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viernes, 18 de mayo de 2018

Papas alioli



No hay buena bodeguita sin tapitas, eso dicén. Y esta no podía ser menos. Como a través de las ondas wifianas no puedo enviaros media ración, os paso gentilmente y gratis la receta de las afanadas papas alioli de la Bodeguita del Naranjito. Paciencia y a leer y ver la entrada completa que si no os lo perdéis y no cataréis uno de los manjares más exquisitos que se pueden degustar por la vieja Serva La Bari.  De camino intento meterme entre los influences con caché y miles de visitas y comentarios que, por cierto, me da igual, lo de influence, que los comentarios me gustan. Me pueden tachar de chapucero pero, ¿tu la has probado ni ná?

A continuación, para todos ustedes, la receta de este plato sabroso con que acompañar una buena caña de cervecita fresquita. Todo ello, como no, con el estilo personal de esta vuestra Bodeguita virtual.

Lo primero los ingredientes, tomen buena nota.

-1 bote de patatas parisinas del supermercao del barrio. ¿Por qué se les llaman parisinas si son de La Rinconada?

-1 bote (no hace falta echarlo entero) de ajo molido del supermercao del barrio también, él que está junto a los bomberos.

-1 bote (tampoco hay que echarlo entero) de perejil  molido también  del supermercao del barrio, o de la tienda de Celia, que está en la calle de atrás, o del Mercadona, lo que te coja más a mano

-1 bote de mayonesa (tiene que sobrar para los huevos rellenos).
Lo compras en el  súper de la esquina, en el barrio, claro, o en el pueblo, depende de donde vivas.

-Sal al gusto, pero de la gorda, nada de esa refinada que a saber lo que es. O sea, la de toda la vida.

  
Tengo que compra ajo molido

La sal está en el tarro con la tapa verd

Empezamos:

Echamos las patatas en un cacharro y le damos un hervor rapidito, ese hervor que le falta a mucha juventud de hoy.
Con el mismo líquido que viene en el bote nos vale, y un par de minutillos es suficiente.


Un pequeño hervor

Cuando estén medio frías, las cortamos a lo largo y a lo ancho. Esto significa longitudinal y trasversalmente.  


Recién cortadas

Siguiente paso.

En un mortero, que sea bonito y cuando tu parienta dice eso de "este lo friegas tu", echamos el perejil rayado, el ajo picado y una mijilla de agua. Las cantidades son a ojímetro, según el gusto de cada uno. No hay problema porque después se puede rectificar si no hemos quedado cortos.
Si os pasáis... toca aguantarse.

Listo para machacar

Seguimos:

En la fuente donde tenemos las patatitas ya cortadas,  echamos la rebujiña de ajo y  perejil y removemos bien.

 Remover la mezcla por toda la bandeja


A continuación echamos la mayonesa con gracia y cantidad.  Aprovechamos y añadimos la sal gordita sin pasarnos,  si hace falta, claro. Y a remover. Si vemos que nos falta mayonesa le echamos un poquito más. Esto me ha pasado a mí.
Probamos y le añadimos sal si lo consideramos oportuno, que a lo mejor no hace falta. 
Incluso se le puede echar más ajito, dependiendo del gusto.

Adornamos con un poquito de perejil pa que quede chulo y a disfrutar como si estuviéramos sentados en una terraza.

La caña de la derecha es decorativa

A mí me salen bien. De eso dan fe mi hijo y su novia que me dicen eso de que están como la de los bares.

Hay otra versión que es ir a la tienda, comprar un par de kilos de patatas nuevas de las blancas, las cueces durante veinte minutos, le metes el cuchillo a ver si están bien cocidas, las pelas, las cortas. Coges unos cuantos dientes de ajos, le quitas la piel y lo de dentro para que no se repitan, los picas mu chiquititos. Vuelves a la frutería, compras un kilo de plátanos, dos de mandarinas, un kiwi, un cartón de huevos y le pides un manojo de perejil que te lo dan gratis. Llegas a casa, deja la compra en la encimera de la cocina y te pones a picar el perejil. Lo mezclas todo con las patatas y te pones a hacer el alioli. Como a mí siempre se me corta la mayo, con el alioli casero ni me atrevo, ni con tanto follón de cocina.

Totá, que esta receta es simple pero el resultado es extraordinario y no es por echarme piropos, es que no tengo abuela.

Buen provecho y ya me contareis.




sábado, 7 de noviembre de 2015

Emulsión templada de óvulo de gallinácea, dorado en zumo de aceituna



No hay blog que se precie, ni bloguero de éxito con muchos comentarios, que no hable de dos temas importantísimos: la moda y la cocina.

El tema de la moda lo dejaré para cuando renueve mi fondo de armario, ya que mi empresa en estos días tiene previsto facilitarnos los uniformes de invierno. Ya contaré, pero sobre la alta cocina… sobre  eso sí, que pa  eso soy un experto, todo un sibarita y todo un supermasterchef.

Hoy quiero deleitaros con la receta y la elaboración de:

Emulsión templada de óvulo de gallinácea, dorado en zumo de aceituna, acompañada de allium con un suave toque de ácido acético rebajado.

Me pongo manos a la obra, pero como no me acuerdo de las cantidades exactas y de cómo mezclar los ingredientes, tiro de lo más socorrido en estos casos: los mayores. Mi madre, que fue quien me enseñó, desgraciadamente no está entre nosotros, pero su hermana mayor sí. Mi yaya Monte. Monte porque es  de Cazalla de la Sierra, donde la Virgen del Monte es la patrona de este fantástico pueblo de la Sierra Norte sevillana, y yaya, por los muchos años que pasó en tierras catalanas.

(Transcripción literal de la conversación mantenida a través del teléfono fijo. Es que mi yaya tiene 95 años y eso de los móviles, como que no.)

-Yaya, ¿tú te acuerdas como hacía mi madre la emulsión templada de…?

-¿Que si me acuerdo? ¡Pero si yo le enseñé! Y precisamente ayer la hice. Anda, toma nota.

Prepara un huevo frito; medio bollo más bien durito, con su migajón y todo; uno o dos ajos de los buenos, no compres de esos de los chinos; vinagre un chorreoncito, si te queda flojo le hechas más, si te pasas, te aguantas. Y no se te olvide  un vaso de agua. 

Y ahora coges una sartén y pon a calentar aceite. Cuando esté caliente hechas el huevo y lo fríes. Después coges el pan, los ajos, el vinagre, el agua y lo pones en la túrmix. Echa también el huevo con todo el aceite. Y a triturarlo todo. No lo dejes muy líquido, déjalo un poquito espeso que está más rico. Te lo puedes tomar templaito o frio, como tú quieras. Y deja de decir tonterías, esto es un gazpacho de invierno de toda la vida, de los que comían la gente del campo cuando no había otra cosa y te da fuerza para todo el día.

Pues sí, un gazpacho de invierno y aquí está el reportaje fotográfico.


Todos los ingredientes menos el vaso de agua



Sugerencia de presentación y degustación


Se me olvidaba: ¿tiempo de preparación? Menos de lo que se tarda en leer esta entrada.

¡Buen provecho!   

Sugerencias y trucos:

Si no sabes utilizar la termomi, ni se te ocurra usarla. La varoma, el maromo, el turbo, ojú que lío y que bronca.

No te pases con el ajo, sobre todo si luego te vas a currar. Que tardecita más larga he pasao.

Y por último, cómetelo en un cuenco de la Cartuja, de los clásicos. En los del Ikea, no sé, parece que no sabe igual.


lunes, 11 de agosto de 2014

La receta del Güaylei



  Mi mujer hace tiempo que no lo hace, asi que he rebuscado por interne una foto parecida


Como dije en la entrada anterior os comentaré algo sobre la receta del Güaylei. Puntualicemos para que no me metan un puro los irlandeses propietarios de  un brebaje parecido a base de whisky y crema de leche que, creo, su nombre empieza por BA I termina por LEYS. A ver Güaylei es lo que hace mi mujer, gracia a una receta que se ha trasmitido de amiga a amiga en la puerta del colegio mientras esperan con ¿ansia? la salida de los respectivos churumbeles. Reitero que no tiene nada que ver con ese licor espirituoso que viene en una botella marroncita. O a lo mejor sí.

El caso es que de vez en cuando  mi parienta se pone manos a la obra y nos obsequia con tan sabroso elixir. ¿En qué ocasiones? Por ejemplo: -Este sábado vamos a casa de mis primas que tienen organizada una barbacoa. Quieren que lleve Güaylei para después de comer, mientras los tíos lloráis con el Betis y reposáis la carne, si podéis, jejeje, Otro ejemplo: -Este fin de año lo celebramos en casa, vendrán algunos vecinos ¿preparo Güaylei?

Dejemosno de barbacoas y centremosno en fin de año. Fin de año, Navidad, Reyes Magos, unas fechas en las que hace años, unos cuantos, en casa no faltaban alguna que otra cestita regalo que algún que otro proveedor nos regalaba a los pocos empleados que componíamos mi anterior curro. Pelotas que eran, pero que les vamos a hacer, si ellos eran felices con las ofrendas nosotros también. Que conste, y repito que de esto hace ya muchos años, que yo trabajaba en el sector de las artes gráficas, no en mi actual empresa, ¿vale? Hoy en día de regalitos a los operarios por parte de los proveedores ná de ná, y eso que solo somos 700.

Las botellitas eran un tanto peleonas. Algunas manzanillas no valían ni para el rebujito, pero a caballo regalado… Eso sí, los de Viladecans se comportaban. Todo de calidad y muy bien presentado. Vale, me dejo de regalitos y quejas y vamos a por fin de año.

En la sobremesa, mientras los niños andaban correteando y jugando por el bloque, los mayores nos dedicábamos a tan noble y perdida tradición de “pasaba a desearte feliz año”. Aquel año en especial mi casa fue un éxito. –Que rico te ha salido el Baileys. –Güaylei, vecina, esto es Güaylei. Todo un triunfo, hasta tal punto que al día siguiente alguna que otra vecina y algún que otro vecino repitió la visita y las copitas.

Yo lo pude probar, de chiripa, y sí, efectivamente, mi mujer le había dado un puntito que ya quisieran los irlandeses.

-Pues fíjate que he usado el whisky ese malo que venía en la cesta de los catalanes. -¿Queee?-contesté yo notando como me subían los calores del chupito de Güaylei.

Amo a vé, la caja de los catalanes: piensen ustedes por un momento en un cava güeno güeno, po ese. Un ron dominicano güeno güeno, po ese. Un Rivera del Duero güeno güeno, po ese. Un Rueda blanco güeno güeno, po ese. Un whisky 15 años güeno güeno, po ese. Po ese es el que utilizó mi parienta para confeccionar el mítico y único Güaylei. 

Os podéis imaginar el éxito de aquel fin de año, irrepetible. Bueno, irrepetible porque ya me he encargado yo de darle unas pequeñas nociones sobre el aguadefuego.

Bueno y ahora toca la receta ¿no? Pues lápiz, papel y al súper.

Ingredientes:
-Una lata de leche condensada pequeña. La que utiliza mi rubia es de marca la mujer del lechero.
-Un sobrecito individual  de café descafeinado. En este caso usa la marca del nido de pajaritos.
-Un litro de batido de vainilla. Marca el que esté de oferta en la tienda.
- Whisky, marca la que no tiene el dispositivo de seguridad ese que pita cuando lo pasas por la caja.  Cantidad: lo que cabe en la lata de leche más dos dedos (en horizontal)

Elaboración:
Coges todos los ingredientes y al vaso de la túrmix, y a batir, y a esperar que esté espesito, y después al frigo y  cuando esté fresquito, a disfrutar del auténtico Güaylei.

Y como estamos en verano para la próxima  entrada la receta de las papas guisás ¿o comento sobre otras cosas?. Ya veré.