sábado, 6 de junio de 2020

La tortilla francesa


Seguro que esta historia ya es de todos conocida pero como el sábado comienza como los últimos sábados, confinado, menos, pero confinado, me siento y me pongo a contar batallitas.

Como hacer una tortilla francesa lo sabe hacer casi todo el mundo. Un par de huevos batidos con una pizca de sal, un poco de aceite del bueno, se calienta, se vuelcan los huevos en la sartén, se remueven, se les da la vuelta. Bueno que tampoco esto va de recetas sibaritas. Mi mujer me ha dicho que se hace así y ya está.

Pero, ¿Por qué se llama tortilla francesa? Pues resulta que allá por el año 1810 los franceses sitiaron las ciudades de Cádiz y San Fernando durante la llamada Guerra de la Independencia. Este acoso y derribo duró hasta el año 1812 cuando los gabachos se piraron por patas porque un ejército hispano-anglo-portugués venia por el norte y entonces los acorralados serían ellos. Pero este periodo de la historia dio para mucho. Entre otras cosas se firmó la primera Constitución Española, la Pepa, la más liberal de la época. Tan liberal que ya recogía el derecho de expresión, declaró la igualdad entre peninsulares y americanos e incluso fue respaldada por la burguesía criolla americana que tenía sus representantes electos en las Cortes de Cádiz.


Bueno, venga, la tortilla.

Tantos años de estar confinados trajo como resultado una gran escasez de alimentos. El condumio faltaba y había que agudizar el ingenio. Las gaditanas,  aparte de hacerse tirabuzones con las bombas que tiraban los fanfarrones, se buscaban la vida como podían. Las patatas escaseaban, y las lechugas y los tomates y los melones y casi todo lo relacionado con la huerta. Pero claro, previsoras que eran, lo que no faltaba en las casas era un pequeño corral con gallinas. Nada, que ya tenemos huevos. Y con huevos la tortilla, sola, sin patatas, sin cebolla, sin choricito, sin .

—¿Qué tenemos de comer? —preguntaban años después los zagales de la Tacita de Plata.

—Tortilla de cuando los franceses —contestaban las piconeras gaditanas.

Con el tiempo eso de “tortilla de cuando los franceses” evolucionó a tortilla francesa, le pese a quién crea lo contrario. Hay malas lenguas desinformadas que sostienen que un recetario inglés ya aparece esta receta. Eso es mentira cochina. Resulta que el Wellington, después de la guerra, estuvo tomándose una tapita en la Plaza del Mentidero  y probó la tortilla. Inmediatamente le dijo a su amanuense que anotara los ingredientes para apuntarse un tanto ante sus colegas del Palacio de Westminster.

En otros lugares se le conoce como omelet y le echan de todo, jamón, queso, tomate, champiñones, guisantes,…

 Por cierto, que omelet venga del termino francés omelette es debido a que los paisanos de Napoleón todavía están molestos porque hace doscientos años no pudieron pasear por los barrios de Cádiz como Puerta Tierra, La Viña, Puntales, Loreto, El Pópulo. Y de bañarse en la playa de La Caleta o Cortadura ni hablamos.

Ya lo decía mi tocayo Carlos Cano: "La Habana es Cádiz con más negritos y Cádiz es La Habana con más salero".

La foto es de interné. Anoche hice una y me salió como un cuadro de Kandinsky y he preferido no enseñarla. Pero me la comí, que conste.

 


miércoles, 3 de junio de 2020

Agudeza visual I, solución



 Mira la flechita.

 


 


Fácil ¿verdad? Yo lo sabía

El pajarito en cuestión es una Gallinula chloropus. Me explico mejor, es una polla de agua, también conocida como pollona negra, gallareta común, gallareta de pico rojo, ypak’a, galiñola, polla d’aigua, uriola, tagüita del norte, gallineta de agua, tiqui, taca-taca, gallineta común, galloreta, common moorthen…

 Es un ave gruiforme de buena familia, concretamente  de las Rallidae. Su plumaje es gris oscuro tirando a negro carbón. Las patas son amarillas y tienen un característico pico de color rojo chillón menos en la puntita que tiene un toque de amarillo.

Importante no confundir con la focha común que es de la misma familia pero en este caso es una familia lejana. Además tiene el pico blanco, o sea, lo que yo digo, primos lejanos.

Quiero pensar que el nombre de polla de agua es debido a que alguien, seguramente Linneo en un momento de lucidez, la relacionó con las gallinas. Ya se sabe, de gallina polluelo o pollito. Y de esto último tiene que venir lo de polla. Y como vive en lagos, arroyos, riachuelos y demás ecosistemas fresquitos, de ahí lo de agua. 

Po ya está, ya me quedo a gusto. He visto no una, sino varias pollas de agua, he rebuscado en mi extensa biblioteca, he aprendido una mijilla  y me he dado cuenta que nuestra Madre Naturaleza la tenemos más cerquita de lo que nos imaginamos. Por cierto, también me he dado cuenta que tengo que aprender a usar la cámara del móvil, ponerla en modo HDR, aplicar el zoom y un montón de cosas más que me explicará mi hijo cuando buenamente pueda. Con lo fácil que es utilizar una reflex, mirar por el visor, apretar el botoncito y ya está.

Esta foto es de la red y se aprecia mejor.

 


martes, 2 de junio de 2020

Agudeza visual I


Propongo un reto: encontrar al pajarito.

Un paseo por el parque da para mucho. Deporte, relax, conversaciones con tu acompañante, respirar aire puro, descubrir lugares, oler plantas, ver animales. 

Y ahora a ver si encontráis al pajarito. (creo que se puede ampliar)

 

Pistas:

Es un ave que habita en todo el mundo menos en la Antártida y creo que en Oceanía tampoco.

Su hábitat natural son los ecosistemas húmedos, lagos, charcas, ríos de cauce suave, estanques, embalses, etc.

En la foto está, no quejaros, si tuviera una réflex hubiera salido mejor.

No está escondida.

Tiene un nombre muy particular que puede dar pie a engaño.

Cuando alguien te dice “he visto una …” lo primero que haces es sonreir.

Y ya me callo, ahora a buscarla.

¡Ah bueno!, la macha rosa de la parte de arriba de la foto es mi dedo. Entre que no tengo "eso que empieza por re y termina por flex" y que me da miedo que el móvil se me caiga al río, los nervios me pueden. Y encima la p... se quería esconder.


lunes, 1 de junio de 2020

Los monos de Gibraltar


Esta noticia saltó a los medios hace unos días. Transcribo un titular de El País (o sea, corto y pego):

El delito de tocar a los monos de Gibraltar
El Gobierno del Peñón protege con multas de 4.400 euros a sus 300 macacos de Berbería para evitar que se contagien de coronavirus

Lo que faltaba. Ahora resulta que si acaricias a un mono del Peñón le puedes contagiar el COVID-19 y encima te puede caer un regalito de 3.958 pound sterling. Así, por la cara.

A ver, estos macacos, porque no son monos, son macacos, fueron introducidos por los bereberes allá por el año 700. Más o menos cuando empezaron a “colonizar” lo que años más tardes sería  Al-Ándalus, la actual Andalucía. De momento los monos estaban antes que los ingleses. Sigamos.

Gibraltar es el único lugar en Europa donde viven monos salvajes. Y lo seguirá siendo por muchos años. Resulta que los llanitos, que es como se conoce a los habitantes de la Roca, piensan que igual que pasa con los cuervos de la Torre de Londres que cuando desaparezcan caerá la Corona Inglesa y Gran Bretaña con ella, cuando no haya monitos asalvajados, Gibraltar volverá a ser español.

Para evitarlo no se le ocurre otra cosa al Ministro Principal que proteger a los simios a base de sanciones. Por eso es el Ministro Principal, porque es el más listo de la clase, y el que tiene más cara. De hecho, el espabilao vive en la exclusiva y multimillonaria urbanización de Sotogrande en la población gaditana de San Roque, ¡a 24 kilómetros de “su” Gibraltar inglés!

Bueno, y digo yo, señor Principal, ¿Qué me dices de la mala leche que tienen los monos? Porque joputas son como ellos solos. Como te descuides te meten la mano en la mochila y arrampan con lo primero que pillen. Y como tengas comida en la mano te la trincan y salen por patas. Les da igual que sea un cucurucho de helado que un  cucumber and tuna sándwich. Y encima chillando por si hay algún bobby cerca que los protejas. Pero hay que protegerlos, claro.

Gibraltar es una de las visitas que tengo pendiente. Estuve hace tiempo pero fue un visto y no visto. Más bien un no visto. Nada más llegar tuvimos que esperar un ratito a que aterrizara un avión. Es que el acceso a la Roca atraviesa el aeropuerto. Fuimos a Main Street, nos hicimos la foto de rigor en las cabinas de teléfono, original que es uno, y poco más. Yo me limité a acompañar a un amigo que hizo unas gestiones laborales. Que conste que las gestiones estaban relacionadas con las artes gráficas, nada que ver con cuestiones de tabaco ni mucho menos con el tema de las apuestas. ¿Dónde están las principales empresas de juegos y apuestas on-line? Efectivamente, en el Peñón de Gibraltar. Y ¿Cuántas sociedades hay en los 6,8 kilómetros cuadrados que tiene este territorio? 20.000. Y ¿de dónde viene el tabaco sin el sellito de haber pagado el correspondiente impuesto? Del mismo sitio, de Gibraltar.   Al final va a resultar que el Principal ese es descendiente de los Peaky Blinders. 

Cuando pueda visitaré Gibraltar con tiempo, recorreré sus calles, visitaré los túneles de la Segunda Guerra Mundial sí es que me dejan  y buscaré los monos de Berbería. No los pienso tocar porque es un delito, pero como se me acerquen…

¿Sabéis lo que hacen las llamas y las alpacas cuando se les acosan o molestan? Po eso les pienso hacer pero sin tocar a los muy cabrones. 


La foto es de la página de Canal Sur. El de la izquierda no soy yo, todavía no tengo una mochila de ese colorcito. El de la derecha tampoco, soy feo y tengo malaleche pero no tanta.

 

sábado, 30 de mayo de 2020

Un café matutino



Ocho de la mañana, con la fresquita, casi solo por la calle me encamino a mi paseíto matutino por el parque. , seis kilómetros entre ida y vuelta que tampoco se trata de prepararme la maratón del 2021. Y antes de entrar en el parque me paro a tomarme un colacado fresquito guardando las medidas de distancia recomendadas por las autoridades. Yo solito en una mesa en contra de mi voluntad porque me gusta desayunar de pie, por costumbres laborales, y en la otra mesa, la única que quedaba, un señor degustando media con aceite y jamón. Llega un tercero y le indica el distinguido camarero que si quiere consumir tiene que sentar, que la legislación actual le permite compartir mesa con otra persona. El señor de la media con aceite y jamón le hace señas para que se siente junto a él, cosa que hace raudo y veloz. Y esta es la conversación que escuché entre mis dos convecinos de cafetería.

—¡Hola! ¿Qué pasa? —dijo el recién llegado.

—Hola, me alegro de verte  —le contestó el otro saludándolo con el codo.

—Pues nada, aquí desayunando que ahora voy a trabajar. Y ¿la familia?

—Bien, en casa desde que empezó todo esto. ¿Y ustedes?

—Igual, confinados, pero bien.

En este momento se hizo un silencio y se quedaron mirándose fijamente. Uno de ellos se atrevió a hablar.

—Me vas a perdonar pero no hago más que darle vueltas a la cabeza y no caigo de que te conozco.

—A mí me pasa lo mismo, no sé de que te conozco si es que te conozco. 

—¿Ahora qué hacemos?

Y después de pensarlo unos segundos…

—¿Qué te parece si cada uno se paga lo suyo y seguimos como siempre?

—No se hable más.

Nada, yo al parque y ellos siguieron sus caminos pensando eso de “seguro que lo conozco, pero ¿de qué?

 

Foto  Diario de Sevilla