores y los teléfonos modernos que también hace fotos como si fueran una réflex están muy logrados. Pero nos están controlando y más cuando el propio bloguer se vuelve un poco majareta y no veas la que te lía. Pero ahora no es el tema, ahora toca comentar lo de la inteligencia artificial.

A ver, que nos controlan lo sabemos todos. Recibimos un montón de propuestas para “visitar” páginas según gustos y necesidades. Tu pones en el buscador “como hacer espinacas con garbanzos” y antes de terminar de escribir espi… ya tienes una jartá de videos con recetas, recomendaciones, legumbres, verduras y bares donde te ponen unas tapitas de las buenas, grandes y baratitas. Nada, que nos controlan de muchas formas. 

Según mi churumbel el mayor, que es él que sabe de esto y de otras muchas cosas, los algoritmos que se utilizan saben más de nosotros que nosotros mismo. Bueno, todo bien hasta aquí. Antes de seguir, que conste que a mí lo de los algoritmos me suena a logaritmos neperianos, ¡qué trabajito me costó aprenderlos! Bueno, venga, sigo.

Resulta que yo soy un clásico, un vintage. Mi hija tiene otra palabra para definirme pero, de momento, lo voy a dejar pasar. Como soy un clásico tengo feisbu (Facebook para los o las que no sabéis leer las cosas antiguas). Me hice la cuenta por mis compañeros. Para saber de ellos, para comentar sus fotos, para cosas del trabajo y así un largo etcétera. Los puñeteros algoritmos esos del feisbu te estudian y te recomiendan “amigos” o “amigas” con gustos o inquietudes parecidas a las tuyas. Incluso te recomienda “unirte a grupos para ayudar a establecer comunidades en torno a TUS intereses”. Hasta aquí sigue la cosa bien, pero…

Yo soy como soy, ya no tengo remedio y no pienso cambiar aunque mi mujer diga eso de “llevas una temporadita que no veas”. Que mis gustos, sentimientos y aficiones son las de siempre. Que no busco cosas nuevas, en todo caso novedades de lo que manejo o recordar tiempos pasados y mejores, cosas de la edad.

A estas alturas todo el mundo debe saber que en cuestiones futboleras soy Bético. Sí, de ese equipo que porta una camiseta (o remera como dicen mis amigos argentinos) con trece barras verdiblancas. El equipo que juega, día sí y día no, al final de la Palmera, allí en Heliópolis, el equipo del manquepierda. Eso lo tenéis claro ¿verdad? Y no doy mucha vara con el tema, bueno, a lo mejor dentro de unos días una mijilla de caña pienso dar. Al lío que me lío.

Captura de pantalla


Señores, o señoras (según) del Facebook, feisbu o como se diga, ¿Dónde está la Inteligencia? ¿Dónde están los algoritmos? ¡¡Mentira!! ¡No existen! ¿A mí me vais a venir con eso de “grupos que a lo mejor te interesan? Ofú, la que te voy a dar.

¡¡Te quié i llá!! (Traducción: ¡te quieres ir ya!) ¿Yo palangana? (traducción: ¿yo del otro equipo de mi ciudad?) Ni mijita (traducción: ¡Enseguía!) 

Po eso (traducción: Pues eso) que de inteligentes nada de nada. Que yo no interactúo con los “otros”. Que sí, que tengo muchos amigos, compañeros, familiares y allegados que son del otro equipo. Que sí, que casi todos son buena gente, que los aprecios, los quiero y todo eso, pero de ahí a “sevillista hasta la muerte” nada de nada. Además, como dice una canción que os la pondré el próximo día: “hasta la muerte ni hablar, que es para la eternidad este amor en verdiblanco.”     


miércoles, 10 de junio de 2020

El Gran Derby de la responsabilidad


Parece que fue ayer cuando se suspendió y resulta que mañana se reanuda la Liga.  Y qué mejor forma de empezar que con el Derby sevillano. Y en la tercera fase de la desescalada, la nueva normalidad o como se llame la situación actual.

No se nota por Sevilla el ambiente habitual de los días de prederby. Hay poquita guasa, veo pocos piques entre las aficiones, pocas banderas en los balcones. Eso hoy, claro, que conforme se acerque el día del partido, jueves 11 a las 22 horas, la cosa se animará. Tampoco en los medios están dando mucho la lata inventándose cosas como hacen siempre.

Una situación extraña, sin público en el estadio y con más medidas de seguridad higiénicas que de las otras.

Lo único que espero es que seamos responsables. Que no nos tiremos a la calle todos juntos a acompañar a los autobuses de los equipos. Que no abarrotemos los bares para verlo por televisión, porque, como no podía ser de otra forma, este partido se verá previo pago del correspondiente importe.

Lo único que espero es que seamos responsables. Que demostremos, sea el resultado que sea, que sabemos seguir las normas que nos dictan para que entre todos ayudemos a acabar con la puñetera pandemia. 

Lo único que espero es que seamos responsables. Que si quedamos con los amigos lo hagamos con la separación adecuada, con mascarillas, cada uno con la del color de su equipo.

Lo único que espero es que seamos responsables. Que después del partido nos quedemos en casa. Si nos tenemos que reír del otro equipo lo hagamos con educación, con ironía y a través de las redes.

Habrá más derbys, habrá más partidos. Ya tendremos tiempo de abarrotar los estadios y cantar y apoyar todos juntos a nuestro equipo.

Lo único que espero es que seamos responsables. Que Joel Robles ataje todos los balones que lleguen a su portería. Que Marc Bartra junto con Aissa Mandi y Alex Moreno, sepan parar los ataques de la delantera palangana. Que tanto Nabil Fekir como Andrés Guardado y Sergio Canales, se apoderen del centro del campo, controlen y dirijan el balón para que D. Joaquín Sánchez desde su banda, se interne en el campo rival, se la pase a Cristian Tello para que, de tacón, con un suave toque, le deje la pelota a Borja Iglesias que levantando la cabeza, vea a Loren Morón desmarcado al borde del área, haga un centro medido a la cabeza del canterano, y este, controle, baje el balón, levante la cabeza y de un derechazo la meta por toda la escuadra.

Lo único que espero es que seamos responsables. Y que ganemos al otro equipo de la ciudad.

¿Se nota que soy Bético? Si, Bético, del glorioso Real Betis Balompié. 



martes, 21 de abril de 2020

La historia de amor de Romeo y Julio





A lo mejor el vídeo de más abajo ya lo conocéis, pero yo lo descubrí hace un par de días y como la historia merece la pena verla, hoy la quiero compartir.

Es un anuncio publicitario de una empresa de VTC, que me perdonen mis amigos taxistas, no volverá a ocurrir. Además es del año pasado, este no podría ocurrir porque un virus venido de la antigua Catay nos lo impide y nos encierra.

Él vídeo nos muestra que a pesar de nuestras convicciones arcaicas intolerantes con las personas que son distintas o sienten de forma diferente; a pesar de estereotipos impuestos por una sociedad que a veces resulta intransigente; a pesar de fanatismos acérrimos, el amor de un padre hacia su hijo está por encima de todo. 

Por un hijo somos capaces de cambiar y aceptar lo que de otra forma seriamos incapaces. Nuestros hijos están por encima incluso de nuestros propios sentimientos.

Intentaré ponerlo en grande, como si fuera en cinemascope. Hay que verlo hasta el final para comprender todo el rollo que he soltado antes. No preocuparos porque también está subtitulado, cosa que no me explico porque se entiende perfectamente el idioma de D. Antonio Gala.

Nada, que le deis al plei y no olvidaros que esto es La Bodeguita del Naranjito con su mijilla de...



     
                             





lunes, 13 de abril de 2020

Para evitar los virus



Los meses que tuve la Bodeguita cerrada coincidió con un periodo de tiempo en que mi viejo ordenador estaba fallando. No “arrancaba”, se apagaba cuando le parecía y no había manera que empezara a andar. Mi mujer no me prestaba su Tablet ni yo la quería. Él de mi hijo lo utiliza también para el trabajo y no me lo dejaba, lógico. Y a mi hija no me atrevía a pedírselo. Bueno, un día, en una ocasión, en un momento que la pillé cariñosa, me dejó pedir algo a Amazon, para ella, claro.

—¿Qué es eso que tapa la cámara? —Un posit, —me contestó sonriendo. —¿Pa qué? —Para que nadie se conecte a mi ordenador y vean lo que no quiero que vean. —Po vale, mu bien.

Ante mi duda, reclamé los conocimientos informáticos que tiene mi churumbel el mayor.

—Oye, que tu hermana tiene tapada la webcam con un papelito porque dice que se pueden conectar y hacer un uso indebido de ella.

—Sí papá, hay spyware que, a distancia, se te cuelan en el ordenador y controlan la cámara. Es más común de lo que parece.

—Tú no la tienes tapada.

—Yo tengo el portátil preparado y las páginas que visito son de plena confianza. Además en el sistema operativo que uso no entran virus. Aparte que el cortafuego es de los buenos.Tú debías de tapar la tuya, a saber lo que visitas.

—Gracias por el consejo, Hofstadter.

—De nada, Wolowitz.

Transcurridos unos días me atreví a acercarme a una tienda que, aparte de venderlos, arreglaban ordenadores. Iba con las carnes abiertas pensando en que se le había pirado la fuente de alimentación lo que suponía ordenador nuevo. Y estando a final de mes como que no, que hay otros gastos.

Pero no, no era la fuente de alimentación. Y me lo dijeron antes de abrir en canal el aparato. Era un nosequé, que estaba en la parte de nosedonde y que regula unacosa para que la corriente entre con los debidos voltios/watios/amperes/ohmios para que el cacharro furule. Total cincuenta pavos, todo incluido. De lujo, ¿Cuándo lo recojo? Mañana.

Y al día siguiente, después del ángelus, sobre las trece treinta, me acerqué a la tienda de informática. Lo de la hora es anecdótico. Lo digo de pasada, es que frente a la tienda es donde paran los colegas para el tema del refrigerio.

—Pasa al taller ya te lo tenemos arreglado.

Y, efectivamente, arrancaba a la primera, perfecto. Allí, en una mesa corrida llena de cachivaches tenían  mi ordenador junto al suyo ¡con la webcam tapada!

—Quillo ¿y eso?

—Hombre, veras, nosotros tenemos buenos programas antivirus, pero nunca viene mal un poquito más de protección.

Total, para finalizar, que nada más  llegar a casa tapé la camarita por lo de  cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar.

Aquí la prueba. Y a ver quién se da cuenta del gran detalle que se me ocurrió. Uno, que es muy original, un poco chapucero pero original, le pese a quién le pese.






miércoles, 8 de abril de 2020

Esto no va de futbol




Esta entrada no va de futbol aunque lo parezca, va de rivalidad según Sevilla. Verbigracia:

En "consejo para hombres I", comenté lo conveniente que es tener amigos que le gusten a tu esposa. Pero, ¿y si tu amigo resulta que es del otro equipo de la ciudad? No pasa , peor para él.

A estas alturas todo el mundo sabe que yo soy Bético, que soy del glorioso Real Betis Balompié. Equipo que juega en el Estadio Benito Villamarín, al Final de la Palmera, en el barrio sevillano de Heliópolis.


Foto de la red. Estadio Benito Villamarín


Mi amigo es del otro equipo, el Sevilla Futbol Club, que juega en un estadio detrás del Centro Comercial Nervión, junto al corteingles, pero no pasa .

¿Conocéis la eterna rivalidad entre Béticos y sevillistas? ¿Entre verdolagas y palanganas? Pues olvidaros de lo que os han contado y visto. Ná de ná. A ver rivalidad hay, son dos aficiones distintas, pero es un tanto especial.

Hay que tener en cuenta que, en cuestiones futboleras como en otras muchas, Sevilla está dividida en dos. Todos tenemos familiares, compañeros, vecinos, comadres, amigos y algún cuñado que son del otro equipo. Gente con la que convivimos día a día y, por regla general, nos llevamos bien. Según resultados la alegría se decanta por un bando o por otro. Siempre con cachondeo, con guasa, con ironía y sin pasar a mayores. Los medios hablan mucho de esta rivalidad, lo que no saben es que la guasa y el cachondeo nos dura hasta el lunes después del partido, porque tras un derbi lo único que hacemos es esperar al próximo. 

Por ejemplo: nos refriegan en toa  la cara que tienen cinco copas de la UEFA, pero nosotros decimos que lo que tienen son cinco paragüeros.  

Y ahora lo de mi colega. Vamos a llamarle Luismi (en realidad se llama Luis Miguel pero como hay que preservar el anonimato…) ¿He dicho que es del otro equipo? ¿Qué es palangana? ¿Sevillista? ¿Sí? Vale.

Un día, antes de un Betis-Sevilla, encontrábamos en el lugar habitual de reunión cultural, al lado de la frutería La Morena. Que sí, que vale, que en el bar. Pero habíamos hecho todos los mandaos encomendados por nuestras respectivas esposas. Y  antes de irnos,  sin pensarlo, me invita a una cervecita.

--Me he dado cuenta –me dice muy serio—que cada vez que te invito a la penúltima ("nunca hay una última") os ganamos el derbi.

--¡Te quié i yá! --Contesté yo raudo y veloz.

Y va el buen hombre y me lo refriega en to la cara. Con datos contrastados, fechas y resultados. Con la complicidad de algunos presentes que otra cosa no, pero de memoria en cuestiones futbolísticas anda sobrados.

Pero Luismi tenía razón. Cada vez que me invitaba el día del partido o como mucho el día anterior, perdíamos. No es que ganaran ellos no, perdíamos nosotros que es bien distinto.

¿Qué hago yo a partir de entonces cuando se aproxima el evento? Desaparecer, o al menos pretenderlo. Intento no salir a la calle. Intento no pasar por cierto "lugares de reunión" en los que me pueda encontrar con él. Porque hay una cosa que tengo clara: tiene razón. Una vez no me invitó y les ganamos 3-5 con goles de Fabián, Durmisi, Feddal, Sergio León y Tello (permitidme esta licencia furbolera, es la única)

Yo intentándome esconder y él intentándome encontrar. Pero como los hombres somos muy simples, al final terminamos juntándonos. Con un poco de ayuda, que conste.

Sábado antes del partido. Caminando por el barrio como Suarseneguer escondiéndose del Predator. Me refugio donde siempre (¿he dicho que los hombres somos simples y animales de costumbres?)

 --Quillo David, ¿ha venido Luismi por aquí? –pregunto mirando a todos lados.

 --No, hoy no ha venido. Seguro que baja más tarde. –contesta el ínclito hostelero.

 --Vale, ponme  una rapidito que me voy a casa corriendo.

Dicho y hecho. Bueno rapidito tampoco fue, en su justo tiempo, que para una vez que sale uno tampoco hay que tomársela a la ligera. Pago la consumición y justo cuando me encamino a la calle me dice el Sr. David:

 --Espera, tienes una pagada.

 --¿Quién?

 --El Luismi.

 --No vale, tiene que ser presencial. El día del partido o, a lo sumo, el día antes. No vale dejarla pagada. Y además, tiene que estar él.

 --Mira a la ventana.

Y allí, en la ventana del bar donde nos reunimos en alguna que otra ocasión, estaba mi amigo partiéndose de risa.

 --¿Qué pasa? ¿Estabas escondido esperándome?

 --No, es que David me ha mandado un wasap diciendo que estabas aquí. Y he tenido el placer de bajar para invitarte.

Luismi me invitó a una cervecita antes del derbi.

David es palangana y chivato.

El partido lo perdimos.

David se llevó riéndose una semana cada vez que se acordaba.

Luismi, seis meses.

Esta se la guardo a ambos dos.

El último derbi se suspendió por lo que todos sabemos. Si algún día se disputa. Me confino una semana en mi casa, totá, ya estoy acostumbrado. 


Foto de la red.  ¿A que es un paragüero?



domingo, 10 de junio de 2018

El último trabajo de Chari



Hace tiempo que no escribo nada sobre futbol. Ya sé que a muchas personas que se pasan por esta Bodeguita eso del supuesto deporte rey, nada de nada, pero bueno, de vez en cuando una mijilla no viene mal.

Tampoco hoy voy a escribir sobre este deporte, hoy voy a felicitar a los encargados o encargadas de marketing del glorioso equipo que reside al final de la Palmera en el barrio sevillano de Heliópolis. Me refiero, por supuesto, al Real Betis Balompié. ¿Alguna vez he dicho que soy bético? Vale, vale, que ya lo sabéis, bueno, entonces al grano.

Resulta que, en estas fechas, todos los equipos andan en campañas publicitarias para la renovación de abonos y en la captación de nuevos abonados. Para eso utilizan spots publicitarios donde muestran logros, triunfos y valores, para que, domingo a domingo, llenemos las gradas de los coliseos futbolísticos.

Mi equipo no podía ser menos, faltaría más. Pero han dado en el clavo, este año se han superado. En el vídeo no salen grandes figuras, no salen goles extraordinarios, no salen jugadas fantásticas que después los niños intentan imitar. Bueno, he dicho que no salen grandes figuras, cosa que no es cierta, sale Fabián Ruiz Peña. Fabián es un centrocampista verdiblanco nacido en Los Palacios, un pueblo sevillano donde hay los mejores tomates que os podáis comer. Toda su vida deportiva la ha hecho en el Betis y es uno de los fijos en la selección española sub21. A sus pocos años ya es una figura en nuestro equipo y es un jugador deseado por otros equipos supuestamente más grandes.

Acompañado de una banda sonora a piano que suena todos los domingos cantada por más de cuarenta mil voces, el palaciego nos cuenta un poquito de sus vivencias y trabajo en el Betis.

Pero ya he dicho que el protagonista no es el futbol ni los futbolistas. La protagonista, si, lo he dicho bien, la protagonista es…

Enga, a ver el vídeo hasta el final, que dura poquito,  merece la pena y os sorprenderá.



miércoles, 3 de mayo de 2017

Aitor sigue siendo grande, a pesar de todo


¿Os acordáis de Aitor, el chavalín de siete años, barcelonés y aficionado del Betis? Hace unas entradas conté su historia gracias a un video de “El Día Después”. Bueno, pues resulta que el Real Betis Balompié lo invitó al Estadio Benito Villararín para que conociera el campo, las instalaciones, los jugadores y de camino viviera un partido como solo los béticos sabemos vivirlo.

Fue el pasado domingo en un encuentro contra el C.D. Alavés.  Del resultado mejor no hablo, paqué, si totá, estamos acostumbrados. Si comentaré esas lágrimas, esa sensación de impotencia, ese disgusto que se llevó el pobre crío. Quizá aprendió el significado del manque pierda, pero la grandeza de Aitor está demostrada, su padre se encarga de ello. Al final del partido él mismo, apenado como estaba, consoló a la madre de Dani Ceballos, el dorsal 10 de su Equipo.



Tu tranquilo, Aitor, eres joven, te queda mucho por ver y por disfrutar de tu equipo. Seguro que tu padre te recordará que esto es futbol, solo un deporte que nos da alegría y tristeza. Pero ten en cuenta una cosa, te lo dice otro Bético que ha vivido lo bueno y lo malo, se acaba el partido y se acaba el disgusto. Sales del campo y se acabó todo. Ahora a pensar en el próximo partido. Tranquilo Aitor veras como dentro de poco te olvidas de los disgustos. Disfruta de tu equipo como hacemos los demás: ¡¡manque pierda!!


Papá de Aitor, quillo, sigue educando a este chaval así, vas por el buen camino y eres un ejemplo de cordura en este deporte tan trastornado últimamente. A ver si las televisiones le dan  repercusión a tu hijo y no a esos energúmenos que, diciéndose hinchas del Betis (o de cualquier otro equipo) lo único que demuestran que son unos delincuentes.



miércoles, 5 de abril de 2017

La grandeza del fútbol según Aitor



No sabía si llamar a esta entrada “La grandeza del Futbol”, “La grandeza de Aitor” o “La grandeza del padre de Aitor”. Al final cualquier título sería bueno, como es la historia de este chavalín barcelonés de siete años.

Dejando a un lado los cracks  multimillonarios, los medios de comunicación furboleros que solo tienen un monotema de información, los  aficionados fanáticos y colgaos, que no tienen otra cosa que hacer que  desgañitarse gritando y vociferando domingo tras domingo; dejando a un lado todo esto, quedémonos con la inocencia de Aitor.

Su padre lo llevó al campo de Cornellà-El Prat para ver el partido entre el RCD Espanyol y el Real Betis Balompié.  Era la primera vez que veía un partido de su equipo  y eso se le notaba en los ojos. Entre él y su padre demuestran la grandeza del deporte bien entendido. A través de los ojos de Aitor  podemos entender porque   unos cuantos  chiflados  disfrutamos con el fútbol y el resultado del partido casi que da igual.

Con su cara y con sus reacciones nos muestra todos los verdaderos sentimientos futboleros: pasión, nervios, preocupación, alegría, decepción, contrariedad, ilusión.

A su lado su padre enseñándole valores. "Con insultos no se llega a ningún lado, aunque sea al eterno rival". Grande papá de Aitor, eres un taco de grande.

Ahora el video del programa "El Día Después". Como siempre recomendado ver a pantalla completa.



Al final se van los dos, decepcionados, como solo los Béticos sabemos decepcionarnos, pero me quedo con las palabras finales.

-A veces se pierde. Hay que saber perder.
-Ya, yo ya estoy acostumbrado, porque ya perdí varias veces.



sábado, 8 de octubre de 2016

Educar en valores y ...


De todos es sabido la guasa y el cachondeito que tenemos los sevillanos, y lo ombliguistas que somos. Es un tópico que tenemos asignado por la gracia de unos malajes que suelen habitar de Despeñaperros parriba. Pero la verdad es que no nos conocen lo suficiente.  Piensan que siempre estamos de jarana y de siesta, sagrada siesta, por cierto. Vamos a puntualizar unas cuantas cosillas al respecto.  La primera es sobre tema futbolero.

Resulta que en la vieja Serba la Bari tenemos la suerte de tener dos equipos históricos, el Betis y el Sevilla. Una mitad de los sevillanos y sevillanas son del Betis y la otra mitad del otro equipo. Si ponéis las televisiones nacionales o la nuestra, el Canal Sur,  veréis como nos tratan en materia de rivalidad deportiva. Parece como si por aquí siempre estamos a la gresca con los contrarios y no podemos vernos entre nosotros. Claro que eso “vende” mucho. ¿Chistes sobre Béticos y sevillistas? Para aburrir y para cansar al personal. Desde fuera nos pueden ver raros y fanáticos, pero de ná. Bueno, la verdad, cuando te hechas novio o novia quieres que sea de tu equipo, sobre todo para que los Domingos sean más placenteros sin tener en cuenta del resultado. ¿Y tu suegro? Como sea del otro equipo lo llevas claro. ¿Y tus compañeros de curro? Otro problema añadido si son del equipo de Nervión y tú de Heliópolis.  ¡Que jartura con tanta güefa! Nada, a aguantarse y pensar en el futuro.

Y ahora sobre los hijos.

Te has casado, tu suegro también piensa en verdiblanco y a por el churumbel. Y el churumbel viene y tú,  orgulloso empiezas a educarlo en valores, sentimientos, pasión, esfuerzo, sufrimiento, ilusión. Te lo llevas al estadio para que vea el ambiente y se enganche poco a poco. Lo sientas delante de la tele y empiezas a enseñarle. “-Mira hijo ese es el  portero, se llama Adán, el negrito de la cresta amarilla es  Musonda, el que tiene el número 17 es  Joaquín, el entrenador, el entrenador veremos si se come los mantecaos”  Vamos, lo que se dice educar en valores desde chiquitito.

Y ahora, ahora va el niño y



-Quillo, Naranjito, yo pensaba que había sido la seño de la guarde, pero no le gusta el futbol. En mi familia somos todos Béticos, por ahí tampoco. A mis amigos palanganas no les dejo que se acerquen mucho a mi hijo. Solo me queda una cosa, pero no creo. No creo porque mi mujer trabaja conmigo y la pobre no tiene tiempo de echarse un amante. Eso nunca se lo perdonaría, ¡un amante sevillista! ¡Por ahí no!


¿Qué? ¿nos tomamos la vida con filosofía y humor?  Por cierto, tengo autorización expresa del padre de la criatura para publicar el vídeo, aunque su señora esposa no sepa que grabando en horizontal queda más chulo.



viernes, 23 de septiembre de 2016

Post eventum vani sunt questus



Entró por el vestibulum del domus dispuesto a degustar la cena que su dómina le había preparado. En el triclinio le esperaba ésta con cara circunspecta. Antes de que la madre de sus hijos pronunciara palabra alguna, él decidió excusarse de la tardanza de su llegada ya que era la terta vigilia de aquel martis dies de un cálido september. 

-No te enojes, querida esposa, luz de mi vida y soporte de mi existencia. Soy consciente de que te dije que regresaría pronto, que no aguantaría todo el torneo, a lo sumo la primera mitad. Pero veras, como bien sabrás, nuestro Imperator Caesar Nerva Traianus Divi Nervae filius Augustus, ha regresado por una temporada a esta bendita provincia Baetica. Se aloja en su villa a las afuera de su Itálica natal. En esta ocasión se ha hecho acompañar por la decimotercera Legión.  Recordaras, llama de mi hogar, que antes de nuestro confarreatio, en los tiempos en que mis brazos podían blandir el gladius con fuerza y destreza, tuve el honor de ser praefecti castrorun de la XIII. Pues bien, aliento que mueve mi corazón, desde esos suaves montes que rodean nuestra amada Híspalis, han bajado mis antiguos compañeros de contubernio. Después de meses sometiendo a dacios, getas y tracios, mil batallas y escaramuzas tenían que contarme. Sabes, suave brisa que me acaricia, que, de vez en cuando, nos gusta reunirnos en las tabernae que están en esta misma insulae. Si, sé que casi siempre lo hacemos el día dedicado a Saturno o incluso el día del Sol, pero un triunvirato maligno ha decidido que sea hoy, jornada de Martis. Ya sabes, ojos de limpia mirada, que desde la época de Titus Flavius Vespasiano, en esta tierra bañada por el Baetis, nos gusta ingerir esa bebida mezcla de lúpulo y cebada, con moderación, como es nuestra costumbre. También es nuestra costumbre discutir, sin que la sangre llegue al Rio Grande, sobre resultados, formas, arbiter…


-¿Todo este rollo para decirme que te has quedado en la Peña Los Trastornaos viendo el Sevilla-Betis? Si yo sabía que eso de solo el primer tiempo no te lo creías ni tú. Menos mal que habéis perdido, que si llegáis a ganar te veo con el Russell Crowe en el Coliseo Romano haciendo la segunda parte de Gladiator. Anda, ahí tienes pulpo aliñao, que no te conviene cenar mucho. Te recuerdo que el despertador te suena a la hora prima y mañana, te pongas como te pongas, tienes que cumplir con tus obligaciones laborales, Naranjito de mis entretelas.

 Sede de Los Trastornarum sobre el siglo I

D.E.E.: Por si estáis en unos de esos días espesos, "Post eventum vani sunt questus" traducido al idioma de los hermanos Machado, sería "Después del resultado, vanas son las quejas"




jueves, 7 de enero de 2016

¿Y ahora me entero?



Pues nada, que con el día de Reyes por lo visto se han acabado las fiestas y comienza la normalidad. Y como es normal no me han traído la réflex. Pero no pasa nada porque me han dicho que, a lo mejor, con un poquito de suerte, si la cosa va bien, si dejo de fumar y me porto como me debo de portar, para mi cumpleaños, dentro de diez meses, a lo mejor cae.

Pero que no pasa nada, que para regalos los de mi “operador de servicios televisivos”. Resulta que hoy recibo un mensaje en el celular-cámaradefotos, que más o menos dice así: “! Prorrogamos nuestro regalo! Disfruta todos nuestros  canales de TV gratis hasta el 10/1. Después volverás a tener los canales inicialmente contratados”.

Se lo comento a mi hijo y me dice aquello de si, el otro día lo vi, tienes los canales de futbol gratis para ver los partidos que quieras, pensaba que lo sabias. Nada, que yo no sabía nada del tema, pero nada de nada. Ni siquiera me habían avisado del supuesto regalo. A saber los días que podría haber “disfrutado” del futbol, porque una cosa tengo clara, pagar por ver un partido en la tele de , y menos cuando solo veo los partidos de mi equipo, que tampoco soy un forofo de esos exageraos. Es decir, que me gusta el futbol pero con moderación.

Y con moderación me puse a ver el partido de hoy. Ya lo cogí comenzado, justo cuando fallamos el penalti. Nótese que hablo en plural, es que los béticos somos asin, y, bueno del partido mejor no hablo, y encima contra el otro equipo de la ciudad, y jugando como juegan la partida de…

-¿Ya te has enterado? ¡Con lo tranquilas que estábamos¡ ¡Ni se te ocurra ponerte los domingos por la tarde a ver futbol¡ ¡Mira que lo hemos tenido en secreto sin decirte nada¡   
  
Pues sí, mi queridísima esposa y mi queridísima hija, ambas dos, al unísono, compinchás, boicoteándome, guardándose secretitos de mujeres y encima riéndose de que el día 10 está a la vuelta de la esquina. Y encima me dicen que ellas no sabían nada.


En fin, mujeres, que les voy a hacer, habrá que llevarse bien ¿no?.  Pero una cosa está clara, la próxima frase que me toque en el sobrecito de azúcar ¡seguro que se le ocurrió a un hombre casado!

 foto hecha con el celular, ¡que le voy a hacer¡

sábado, 18 de octubre de 2014

Una de tonos



Esto va de tonos, politonos y esas musiquitas que tenemos en los teléfonos. Las hay de todos los gustos y sonidos, pero hay que tener mucho cuidado con la que escogemos y, sobre todo, saber silenciar el móvil en los momentos adecuados. ¿Los fondos de pantalla? otra cosa por el estilo. Nunca se sabe quién puede ver esa foto tan bonita y original de la que presumís. Y ahora la historia, lógicamente, le he cambiado los nombres de los protagonistas.

Ramón tenía una edad de esas en las que tu médico de cabecera empieza a decirte lo de tienes que cuidarte, deja de fumar, deja de beber, haz deporte, hazte revisiones,…

Revisiones, llegó el día. Ese fin de semana había estado en Eindhoven. Había disfrutado con su equipo en la consecución de la primera copa de la güefa  (Uefa Europa League, para los que no sepáis de furbo) Pero allí estaba el tío, dispuesto a pasar por lo que tenemos que pasar todos los hombres tarde o temprano. Después de los días de celebraciones no le importaba nada. Ni la próstata ni nada. Próstata, hay que ver lo rápidos que son en la sanidad pública para darte cita para ciertas cosas. Próstata, ofú. Bueno, daba igual, después se iría con los colegas al Sánchez Pizjuan para hacerse la oportuna foto con la copa  y ponerla de salvapantallas en su móvil. 

Su móvil, lo dejó en la mesa auxiliar que estaba junto a la camilla de la consulta. Encaramado a esta, y en la clásica posición genu-pectoral, con una mijilla de tensión (o una jartá, de eso no me he enterado) cerró los ojos y esperó la exploración. Y en ese momento  se iluminó él móvil.

Teléfono de un "conocido"


El móvil, que tono de llamada más chulo tenía puesto. El Arrebato cantando eso de “Mi Sevilla Sevilla Sevilla, aquí estamos contigo Sevilla, compartiendo la gloria en tu escudo, orgullo del fútbol de nuestra ciudad”. Abrió los ojos, se giró hacia la mesa e intentó apagar el celular. Giró un poco la cabeza para mirar al proctólogo y…

El proctólogo, más que proctólogo hispalense parecía leñador navarro. Pero era sevillano sevillano, concretamente del barrio de Bami, a escaso metros del Benito Villamarín.

El Benito Villamarín, nombre del estadio del Real Betis Balompié. Estadio donde, en un asiento verde de la grada de preferencia, se sentaba los domingos futboleros Bernardo, cirujano proctólogo.

Colocándose los guantes de látex en las manos de leñador, el excelente médico le dijo cariñosamente a su paciente

-No se mueva ahora. 

Y Ramón no se movió. Y el Arrebato seguía cantando eso de “es por eso que hoy vengo a verte, sevillista seré hasta…”

Y Ramón cambió la foto del teléfono, y el tono de llamada, y, lo que es más importante, aprendió a silenciar el móvil en ciertas situaciones. También cambió de proctólogo. 


domingo, 2 de junio de 2013

Pardiez, que tiemble Europa.

Foto del Estandarte, retocada por mi hijo


¡Vive Dios!  Él premio ha sido merecido. Un grupo de hombres, que no de nombres, de esos que anteponen su orgullo personal antes que la gloria y alabanzas que les pudieran acaecer. Esos hombres componente de unos de los muchos tercios que combaten en batallas largas y arduas, ante enemigos con más armas y emolumentos. Venidos de todos los confines de las Españas del Rey Nuestro Señor y de otros confines de la tierra conocida y por conocer, se han ganado por derecho propio, continuar con la lid e intentar plantar su estandarte en las tierras de la vieja Europa.

Un sargento mayor, nacido en la Villa y corte, un galeno sanador de  suyos y contrincantes, varios mochileros, masajeadores y preparadores en lo físico y en lo de la mente, ayudantes de campo, exploradores de virtudes y defectos, un cabo nacido junto al rio Nervión.   Y bajo sus atenciones y parabienes: nuestro Glorioso.

Este Tercio de jóvenes soldados que hace meses solo pensaban en  seguir entre los elegidos para la efímera gloria, han conseguido hacerse un pequeño hueco entre los grandes batalladores del continente cuna de la civilización. Gente de todas las tierras, las vascongadas, el levante, las afortunadas islas, la dura tierra extremeña, de la capital del reino, de las costa occidentales y orientales de nuestra Andalucía, de catalonia y del reino de Polonia, nubios de la Costa del Marfil, indianos de la Costa Rica, de Uruguay y de la costa del Mar Caribe, también de un país lejano en el golfo de la Guinea y del Brasil de los portugueses, junto con el grueso de gente de la Híspalis emperadora y de sus pueblos que la rodean y custodian. Algunos luchando también contra la parla de germanía de mentideros  ociosos. Todos bajo el sereno mando del licenciado D. José Mel y Pérez, que ha sabido también poner en primera línea de batalla a jóvenes soldados, formados bajo su mando en los aledaños del Cuartel General, dispuestos a estar en vanguardia y hacerse de honores para reemplazar, cuando los desarrollos de las batallas lo requieran, a los soldados de primera línea.

Pero lo mejor de estos bravos hombres es la legión de fieles que siempre han tenido a su lado. Buenos vasallos incondicionales. No flaquean las gargantas cuando con sus cantos y gritos alientan desde el principio hasta el fin. A pesar de penurias y calamidades, de derrotas, fracasos y escarnio por deshonrosas derrotas. Huestes de fieles seguidores que han llevado por todo el reino las ganas, el empuje, los ánimos y los apoyos. Semper fidelis, a pesar de todo. Esos leales que cada vez que pasan veintiséis minutos del comienzo de la contienda, alzan una plegaria al Cuarto Anillo recordando a las leyendas. Sepan vuestras mercedes que no es por casualidad que la palabra veintiséis de esta torpe misiva sea “gloria”. 

Por derecho propio, sin esperar a nada ni a nadie, se ha conseguido la oportunidad de poder poner una pica en Flandes, en Roma, en la Gran Bretaña o donde quiera que el destino depare la nueva aventura.

Pardiez que si mi maltrecho peculio me lo permite y mi ama y señora que da la oportuna licencia, aunque sea una sola vez pienso acompañar, luciendo los colores de nuestro estandarte, a este puñado de hombres para seguir haciendo grande esas estrofas que rezan:

Hay una leyenda que recorre el mundo entero
Verde y blanco sus colores,
Blanco y verde es el sendero
Luz en la mañana y en la noche quejío y quiebro