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viernes, 18 de febrero de 2022

Las vacaciones del 0,80

 

Esto pasó el pasado año al final del verano, pero como yo tenía La Bodeguita cerrada o en standby, es hoy cuando me pongo a contarlo. Algunos ya la conocéis porque la habéis vivido casi en directo a través de feisbu. Sí, soy de los antiguos, tengo feisu. Bueno, venga, vamos.

Me voy a la calle a hacer los mandaos, entiéndase los encargos que mi querida esposa tiene a bien solicitarme para que no esté mucho tiempo en casa anquilosado, entiéndase estorbando. En mi ruta habitual, a la hora precisa, con la fresquita, paso justo enfrente del parque de bomberos y me encuentro con esto:

Foto 1. Fecha 30.08.2021, con el móvil, claro.



¿Y que pienso? A ver, varias cosas. Que con esto del COVID Enrique no sabe cuándo podrá abrir. Que abrirá cuando se le termine el dinero de las vacaciones y no sabe hasta donde lo puede estirar. Que según se lo pase de bien, regresa antes o después. Que abrirá cuando quiera. Bueno, como estaba cerrado sigo mi ruta con el carrito de la compra hacia mi próximo destino.


Pero mira por donde, al día siguiente, mi señora me vuelve a mandar a comprar lo que se me olvido el día anterior. Sí, vale, que sigo estorbando, también.

Foto 2. Fecha 31.08.2021, con el mismo móvil que la anterior.



¡¡Oh no!! ¡¡Obras!! ¡¡Y del ayuntamiento!! Ahora entiendo lo de los puntos suspensivos: problemas con las tuberías de saneamiento y abastecimiento. Ahora me explico que Enrique, el propietario del 0,80 y director de la banda de cc y tt Esencia (cornetas y tambores, ¿vale?), no sepa cuando podrá abrir. Con el Ayuntamiento hemos topado y en verano. Paciencia, si hemos aguantado los cierres por la pandemia, esto lo aguantamos también. O no, que también puede ser.


Me llevé tres días sin hacerle las oportunas gestiones de logística a la madre de mis hijos, pero estorbando seguía estorbando, y mucho. Al cuarto día otra vez a salir a la calle tirando del carrito de la compra y otra vez por el mismo camino. Si el trayecto lo conoces, para que cambiar ¿no? Vale, que al lado del 0,80 está El Mesón, la bodeguita de Diego, él bar de los Gallegos, él de David, pero eso es  casualidad, que conste.

Foto 3. Fecha 3.09.2021, sigo haciendo fotos con el móvil.



¡¡Ostras!! ¡Pero si está casi terminado! Han abierto el agujero, han metido las nuevas tuberías, han cerrado y están poniendo las losas de las aceras. ¡¡Y en cinco días!! Todo un record. Bueno, un momento, habrá que ver si le dan el visto bueno. Habrá que ver que no se queden sin losas y no lo terminan del todo. Habrá que ver si…


Al día siguiente, sin que mi parienta me ordenase o mandase nada, de mí salió la idea de ir  a por el pan, un manojo de tagarninas, cuatro o cinco plátanos, azúcar, salsa de tomate, un cuarto de calabaza y más cosas. Como siempre a las 13:00 PM que es una hora ideal de salir a por los mandaos un viernes. ¿Y por dónde paso? Por aquí:

Foto 4. Fecha 4.09.2021, aunque parezca mentira esta también con el móvil.



Todo terminado, todo recogido y con el visto bueno del capataz o quién certifique la terminación de obras. Y en una semana de lunes a viernes. Y el cartel quitado. Y Enrique sin abrir porque ni se lo creía. Ni él ni nadie. Otra cosa, que sepáis que en Sevilla, los albañiles SÍ trabajan en verano y a pleno sol.

Prometo no hablar más de la tardanza de las obras del Ayuntamiento. Bueno, esto último no lo prometo porque la línea 3 del metro ¿pa cuándo?; ¿y la 2?; los túneles de la SE40 bajo el Guadalquivir ¿pa cuándo?; el enlace ferroviario con el aeropuerto ¿pa cuándo?, el soterramiento de la Glorieta de San Lázaro ¿pa cuando?...

   



jueves, 18 de junio de 2020

Solidaridad y SFDK


Bueno, que esto va de música y de otras cosas. Y aunque parezca que me salgo de mi línea editorial (que chula queda esta expresión), nada más lejos de la realidad, el rap también es música. Eso me  ha contado mi hijo que ha sido el que me ha asesorado (esto también queda chulo).

Tengo un amplio abanico de gustos musicales (amplio abanico, hoy estoy sembrao) que va desde la Sinfonía nº 9 en mi menor, Op. 95, conocida como la del Nuevo Mundo, hasta lo último de Justin Timberlake.  Pero claro, donde se pongan los Status Quo, Queen, The Boss, Tina Turner, la ELO (Electric Light Orchestra, que la otra Elo es la mujer de mi amigo Javi), Chicago, Los Pink Floyd, Dire Straits, que se quiten las Rosalias, los Enrique Iglesias y otra fauna por el estilo.

Mención especial (mención especial ¡toma ya!) para Communards, Donna Summer, Kylie Minogue, algo de Los Chichos, El Arrebato (aunque sea palangana), Pasión Vega y un largo y extenso etcétera.

Y ¿sobre el rap qué? A ver, yo me quedé en el Rapper´s Delight de Sugarhill Gang que fue el origen de la mítica Aserejé de las Ketchup, las hijas del guitarrista cordobés Juan Muñoz, el Tomate. Cuando empezó por aquí este tipo de música yo escuchaba a George Michael (todos hemos tenido un pasado ¿vale?) y sobre eso de rapear ni idea.

Pero claro, para eso está mi churumbel el mayor, para asesorarme en cuestiones que se me escapan de mi conocimiento (se me escapan de mi conocimiento ¿he dicho que estoy sembrao?) Y me cuenta mi hijo:

"No lo sabes pero aquí, en Pinoloco, está el origen del rap español. Fueron pioneros y después salieron muchos raperos que continuaron con la corriente que inicio el Zatu con su colega Acción Sanchez, creadores de SFDK. ¿No te acuerdas que en la plaza las Palmeritas (paréntesis informativo: de verdad se llama Plaza Ramón Rueda, pero en el barrio todos la conocen como plaza de las Palmeritas) se juntaban chavales mayores que yo, para recitar y bailar hip hop? Pues eran, entre otros, Saturnino Rey y Oscar Sánchez."

Y ahora al meollo de la cuestión, que me enrollo (meollo de la cuestión, si es que cuando me pongo…)

Mi barrio es un barrio obrero de la ciudad de Sevilla que está al otro lado de la SE30. Como buen barrio obrero sufre las consecuencias de la situación que estamos pasando ahora debido al requetenombrado Covid-19 (requetenombrado es una licencia literaria que se me ha colado). Empresas que no pueden trabajar, otras que se acogen a supuestos ERTES, gente que no pueden salir a comprar lo más básico y todo lo que ha traído la situación que tenemos y tendremos durante un tiempo.

Pero como buen barrio obrero también es un barrio solidario, por lo menos lo intenta. Existe una organización que se llama Pino Montano Solidario que aglutina a entidades y voluntarios para ayudar desinteresadamente a los vecinos. Por cierto, antes de que se me olvide y sin paréntesis, entre ellas la Hermandad de Pino Montano. Hace tiempo lo comentaba por aquí, las Hermandades son Hermandades los 365 días al año y no solo en Semana Santa. Tampoco se me puede olvidar a la Asociación de Comerciantes, Asociación de Mujeres María Coraje, Cáritas, Tertulia Cirio y Costal, comerciantes del Mercado de Abasto, empresas y cientos de voluntarios.



¿Y cómo ayuda un rapero a los demás? Fácil, con lo que saben hacer, música.  Así que la gente de SFDK junto con El Límite y Karvoh han creado una canción que se llama “Del barrio para el barrio”. Han hecho un video clip y todo lo que se obtenga de las descargas irá destinado a Pino Montano Solidario.

El video muestra imágenes (a mí no me gusta la fotografía, parece un barrio de los chungos, pero tampoco se trata de un video de Siempre Así cantando eso de “cuando vuelva a Sevilla en primavera” ni Los del Río con “Sevilla tiene un color especial”) de las calles, los comercios y la gente. Incluso sale mi calle durante un instante. También muestra imágenes antiguas. Pero, oye, que quieres que te diga, si hay que arrimar el hombro se arrima. Si hay que ayudar, se ayuda. Si hay que aprender rap, se aprende. Y si hay que apoyar eso del rap de Pinoloco, se apoya, faltaría más.



                      


(creo que me he pasado con los paréntesis)

sábado, 30 de mayo de 2020

Un café matutino



Ocho de la mañana, con la fresquita, casi solo por la calle me encamino a mi paseíto matutino por el parque. , seis kilómetros entre ida y vuelta que tampoco se trata de prepararme la maratón del 2021. Y antes de entrar en el parque me paro a tomarme un colacado fresquito guardando las medidas de distancia recomendadas por las autoridades. Yo solito en una mesa en contra de mi voluntad porque me gusta desayunar de pie, por costumbres laborales, y en la otra mesa, la única que quedaba, un señor degustando media con aceite y jamón. Llega un tercero y le indica el distinguido camarero que si quiere consumir tiene que sentar, que la legislación actual le permite compartir mesa con otra persona. El señor de la media con aceite y jamón le hace señas para que se siente junto a él, cosa que hace raudo y veloz. Y esta es la conversación que escuché entre mis dos convecinos de cafetería.

—¡Hola! ¿Qué pasa? —dijo el recién llegado.

—Hola, me alegro de verte  —le contestó el otro saludándolo con el codo.

—Pues nada, aquí desayunando que ahora voy a trabajar. Y ¿la familia?

—Bien, en casa desde que empezó todo esto. ¿Y ustedes?

—Igual, confinados, pero bien.

En este momento se hizo un silencio y se quedaron mirándose fijamente. Uno de ellos se atrevió a hablar.

—Me vas a perdonar pero no hago más que darle vueltas a la cabeza y no caigo de que te conozco.

—A mí me pasa lo mismo, no sé de que te conozco si es que te conozco. 

—¿Ahora qué hacemos?

Y después de pensarlo unos segundos…

—¿Qué te parece si cada uno se paga lo suyo y seguimos como siempre?

—No se hable más.

Nada, yo al parque y ellos siguieron sus caminos pensando eso de “seguro que lo conozco, pero ¿de qué?

 

Foto  Diario de Sevilla

 



miércoles, 27 de mayo de 2020

Un huerto



Pues nada, que estoy por aquí de nuevo. Me había envalao contando historias y he tenido que parar una jartá de días. Pero sin problemas, es que he estado embarcado en un proyecto de un amigo y le he tenido que dedicar más horas de la cuenta. Desde casa, pero un montón de horas, más de las que me hubiera gustado. Pero por un amigo lo que haga falta. Vale, un poquito de procrastinación, también le he echado a la Bodeguita.

El confinamiento de momento bien. De hecho esta semana, aprovechando la fase en la que estamos en Sevilla,  he salido todos los días desde el lunes. Y he salido a andar y pasear ligerito sin pasarme con la velocidad de mis pasos. Tampoco es cuestión de venirse arriba teniendo en cuenta que no hago deporte desde que Lopera era presidente del Betis. Pero todo se andará, la semana que viene mis paseos de seis kilómetros serán corriendo.

Y que mejor sitio para estirar las piernas y mover el corazón que el Parque Miraflores, que lo tengo al laito de casa. 

Este parque se consiguió gracias a la implicación que realizaron los vecinos de los barrios colindantes ante el ayuntamiento sevillano. Aunque estaba proyectado desde los años sesenta, el lugar era un vertedero donde se depositaban todos los escombros de las obras de construcción de los barrios que lo bordeaban. Pero a base de lucha, peticiones y ser lo más pesado del mundo, los vecinos, al final de los ochenta, vieron por fin el fruto de tantos años de reivindicaciones.

No me voy a enrollar que si no esto es muy pesado, el caso es que una de las particularidades que tiene son los huertos. Los Huertos Escolares y los Huertos de Ocio.

De los Huertos Escolares en otro momento, hoy toca los de Ocio. A ver, te apuntas en la asociación de vecinos, te esperas a que haya plazas vacantes, se sortea, te toca y a sembrar. Bueno, a sembrar solo no, que un huerto tiene mucho trabajo. Y sus normas, claro. Agricultura ecológica, no puedes construir nada solo un pequeño cubículo para guardar los aperos, no puedes comercializar los productos y poco más.

A mí me gusta pasear entre las parcelas. Oler la naturaleza, los tomates, los pepinos, las berenjenas, los pimientos, el romero, la albahaca. Pero tempranito, a eso de las ocho y media de la mañana que más tarde pega el Lorenzo fuerte y hace mucha caló.

Hoy, en mi paseo matutino, me he encontrado con mi amigo el cabesa. Todos tenemos un amigo que se llama cabesa, pero que tenga un huerto, poquitos. Orgulloso me ha enseñado el suyo. Lleva tres días sin parar, después de dos meses sin pisarlo estaba para echarse a llorar. Lleno de yerbajos y lo sembrado medio seco por falta de riego. Pero ya lo está sacando adelante con mucho trabajito. Los tomates están empezando a crecer. Las lechugas chuchurrias pero cree que las salvará. Los pimientos todavía no han salido, ni las calabazas que todavía no es época. Y así casi todo lo cultivado.

Bueno, las berenjenas  muy grandes y con buena pinta. Y como resulta que por casualidad yo cada vez que salgo a pasear llevo una bolsa de rafia de esas de ir al supermercado, pues nada, que han caído cuatro que no veas lo contenta que se ha puesto mi mujer. Ya tiene la cena decidida.

Un par de fotos para hacer esto ameno.

 




Mañana no, pero el viernes cuento lo que me pasó tomando café el otro día después del paseíto. Sí, café, nada de cervecita, eso para más adelante que la cosa no está clara.



miércoles, 7 de agosto de 2019

Un punto lo del Ecopunto




Hace tiempo que nuestros munícipes instalaron en mi barrio un nuevo elemento parecido a un kiosco de prensa pero con un uso muy particular. Está ubicado en el cruce de las calles Agricultores con Mar de Alborán y Camino de los toros con Callejón de los toros. ¡Ea! Ya estamos situados, ahora una foto por el anverso:




Esto ¿Qué es lo que es? se preguntarán los viandantes y distinguida clientela de esta vuestra Bodeguita. Pues un Ecopunto. Es decir un lugar donde depositar y de camino reciclar, una serie de cosas y cacharros que ya no sirven y no sabemos dónde tirarlos. El medio ambiente hay que preservarlo y esto es una buena iniciativa. ¿Qué podemos tirar en este reciclador de cosas? Vamos a enumerar los distintos abujeritos con sus correspondientes tapas que disponemos. Empecemos por el otro lado, por el reverso.



Aceite vegetal usado. El de freír el pescaito, por ejemplo.

Pequeños electrodomésticos, chatarra electrónica, móviles, baterías pequeñas, cargadores. ¿Te acuerdas del cargador del Nokia 3310? Pues ahí es donde se tira. (Enseguía lo voy a tirar).

Vidrio no envase (espejos, vasos, cristal ventanas, etc…) Los botellines vacíos al contenedor verde. Vale, lo de vacíos sobra.

Tóner y cartuchos de tinta. Esos que se te gastan un domingo por la tarde y tienes que entregar el trabajo a primera hora del lunes.

Pilas. Las de toda la vida, las normales.

Pilas botón. Las redonditas y planitas.

Radiografías y material fotográfico. ¿Alguien tiene todavía carretes? ¿Y de réflex?

CD-DVD, cintas video-audio. Y los Blu-ray ¿Dónde?


Y ahora por el anverso. Esto de anverso y reverso es según se mire. Pero para adornar un poco la historia queda bien.




Fluorescentes. Cuidaito con no meterlos de lado.

Envases vacíos contaminados (disolventes, pinturas, aceite motor, aerosoles, etc.) El flí flí pa los mosquitos vacío y el ambientador olor rosa mosqueta, por aquí.

Neumáticos pequeños (bicicletas y similares) Las ruedas de los patinetes sí, las de tractor no.

Agujas y objetos cortantes. Jeringuillas, cuters, ya sabéis.

Cápsulas café aluminio. Estos es importante, aquí las de aluminio.

Cápsulas café plástico. Y aquí las de plástico.

Termómetros mercurio. ¡No contamina el mercurio!

Lámpara bajo consumo. Estas duran mucho, pero cuando se acaban…

Y por último

Intercambio de libros.



Estos estantes están a disposición de cualquier vecino que quiera deshacerse de sus libros queridos. Deshacerse o facilitarlos a otra persona que quiera disfrutar de una buena lectura. Yo me paso muy a menudo a ver cómo va la cosa de reciclaje bibliográfico. Pero nada, todavía no he conseguido el Ulises del Joyce, ni el Moby Dick del Melville.  El día que hice la foto, mala, por cierto, los que habían dejado eran: “La proyección astral”, “Los poderes de la mente”, “Hechizos y sortilegios”  “Los grandes enigmas del mundo” y otros que no veo bien en la foto. Es que está hecha con el móvil.

Yo de proyección de las que entiendo son la axonométrica isométrica, la dimétrica y la trimétrica. Soy delineante, sin ejercer, pero delineante, así que la astral no me suena (tampoco me interesa).

La mente tiene mucho poder, pero vamos, que bastante tengo con la de vueltas que le doy al coco como para ponerme a, yo que sé, doblar cucharas, por ejemplo.

Y sobre hechizos y sortilegios mejor lo dejo que con la mala leche que tengo últimamente se me pueden ocurrir una jarta de maldades y después seguro que me arrepiento.

Mañana, cuando venga de trabajar, con la fresquita, a eso de las tres y media, me paso a ver qué novedades literarias dejan mis vecinos. Me paso o no, que también puede ser, lo más seguro ¡vamos! Bueno, espera, que a lo mejor mi hija me manda a tirar los auriculares que le compré y que ya no le funcionan. Y solo tienen tres años.

Enga, la próxima entrada sobre el Ikea, o sobre el Gernika, o sobre la Catedrarl, no sé, ya veré.





domingo, 30 de septiembre de 2018

Una de solidaridad



Yo vivo en un barrio solidario. Bueno, más o menos, pero un barrio donde la mayoría de los vecinos nos ayudamos unos a otros. Y aquí un pequeño botón, o sea una muestra de lo que me refiero.

Resulta, que ayer mi señora esposa me mandó a comprar los mandaos que le faltaban de la lista sabatina, que por cierto era extensa, cosas de tener cita en la peluquería (ella). Cuando me acerco a depositar la basura en los buzones correspondientes (“No se te vaya a olvidar la bolsa, es que voy con el tiempo justo de hacerme la permanente”) me encuentro con esto:

Primera foto, con el móvil

¡Toma ya! Tiro de móvil, vale, aún no tengo réflex, y hago un par de fotos. En esta de arriba se ve un artilugio que está en casa de cualquier vecino de Pinomontano. Sí, un ventilador de toda la vida, pero con un cartelito.

 Segunda foto, igual, con el móvil

 
No os preocupéis de ampliar la fotito para leer lo que pone en la hoja pegada a la rejilla, yo os la trascribo. Perdonadme que mi móvil no tenga control de obturador, tiempo exposición, filtros, ojo de pez y otras virguerías que tienen las réflex, pero la nota dice:

Este ventilador ¡funciona! Lo dejo aquí porque por fin ¡tengo aire acondicionado! Que lo disfrutéis.

Seguro que detrás de esta nota hay una historia de las que merecen ser contadas. Nótese que el ventilador tiene pinta de ser de los chinos. Esos que suenan como un eurifaigter y no te enteras de lo que dice la tele, el porterillo de la puerta, o el teléfono cuando te llaman para que te cambies de compañía telefónica. Mucho ruido, pero por lo menos te remueve el aire caliente del “suave” verano sevillano.

Pero digo yo, que esta solidaria familia, después de años sufriendo la canícula sevillana, sudores, ardores y siestas sin dormir, han conseguido tener aire acondicionado. Me los imagino juntando euro a euro, quitándose de otras cosas necesarias, esperando a que “la cosa” se normalice una mijilla. Pero al final lo consiguieron, aunque sea en Septiembre. Pero ahí no acaba la cosa. ¿Qué hacemos con el ventilador? ¿Lo guardamos? ¿Se lo damos a tu cuñao? No, mejor lo bajamos a la calle para que alguien a quién le haga falta lo pueda aprovechar.

Dicho y hecho, con la nota informativa correspondiente, para el uso y disfrute de cualquier vecino necesitado.

Después de echar la foto, me encaminé al cajero de los tiesos, ese que te da, siempre que dispongas de saldo, billetes de diez euros. Tardé unos diez minutos. Y cuando pasé de nuevo por el lugar, el ventilador ya no estaba. Quiero pensar que lo cogió alguien a quien le hacía falta. Alguien que vio una oportunidad de mejorar un poquito su vida y que agradeció a la persona anónima que dejo el ventilador, la iniciativa solidaria.

Es que hay muchos tipos de solidaridad. Y es de bien nacido el ser agradecido ¿no?





viernes, 16 de junio de 2017

La parada del 3, otra vez



Hoy toca otra vez contar cosas de mi barrio. Ya lo sé, tengo que salir más, y prometo hacerlo. Pues resulta, como ya lo he contado muchas veces, que aparte del 12 y del 13, tenemos otra línea más de autobuses urbanos: el 3. Esta línea, se ponga el alcalde como se ponga, es la sustituta “momentáneamente” de la futura (con un poco de suerte mis nietos la verán) línea 3 del metro. Está previsto que atraviese Sevilla de norte a sur. Pero como no se ponen de acuerdo las autoridades competentes y no hay “leuros”, po nos aguantamos y nos apañamos con el autobús urbano.

Los autobuses de esta línea están muy bien. Son de los largos, los gusanos los llaman los antiguos. Más o menos como dos autobuses urbanos pegados. Modernos, con aire fresquito en verano y calorcito en invierno. Bueno, ¿de qué te quejas? se pensaran las mentes impacientes. De varias cosas.

La primera: a pesar que la frecuencia de paso es relativamente corta, unos diez minutos entre bus y bus, ¡hay que ver lo que tarda en atravesar la vieja Serba La Bari! Yo mismo he tardado una hora y veinte minutos en llegar desde mi casa hasta el glorioso estadio que hay al final de la Palmera. Para los que no lo sepan, este templo de ilusión y esperanza se llama Benito Villamarín y en él juega y deleita el Real Betis Balompié. Ya lo sé, me estoy yendo por los cerros de Úbeda, enga, al grano, la segunda queja: la parada del 3.

Hace meses pusieron las señales verticales de “prohibición o restricción” de que eso de aparcar aquí nanai, que aquí tiene que parar el 3, que como aparques aquí, multa al canto. Los vecinos de este vuestro barrio, como personas humanas y responsables que somos, hacíamos caso omiso a las señales. ¿Qué queréis? La cosa de aparcamiento esta mu mala, tota, si la policía municipal por aquí se asoma poco. Pero llegó el día.

Hace unas semanas empezamos a ver un coche de nuestra querida policía municipal (esto lo digo sin segunda, que no sabéis la buena labor que hacen). En el techo de dicho coche portaban un cacharro con una réflex (ejem, ejem, ofú, ofú)  que le echaba fotos a todos los vehículos de tracción a motor que estaban mal estacionados. O sea, que se jartó  de poner multas. Y en la parada del 3 se puso las botas. Pero días más tardes, a eso de las nueve de la mañana, llegó el patrullero de turno acompañado de la grúa municipal  y se encargó de multar físicamente y de llevarse al depósito, los coches que no cumplían lo establecido por las normas munícipes. Hasta aquí todo bien. Si no cumples con las normas sabes a lo que te expones. Además, hay que facilitar el acceso del autobús a la parada y, lo que es más importante, el acceso al autobús de los usuarios y usuarias.

Hasta ahora bien ¿no? ¿Os habéis cansado de leer? Un poco de paciencia que ahora toca las últimas quejas, a saber:

En esta primera foto aparece la señal que te dice que desde aquí payá, no se puede aparcar, que te multo. Que si, que la señal está, detrás del Focus y debajo del ficus. Busca, busca.


En esta segunda, la otra señal de tráfico, la que te dice eso que desde aquí pacá tampoco. Que si, que también está, al laíto  de la chavala que pasa por la acera y ¡debajo de otro arbolito! Busca, busca.


Y ahora una panorámica:


Ya hemos aprendido a no aparcar, él de la furgoneta estaba esperando para entrar en el cajero automático y el coche negro,  bueno, creo que este no se ha enterado o no ha visto entre el verde follaje y la maleza exuberante de los puñeteros arbolitos, las señalitas de las narices.

Y digo yo: ¿tan complicado es poner una isleta con su correspondiente marquesina? ¿Qué es caro? Pues nada, unas rayitas de pintura amarilla en el suelo y veras como nos enteramos los torpes de aquí no se puede aparcar.

Queridos vecinos y queridos visitantes, ya sabéis, fijaros bien en los árboles. Aparte de servir para soporte de publicidad de inmobiliarias, de lugar donde nuestros canes hacen sus necesidades micionárias, aparte de la sombrita que dan, sirven para que las señales de regulación de tráfico y aparcamiento no se calienten con las temperaturas que estamos sufriendo-disfrutando estos días.


Enga, a disfrutar y aparcar con dos deos de frente y mucha vista, sobre todo mucha vista.


sábado, 29 de abril de 2017

Un fistón en la puerta.


Hace tiempo que no hablo de mis vecinos los señores Bomberos. Para los afortunados  habitantes de este barrio son un vecino más. Parece que han estado aquí toda la vida. Y de verdad que se le aprecia mucho. Están totalmente integrados, como no podía ser de otra forma. Colaboran en todos los eventos, en la cabalgata de Reyes, cuando sale la Hermandad, con campañas de recogida de alimentos, ayuda a los mayores, felicitándonos el año nuevo con sirenas y fuegos (artificiales, claro, todo bajo control) y un largo etcétera. Ya comenté hace tiempo lo del árbol de los peluches, que sigue creciendo en colorido e ilusión. 

Creo que la gente de Pinoloko (Pinomontano para los foráneos) no sabe la suerte que tenemos conque, en pleno centro del barrio, esté situado un parque de bomberos.

Resulta que estos buenos señores,  por cuestiones obvias de su profesión, están continuamente probando sus equipos y practicado sus habilidades. Por ejemplo, a las nueve de la mañana y a las nueve de la noche, en los cambio de turnos, comprueban todos los elementos de que disponen para realizar su labor. Que nuestro querido y “cooperante” ayuntamiento, les facilita o les compra, un nuevo camión autobomba chiquitito para que puedan entrar por las estrechas calles del centro, nada, que se ponen todos a conocer las nuevas prestaciones de los vehículos para que no les pille a contramano cuando lo tengan que utilizar. Hasta prueban los equipos de espuma en la calle con la lógica algarabía que provocan entre los paseantes.

Bueno, pues ahora tenemos que probar  el fistón de pantalla. Creo que se llama así, má o meno, a lo mejor es festón.  Y ¿esto qué es lo que es? Pues una especie de fuente portátil que sirve como pantalla y de camino  controlar   zonas de esas radioactivas, o refrescar los espacios que han sido devorados por las llamas, o autoprotegerse con esta fuente portátil. Y ¿dónde y cuándo probamos el fistón o festón, como se llame? Nada más y nada menos que  en la puerta del parque de bomberos y en pleno Agosto. Aquellos que por diversa cuestiones no estamos en la playa disfrutamos  ¿disfrutamos?  ¡Que vá!, los que disfrutan de verdad, los que se lo pasan bien, son la gente menuda. Y aquí la prueba. 

Dos fotos hechas con mi móvil (ya sé que soy muy pesaito, pero es que no tengo réflex).




Los críos se lo pasan de lujo con las ocurrencias de sus vecinos de toda la vida.

Pero no todo va a ser alabanzas y reconocimiento al Cuerpo de Bomberos de Sevilla, no, también tengo quejas.

La primera: tienen una chimenea en el parque. Es la única chimenea en funcionamiento que les queda a los apagafuegos. Originalmente, y actualmente, servía para secar sus trajes después de las múltiples salidas.   ¿Que me quejo? ¡Po claro que me quejo! Esos días de invierno, en Sevilla cuando hace frío es que hace frío, pasas por la esquina del Parque y hueles a leña, a candela, a encina bien quemada; joé que envidia más cochina. Pero envidia dura y pura. Es que te entran ganas de  dejarte hipnotizar por la magia de una buena chimenea. Hasta te entra apetito.

¿He dicho ganas de comer?, ¿he dicho apetito?,  la segunda queja.

Hay algunos de ellos que hacen de comer, ¿cómo lo diría?, pues hacen de comer que alimenta solo con oler los  guisos, los arroces, los cocidos o lo que preparen para  el almuerzo o la cena. Estas a cincuenta metros de la ventana de la cocina y empiezas a salivar y el estómago te dice sin palabras eso de que rico tiene que estar lo que tienen en los fogones. Incluso hay vecinas que entran y les  preguntan cómo hacen el adobo para los boquerones que parece que estamos en Blanco Cerrillo en la calle Tetuán o Velázquez, donde quiera que esté ese templo gastronómico.

Enga, que estas son las quejas que tengo. La chimenea con buena leña y él o los cocineros de turno.


Ahora le doy al botón de publicar y me doy una vueltecita por la esquina de la calle Agricultores con Sembradores, justito donde está la ventana de la cocina, creo que hoy toca paella, y ¡qué paella! Hasta mi ventana llega el sabor, digo el olor.


jueves, 26 de mayo de 2016

La parada del 3

Puedo prometer y prometo que voy a retomar el blog con ganas y jartarme  de contar historias de las mías. Lo de “puedo prometer y prometo” no se me ha ocurrido a mí, lo he escuchado hace poco y me he dicho ¡qué original!

¿Y cómo retomo La Bodeguita? Pues saliendo a la calle a ver que me encuentro, porque las otras historias que tengo pendiente requieren un tratamiento más tranquilito. Y tranquilito he salido esta mañana no a ver que me encuentro, sino a hacer los mandaos. Hoy los recados han sido poquitos, solamente recargar el bonobus de mi hija que es la que más utiliza los servicios de los autobuses urbanos.

Po resulta que una de las líneas que conectas este barrio con los otros de la ese30 pa dentro, ha cambiado su recorrido para “optimizar los recursos de la empresa y prestar un mejor servicio a los usuarios”. Cambia su recorrido y la ubicación de algunas paradas. El cambio lo hicieron sobre la semana de Feria, en plena primavera sevillana. Bueno, eso de primavera sevillana este año lo vamos a dejar en vaya tiempo raro.

Nada, que pusieron los postes, las señales informativas y poco más. Los vecinos a estas alturas ya se han enterado de los cambios, aunque su trabajito les ha costado. ¿Por qué? Amo a vé.

Pusieron las señales en la acera, junto a los arboles esos que cuando florecen y echan sus bolitas te pone el coche que da pena y te gastas una pasta en lavarlo, en que lo lave, claro. Pero la madre naturaleza se abre camino. Y aunque la primavera sigue estando tela de rara, por el cambio climático, dicen, las cosas vuelven a su sitio normal. O sea, que los arbolitos de las narices crecen y hechas sus hojitas verde. Y nos encontramos con esto:

Foto hecha por un servidor.


¿Dónde está la parada del 3? En plena jungla. Como para ponerte a ver el recorrido. Y de sombra ná de ná. Ahora bien, me apuesto una tapita de ensaladilla rusa a que los de Tussam, los nota de los autobuses, a final terminan poniendo una parada definitiva y quitan los árboles.


Otra cosa para terminar, el de la foto no soy yo, es un señor que no sé si estaba esperando el autobús o estaba en la cola del cajero automático que hay enfrente. Lo que sí es seguro que estaba pensando eso de “será tonto este, mira que hacer una foto con un teléfono con las buenas réflex que venden en el  carrefú”


jueves, 17 de marzo de 2016

Viernes de Dolores, Vísperas en el barrio


Cuantas veces habré dicho eso de que soy un sevillano raro, malaje, esaborío y to eso. Y encima tengo un blog del que presumo y donde, cuando puedo, cuento batallitas y tonterías. Prometo cambiar, pero más adelante. Para resarcirme de todo eso, como buen sevillano, hoy toca hablar de la semana más grande que tenemos en la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana ciudad, antaño conocida por Ispal, Híspalis, Ishbiliya, Serva La Bari y ahora como  Sevilla.

¿Qué es la Semana Grande de Sevilla? po la Semana Santa. ¿Y cómo explico, si yo no soy capillita, lo que significa para un sevillano estos días? Amo a vé, que yo no sea capillita no significa que no sepa lo que es una revirá, una túnica de cola o de capa, un antifaz negro, el ruan, un cinturón de abacá o uno de esparto, una cruz de guía, una vara, un cirial, el incienso, una trabajadera, un capataz, un patero, de costero a costero, el aguaó,  un candelabro de cola, los hachones, una banda de cornetas y tambores o una agrupación musical, los que llevan varas o cirios, los que se abrazan a la cruz, los que regalan cera a los niños, las madre de los niños y las dichosas sillitas, la espera en una callejuela para ver aparecer un paso de misterio o un palio, el sonido del silencio en la madrugá, el repelús de un roce con los respiraderos de caoba, el olor a azahar hispalense, la medallita que te da un nazareno de ojos limpios tras un antifaz de terciopelo morado, una composición de López Farfán o la Saeta de Machado/Serrat adaptada para acompañar a un Nazareno, la mano de tu mujer agarrada fuerte a tu brazo cuando su hermandad gira para embocar la calle Dueñas, … Bueno, pues a pesar de todo esto, no soy capillita.

Entonces, ¿Qué hago hablando de Semana Santa?  Por mis amigos, por mis compañeros, por la gente de mi barrio en el Viernes de Dolores y por el gran teatro de la vida. Porque la Semana Santa es también eso, un teatro vital donde los gestos, la escenografía, la música, el sonido y el sentimiento están a flor de alma, que no de piel. Es un día grande a este lado de la esetreinta. Día donde nos visitan o mejor, nos acompañan, gente de todos los barrios de esta bendita ciudad.  Día de encuentros, día de estar en la calle con tus “hermanos”.

Mi particular Viernes de Dolores comienza sobre las siete de la tarde, cuando desde mi terraza, tengo la suerte de vivir en una de las calles del recorrido, escucho a la banda tocar la marcha “Costaleros”. A esa hora ya sé que mi compañero y amigo el Pibe, me está esperando en la esquina de los bomberos para ver la Hermandad acompañado de su señora y su hijo Gonzalete. Él, que es tela de capillita, después se marchará a ver la del Claret, la de Bellavista o la de Palmete. ¿He dicho que es tela de capillita? ¡Si hasta “sale” en la Madrugá con un cirio color tiniebla acompañando al “Señor de Sevilla”!.

Pero yo sigo en mi barrio, yo sigo viviendo este día grande, viviendo la Hermandad de Pino Montano. Una Hermandad que empezó en una clase de catequesis allá por el año  1981 y que gracias a la gente del barrio se ha convertido en lo que es hoy en día. El Viernes de Dolores es una fecha importante en el calendario de la Hermandad, hace su estación de penitencia por nuestras calles, pero casi nadie sabe la labor callada y altruista que realizan durante todo el año con obras caritativas y asistenciales. Y todo eso a pesar de las penurias económicas que padecen las hermandades de barrio. La del mío es una Hermandad de Vísperas, es decir, las que salen antes del Domingo de Ramos y ni siquieran hace la Carrera Oficial, pero que también ayudan, porque lo tienen escrito en sus Reglas, al prójimo más próximo. 

Lo dicho, día grande para disfrutar y para vivir. Para vivir porque de eso se trata, cada uno a su manera, con recogimiento  o con explosión de sentimientos. ¿Y cómo termina mi Viernes de Dolores? Pues recogiendo a mi sufridora esposa  que estará con sus amigas en una calle estrechita de Los Mares. Calle llena de primavera e iluminada con la luz de la Luna y con las llamas de los cirios de los nazarenos con túnicas con capas blancas y antifaz morado. Yo seré un sevillano raro y medio agnóstico, pero la madre de mis hijos que es tela de jartible en materia cofradiera, me enseñó hace años los misterios y los sentimientos de estos mágicos días.


Venga, ahora la foto de los dos pasos de la Hermandad de mi barrio. Un poco chungas porque no tengo réflex y el móvil está dando las boqueas. Pero si queréis verlos  de verdad, pasaros por Pino Montano.

 El paso de Misterio, Jesús de Nazaret


El Paso de Palio, Nuestra Señora del Amor 




miércoles, 9 de marzo de 2016

Prohibido tirar...



Ya lo conté hace tiempo (mismamente aquí), pero tengo que refrescar un poco la historia con objeto de que los numerosos lectores nuevos sepan de que va lo de la recogida automática de residuos sólidos urbanos. Vamos, la basura de toda la vida. Por cierto, antes de que se me olvide, gracias por leerme, aunque los comentarios brillen por su ausencia. Bueno, venga al grano.

Resulta que desde hace bastantes años,  disponemos en nuestro barrio  de un sistema de recogida de basuras automatizado y limpio. Consiste en una especie de buzones donde se depositan las correspondientes bolsas y a través de unos conductos subterráneos con aire a presión se desplazan a la planta de clasificación para su posterior tratamiento.

El mecanismo es muy fácil, abres el buzón, metes la bolsa, cierras el buzón y ya está. Normalmente hay tres tipos de cachivaches de estos. Los amarillos para latas y brics, el azul para el papel y cartón y el gris para la basura orgánica. Pero tenemos un cuarto tipo. Éste un poquito más grande y con una puerta más amplia con llave. Es el destinado a  los residuos de bares y comercios. El funcionamiento es el mismo, abres el buzón, en este caso  con la llave, metes la basura, cierras el buzón con la misma llave y ya está.

Vale, muy bonito y muy limpio todo. Pero ahora resulta que nuestros señores de Lipasam, la empresa municipal que se encarga de recoger nuestros desperdicios, ha puesto una serie de pegatinas informativas para concienciar y aclararles a los usuarios lo que no deben meter en los susodichos buzones. Ahora toca la foto:





Está claro ¿no? De todas formas vamos a puntualizarlo por si hay dudas. En primer lugar no podemos tirar patas de jamón. La verdad es que después de navidad he visto algún que otro hueso requeterrebañado, apoyado tristemente en un costado de los chismes estos. Lo segundo, palos de escoba/fregona. Vale, que sí, que no caben, que hay que llevarlos al Punto Limpio que está en la otra punta del barrio. Y lo tercero, ni se os ocurra meter en los buzones bolardos. Lo he escrito bien y en negrita, ¡un bolardo! ¿Qué no sabéis lo que es un bolardo? Pues según mi extensa biblioteca:

  “Un bolardo es un poste de pequeña altura, fabricado en piedra o metal, ya sea aluminio fundido, acero inoxidable o hierro, que se ancla al suelo para impedir el paso o el aparcamiento a los vehículos. Es parte del mobiliario urbano  y se usa principalmente para ..."

Todo el mundo sabe a estas alturas lo que es un bolardo, no hace falta más explicaciones técnicas. Además, seguro que más de uno se ha dado un cachiporrazo en las piernas mientras, ensimismado en mirar la pantalla del celular, camina tranquilamente por la acera.

Y ahora me pregunto yo: ¿quién tiene en su casa un bolardo y se quiere desprender de él? ¿Los bolardos tienen fecha de caducidad y hay que tirarlos? ¿O es que son coleccionables y los repetidos simplemente los tiramos? ¿las farolas se pueden tirar? ¿y los bancos de sentarse?

Dando vueltas al coco me encontré con mi amigo Quique,  le enseñé la foto y  me dio la solución:

--Ná, quillo, lo que pasa es que él nota que diseñó la pegatina, ese día le pegó un buen rosetón a su coche recién sacado del concesionario con un poste de estos.  Y como le faltaba un dibujito que poner en el cartel se acordó de la madre que parió al bolardo, del nota del ayuntamiento que lo puso en esa calle tan estrecha y de lo que se menea.


Venga, una foto ampliada para que os deis cuenta que es verdad lo que cuento. Por cierto, las fotos la he hecho con mi móvil, ¡qué le voy a hacer!





domingo, 10 de enero de 2016

En mi barrio hay de tó



De vez en cuando escribo sobre  mi barrio, entre otras cosas porque salgo poco y de viajes ná de ná, así que no me queda otra que hablar de lo más cercano. Pues resulta que aquí, en Pino Montano, tenemos de , a saber:

Dos centros de salud, el A y el B, también somos originales en cuestión de poner nombres. ¿Bares? Una jartá. ¿Tiendas de chinos? Una jaltá también. Tres centros deportivos, uno hasta con piscina. Una sede del ayuntamiento, muy concurrida por cierto. Hay guarderías, colegios e institutos de secundaria. Un carrefú, tres o cuatro Día, un Mercadona. Una peña Bética y otra del otro equipo. La panadería del Cabesa y la freiduría de la Sofi, bueno, también hay otras panaderías y freidurías pero yo voy a estas dos. Un parque de bomberos, ¿en tu barrio hay? Po te aguantas. Un parque tela de grande con huertos y todo. Un teatro, mu raro, pero un teatro. Un paseo marítimo, bueno, esto solo lo entenderá la gente del barrio. Tres líneas de autobuses normales, el 12, el 13 y el 3 y una nocturna que no sé cuál es porque yo no la cojo. Un proyecto de línea de metro, la 3 concretamente que atravesará Sevilla de norte a sur y que, con un poco de suerte, la verán mis nietos cuando estén en la Universidad. No se me puede olvidar las oficinas de Telecinco, casi . Una emisora de radio, PinolocoFM en el 95.1 de su dial. La cuna del hip hop sevillano también está por aquí, así como el antiguo edificio del hospital psiquiátrico. Una hermandad de penitencia que posesiona el Viernes de Dolores y que quiere hacer la Carrera Oficial con lo lejos que está la Catedral. Una cabalgata de Reyes Magos y una velá a principio de Octubre. Bueno, a ver más cosas, ah! si, un hotel Hilton, un macdonal, y un Costco, american way of life total. Una asociación de vecinos, no no, de eso no tenemos todavía, o al menos yo no sé dónde está. La ese30 y la supernorte que circunvalan Sevilla. La zona de los oficios, de los mares, de los corrales, de las estrellas, de los parques. Esto último también solo lo entenderá la gente del barrio.

Y lógicamente un mercado o “la plaza”

La calle entre la fruta y el pescao


Y ¿qué tenemos en la plaza? Po lo que hay en todas las plazas de abastos, carnicerías, fruterías, casquerías, recovas, administración de loterías, reparación de calzado, joyería, más carnicerías, fruterías, casquerías y

La tienda de sushi a última hora de la mañana.

¡Sushi! shuchi, chochi o como se diga. Si, una tienda de sushi, eso que comen los japoneses  que es pescado crudo. Mis hijos dicen que está muy bueno y que lo pruebe que me va a gustar. En mi ignorancia gastronómica cosmopolita me pregunto: las sardinas arenque, la melva canutera, la mojama barbateña,  el bacalao seco,  ¿cuenta cómo sushi?

Vale, que el próximo sábado, si me señora esposa me encarga hacer los mandaos al mercao, me paso por la tienda y compro una mijilla de eso. Simplemente es para probarlo a ver a que sabe el pescao de los japos.

Dos consideraciones finales. La primera: de palillos nada o con tenedor o con las manos. Y la segunda: de sake menos, con cruzcampo como en el bar Jota que te ponen las tiritas de bacalao seco.


¡Anda¡ ¡Se me olvidaba¡ mi barrio  está al norte de Sevilla, de la SE30 pa fuera. 



domingo, 13 de septiembre de 2015

De barbero a estilista

Hace unos días comentaba que me tenía que pelar, ¿y donde me pelo? pues en la barbería de mi amigo Raúl Murillo. Antes de seguir, esto no va de publicidad a la barbería, de eso ná de ná,  seguro que la próxima vez me cobra el importe correspondiente, como siempre. ¿Y de que va esto? Pues esto va de varias cosas, a saber:

El bueno de Raúl, que comparte apellido con el insigne pintor sevillano, pero creo que familia no son, decidió hace unos meses dejar el local alquilado donde ejercía su trabajo y embarcarse en una nueva aventura. Para ello compró un local, lo reformó, lo lleno de enseres y se puso a cortar pelos a todo aquel que se lo pide.

 ¿Facilidades y ayudas para ello? Todas las habidas y por haber. ¿El banco? Mañana puedes disponer de la pasta.  ¿El permiso de obra? Sobre la marcha. ¿El agua? Antes de que usted salga de la oficina de contratación la tiene instalada. ¿Sigo? Mejor no, la ironía no la entiende mucha gente, y este último párrafo no se lo cree nadie.

Pues nada, que después de muchas semanas de obras y sofocones, inauguró el nuevo local.


Foto hecha desde lejos, Dos de los que aparecen me pueden canear si me pillan

De izquierda a derecha: un currito subido a una escalera, el ínclito Raúl, el alarife que le hizo la reforma, el jefe de la empresa de los toldos y otro currito subido a otra escalera. Que conste que los tres del centro están supervisando los trabajos y no incordian para nada la labor de los operarios, solamente algún comentario que otro.

 Vale, y ahora al meollo de la cuestión. Lo primero la profesión. Yo cuando era jovencito, hace nada, me pelaba en una barbería de tíos y me pelaba un barbero. Ahora resulta que me pela un estilista con título. Y encima entran mujeres. Unisex pone en la puerta, pero digo yo que debería poner multisex, ¿no? ¿Problemas con que también atiendan a féminas? Ninguno, bueno si, algunos. Verbigracia los temas de conversación. ¿De qué podemos hablar los tíos delante de las mujeres enfrascadas en los bigudíes, permanentes, mechas, extensiones y todas esas cosas? Pues de casi nada. En mi barbería juvenil hablábamos de mujeres, de futbol, de mujeres y de esos temas de conversación varonil (de futbol y de mujeres). Ahora ¿de qué podemos hablar? ¿De mujeres? A ver quién es el valiente. Si en el barrio  se conocen todas, y si no se conocen se enteran. Cualquiera se atreve. ¿De futbol?   ¿Hablar de futbol con mujeres? Yo por lo menos no. Siempre salgo perdiendo, y si encima la señora es sevillista me da por todos lados (de momento). A continuación una transcripción de la última conversación mantenida con mi estilista particular:

-Quillo ¿Qué? –Po ya ves.  -¿Y el curro? –Bien, ahora estoy de tarde.  -¿Cómo siempre? –Enga.  -¿Y las vacaciones?  –Cortitas. …(silencio)… -¿Cuánto es? –Lo mismo que la última vez. –Aquí tienes, hasta luego Raúl. –Hasta luego Carlitos.

Y ahora el local. Antes las barberías estaban llenas de objetos. Tijeras, peines, cuchillas, cachivaches diversos, dos o tres sillas, almanaques en la pared de varios años atrás (la faldillas con los números del almanaque se cambiaban pero Samantha Fox…..), dos o tres sillas y un largo etcétera.

¿Y ahora que hay? Ná de ná. Minimalista que le llaman. Hasta los botes para pulverizar el agua son de diseño y reciclados. De diseño del bueno made in Murillo Peluqueros. Mira que chulería (solo agua ¿vale?)

El contenido original de los botes se agotó en la inauguración, creo.



 Y lo mejor de lo mejor, de sillas nada de nada, para esperar tu turno, todo un chéster, o sea, un sofá de dos plazas de toda la vida. Chester suena más “cooul”, pero eso es un sofá. Y lo del fondo resulta que es un “photocall” para retratarse después del trabajo hecho por el estilista, ¡casi !

El sofá y el fotocol

Se me olvidaba, Raúl es muy bueno, y muy baratito, y Bético, y buena gente y yo no soy nada de pelota ¿vale?