Preámbulo: Esto que viene a continuación es real, os juro que es real. No pensaba publicarla por algún que otro malentendido en un torpe comentario mío en un blog. Pero esta mañana me he encontrado a Antonio en la tienda de informática y me ha dicho: Quillo tanto porsaco que más dao con el bló y que ibas a hablar de mí y yo no me he visto por ningún lao, ni con la lechuza, ni en la alberca, ni en la gente del autobús de la playa y mucho menos con la gabacha. No te cave ná, tio, no te cave ná.
Mi amigo Antonio es un prenda de cuidado. Es el tío con las enfermedades más raras que existen. No se priva de ninguna de ellas. Va en una silla de ruedas motorizada de color rojo, yo le digo que tenga cuidado con el Ferrari no valla a atropellar a alguien con la velocidad que coge, a lo que él me responde pa eso voy por mi sitio. Aguanta lo inaguantable, tiene hasta una bomba implantada en un costado para que le suministre los calmantes que necesita. Naranjito tengo que pasar la ITV de la bomba, que últimamente me está fallando. El nota se queja en silencio para que no lo vea nadie, pero está tela de fastidiaillo. Pero siempre lo tienes ahí. Peleándose con la izquierda y con la derecha para hacer un barrio habitable para, los que como él, necesitan de accesos, aceras en condiciones y todas las carencias que tienen los barrios para las personas con movilidad reducida, quillo, Naranjito pa los que vamos en sillita de rueda. El otro día me lo vi con un brazo en cabestrillo y le dije Antonio, solo te falta quedarte embarazado, ¿Yo?, mira yo me quedo preñao y seguro que aborto. Fíjate que mis cuñaos me quieren llevar a Lourdes a ver si puede hacer algo. Y yo entre que no soy creyente y que cuando voy a Chipiona en autobus llego hecho una piltrafa a Lourdes no llego. Todo se lo toma con buen humor y con filosofía. Me he pegao to el verano en la Macarena, Ostras Antonio ¿viendo a la Virgen?, No churrita, en el Hospital Virgen Macarena. Tiene Un defectillo, que es sevillista, Naranjito que soy sevillista pero no antibético. Por ahí te vas a escapar.
A las mujeres las tienes en los altares. La primera la suya. Dice que sin su apoyo, sus cuidados, sus desvelos, esto no sería llevadero. Yo creo que es mejor feminista que la mayoría de mujeres que enarbolan la bandera del feminismo.
Apasionado con la informática, siempre te está comentando los últimos programas, novedades, equipos, interné, etc. Cuando habla de sus hijos, tela de sevillistas también, no cabe en la silla de rueda. Quillo este año mí hijo empieza en la Universidad, va a estudiar informática, cuando necesites algo, ya sabes cuenta con él y conmigo.
Uniendo su pasión informática y su altruismo colabora en la Asociación de la Tercera Edad, dice que es para echar una mano a los mayores, que él es joven todavía.
Allí estaba él, sentado, como siempre, ayudando a rellenar solicitudes y todo lo que nuestros mayores necesitan. Una compañera recogiendo los impresos y él introduciendo los datos en el ordenador. Detrás del mostrador una pequeña cola de cinco o seis abuelas esperando su turno.
En ese momento entró un señor mayor, o quizá un mayor energúmeno, alto, con gafas de sol para ocultar su mirada. Mira la cola de abuelas, la mujer que las atendía y empezó a despotricar.
Joé, ya estamos, otra vez la mujer recogiendo los papeles, que pasa que aquí nadie tiene prisa, con lo lenta que es la tía esa. ¿Por qué no ponen de una vez a un tío?
Al bueno de Antonio a pesar de tener un montón de carencias física, el oído le funciona a las mil maravillas. Las bilis en el estómago se les revolvieron en plan guerreras. Las pobres ancianas no sabían que decir y menos que hacer. Muy tranquilo, cogiendo el joystick de su Ferrari se aproxima a la salida del mostrador y sin salir, suavemente (creo que no fue suavemente) le contesta al energúmeno
¿Pero tú quien coño te crees que eres? ¿Por qué vienes a fastiarnos aquí? ¡Ten un poco de educación y respeto! Y a mi compañera ni la nombres, que eres un sinvergüenza! Como salga del mostrador una hostia no te puedo dar porque no llego, pero te voy a dar un bocao en los güevos, que me caen a la altura, que te vas a enterar.!
El energúmeno, lógicamente se marcho por donde había venido y todas las mujeres miraron a mi amigo con agradecimiento.
En fin Antonio, como siempre te digo ¡CON DOS COJONES!