Quizá parezca que esto es
publicidad gratuita pero no es mi intención. Bueno, si el protagonista me
invita a una cervecita en el sitio habitual, no le diré que no, aunque eso ya
lo hace muy de vez en cuando.
Dicen los buenos contertulios de
televisión, esos que tienen la solución a la crisis y a todos los problemas que tenemos las
personas normales, que hay que innovar para seguir creciendo y estar en el
mercado. Listos que son los tíos, mucha sapiencia y visión de futuro. Anda que
ya les vale. Miarmas, daros una vueltecita por la realidad, que veréis que esto
ya lo hacen aquellos que pueden y tienen visión de futuro, ¡porque no les queda
más remedio!
Bueno, po eso, que mi amigo
Javier Zamorano, de Toldos Zamorano, (cuidadito con la rima consonante) es uno
de estos pequeños empresarios que luchan, día a día, para sacar una empresa
adelante y, de camino, dar empleo a unas cuantas familias.
El bueno de Javier empezó con su
padre en un corralón de la Triana profunda. Allí aprendió el oficio: -Niño,
mide. –Niño, corta. –Niño, cose. –Niño, monta. Y Javier medía, cortaba, cosía,
montaba. Los que sois de Sevilla y
nuestros distinguidos visitantes, recordareis las calles del centro
cuando llega nuestra genuina y auténtica “caló” veraniega sevillana. Sierpes,
Tetuán, Cuna, Plaza de San Francisco y muchas de ellas, como si fueran barcos
veleros dispuestos a navegar por los sietes mares, tienen toldos para que
nuestro astro rey, el Lorenzo, no nos castigue más de la cuenta.
Por los tejados de estas calles
correteaba Javier, Javi para los amigos, colocando anclajes, tirantes y las
telas que nos dan la sombra adecuada para pasear por el centro y sus aledaños.
Yo que tengo una mijilla de guasa siempre miraba a ver si se había dejado un
hueco sin tapar por donde escapar los rayos del Sol. Pero nada, que su padre le
había enseñado bien.
Y aquí lo tenemos hoy en día,
diseñando, fabricando y montando capotas, toldos para balcones y ventanas, para
piscinas, carpas, jaimas y montón de artículos más. Si queréis información
visitar su página: www.toldoszamoranos.com.
(Tampoco es publicidad, es un poquito de peloteo. ¿A qué me he ganado otra
cervecita?). En una entrevista en El Correo de Andalucía, dice, aparte de lo
que dicen todos los empresarios, lo de que si los bancos no nos ayudan, no nos
financian, etc., que hoy desde el Iphone se puede subir y bajar el toldo a
distancia. O sea, ¿que estas en el Quema viendo pasar las carretas de las hermandades
y te acuerdas de los geranios?, sin
problema, tiramos de móvil y se baja el toldo para proteger nuestras plantas.
Si queréis leer la entrevista lo podéis hacer aquí. (Quillo, ya van dos
enlaces, la cervecita será con tapa ¿no?)
Bueno, y ahora vamos a continuar
con lo del principio. Renovarse o morir, renovarse para seguir creciendo,
renovarse o tunearse como dicen los canis. ¿Tunear?, pues sí, Javier Zamorano
(repito lo de cuidadito con la rima consonante) también se atreve con eso de
tunear vehículos. Y esta es la prueba de lo dicho:
![]() | |
| Foto de J.Z. en las puertas de sus instalaciones |
Esto es tunear al estilo
trianero. Coges un charret, le cambias la carrocería y ya tenemos un “carro”
para el mayo florido repleto de romerías. Venga, dejaros de 16 válvulas y 200
caballos, buscaros un buen par de mulas que tiren bien y a presumir de vehículo
en todas las épocas del año.
Y ahora que, Javi, ¿te atreverás
con las bicis?
P.D. Javi es vecino de barrio y
amigo. No tengo intención de colocar toldos en mi terraza ni en mis ventanas
(de momento). Lo de que me invite a cervecitas es casi mentira, algunas la
pagaré yo. Me llamó la atención la foto de la carriola y es por lo que hice la
entrada. Bueno, que me voy a dar una vuelta con mi mujer que desde mi terraza
(sin toldo) he visto a Javi y Elo, su esposa, paseando a Urko, su bulldog
francés, de camino a una “farmacia” de guardia donde
coincidimos.
