jueves, 15 de septiembre de 2011

A pedalear fresquitos


Mira por donde, después de mi regreso a la vida anormal (la normal debe ser eso de estar tumbado a la sombrita sin hacer nada), me encuentro con que los señores del servicio de alquiler de bicicletas en mi ciudad, Sevici, (Sevivici, para los fisnos) han firmado un acuerdo de patrocinio con la insigne, ilustre, afamada empresa cervecera que tiene a bien llamarse como el templete que hay por la calle Oriente de Sevilla. Es decir, pa no enrollarme, la Cruzcampo.

Y en el puerto de amarre de las bicis (que me gusta eso de “puerto de amarre”, que aires marineros, Sevilla Puerto de Indias,… Papá ya te estas enrollando otra vez), perdón, sigo, descubro con satisfacción una fila de velocípedos perfectamente atracados. Pero hay una especial, muy especial.



Ya me lo había comentado mi hija: ¿has visto las bicis nuevas?, les han cambiado la cesta delantera por una caja de botellines. Claro, yo pensé que era una imitación o una cesta con los colores corporativos de la marca. Pero no, de eso nada, es una caja de botellines como Dios manda, con sus celditas y todo para colocar las botellas de la mágica medicina que un buen galeno me recetó hace tiempo.

Como dice la publicidad serigrafiada en el guardabarros trasero, “Tu lado sur solo emite buen rollo”. Y buen rollo es lo que tenemos por aquí, que hasta nos reímos de los señores que han denunciado este tipo de patrocinio porque argumentan que por ley no se puede hacer publicidad de bebidas alcohólicas en eventos deportivos. ¡Un mojón pá tó ustedes! Pasaros, si tenéis agallas, por cualquier campo de futbol, al poder ser en el glorioso estadio (a medio hacer) Benito Villamarín y contar las veces que aparece la palabra Cruzcampo. Tela de veces ¿verdad?

Anda, no seáis agrios, montaros en una de estas bicis, pedalear por la jartá de kilómetros que tiene el carril bici en Sevilla, o el “barrilbici” como dicen el  blog Más claro agua al que tengo la suerte de seguir y que ha ilustrado este tema mejor que un servidor, que mientras ustedes pedaleáis yo os esperare en mi “farmacia de guardia” con unos cuantos botellines bien fresquitos para ir rellenado la “nueva cestita”.



¡Ah! ¡Otra cosa! A los señores de la Cruzcampo: ¿os habéis dado cuenta que os hago publicidad? ¿Sí? Pó no me seáis malos y no subirme el precio de los botellines, ¡que estamos en crisis!

P.D. Que dice mi hijo que si pinchais en las imágenes se ponen más grandes y se vé lo "buen fotógrafo" que soy.

sábado, 6 de agosto de 2011

Estampitas 2011-2012




Después de unos días obnubilado por motivos de la caló, hoy os quiero comentar un pequeño mosqueillo que tengo; pequeño o grande, depende de cada uno, incluso de la nacionalidad o la región con las que nos identifiquemos.  Po eso, que otro año, y van un porrón de ellos, comienza la liga de futbol y comienza la colección de fotos, o estampitas como les decíamos en nuestra niñez, de los ases de la Liga. La Liga de las Estrellas, de Las Galaxias, de El Universo, o de cómo nos la quieran vender. Bueno, y ¿qué me encuentro? Una foto de un portugués y de un argentino. Con todo mi respeto a mis amigos portugueses y a mis innumerables amigos argentinos: ¿alguien me puede decir si D. Cristiano Ronaldo o D. Lionel Messi son campeones del mundo? ¿Han ganado algo con sus respectivas selecciones? Creo que nanái de la china; y eso que son dos pedazo de futbolistas de los mejorcitos (o los mejores) que hay por el mundo mundial. Mundial, eso es lo que han ganado nuestro peloteros., ¿Vale, señores de Panini? 

Una pequeña sugerencia:

Poner una foto de Pepe Reina, pedazo de portero; o de Víctor Valdés (este tiene unos cuantos  títulos); o del mejor portero del mundo D. Iker Casillas. ¿Sigo? vale: Xavi Hernández (por supuesto  de Oro), Sergio Ramos (a pesar de su pasado palangana), ¿del Niño Torres comento algo?, Waka waka Piqué, Culebrón Fábregas, Tiburón Puyol,  Raúl Albiol, Carlos Marchena, Javi Martínez, Llorente, Xabi Alonso, Sergio Busquets, David Silva, Álvaro Arbeloa, Pedrito (perdón D. Pedro), Juan Mata, grande Capdevilla, ¿comento algo de David Villa Maravilla?, porque de Don Andres Iniesta ni hablamos; y por supuesto de Jesusito Navas, que es del otro equipo de mi ciudad, ni hablo porque es Campeón del Mundo.

Venga, señores de Panini, yo sé que hay que vender estampitas, que lleváis muchos años con esto. Pero ¡coño! que somos Campeones del Mundo, que el Cristiano y el Messi son muy buenos, tela de buenos, pero estos chavales se merecen una foto en los sobres de estampas de este año. O ¿es que no os acordáis que hace un año esta gente “vendían” un montón?

Perdonadme la licencia futbolera, será mono de partidos, pero es que me ha dado coraje ver la foto de estos dos señores (repito que son de los buenos de verdad) QUE NO SON CAMPEONES DEL MUNDO.

¡Ojú! Que ramalazo patriótico me ha dado hoy, pero como diría el ínclito Ridao: ¡un mojón pa los de Panini!

Bueno, mi hijo ya es bastante mayorcito para las estampitas, creo, pero mi sobrino favorito y único que tengo, me llamó esta mañana y me dijo: Tito, ya ha empezado la colección de este año de las estampitas de furbo. ¿Por qué lo dices sobrino? Por nada, tito, por nada.

¿Adivináis dónde voy?

lunes, 25 de julio de 2011

Folía Bética

Hoy estamos por la cultura de la buena. Me he permitido mostraros un vídeo de la Orquesta Barroca de Sevilla, de un concierto que interpretaron hace unos meses en el Convento de Santa Clara.  Es una folía, que, según los ilustrados de la Wiquipedia, “el termino folía es utilizado para designar un esquema armónico-melódico en cientos de composiciones a partir del siglo XV”.  El título de esta obra es Folía Bética, pero hay que entender, y si no yo os lo explico, que “la Bética (en latín Baetica) fue una de las provincias romanas que existieron en la península Ibérica, llamada Hispania. Tomó su nombre del río Betis (en latín Baetis), llamado en la actualidad río Guadalquivir” y que tenemos la suerte de que baña a Sevilla y acaricia a Triana.

Bueno, que no me enrollo por esta vez y os dejo que disfrutéis de la buena música (no todo va a ser el Waka Waka de la Shakira o el Paquito el chocolatero). Durante el minuto 4:30, más o menos, la cosa se pone lúgubre durante unos instantes, pero después vuelve a mostrarnos la belleza y los acordes mágicos de la música barroca; y no os perdáis los agudos de los violines sobre el minuto 6:40. 

 Os recomiendo la introducción del presentador y las caras de los intérpretes en ese triste minuto cuatro y medio, sobre todo la elegante dama del vestido rojo y el exquisito caballero del guitarrón antiguo. 





Unas cuantas  aclaraciones:

Seguramente mis ínclitos seguidores de otras partes del mundo no conozcan ciertas melodías que algunos llevamos muy dentro.

Incluso algunos de mis paisanos, que tienen el corazón colorao, y no lo tienen del color de la esperanza, se estarán tirándose de los pelos por tan magno descubrimiento  del grandioso Sancheti

A Don Javier Labandón, conocido mundialmente por El Arrebato, lo del minuto 4:30 seguro que le gusta, pero de todo hay en la viña del Señor. 

Y sobre todo: recordad que esto es La Bodeguita del Naranjito, ¿vale?

¡A disfrutar de la buena música!

sábado, 23 de julio de 2011

El pelota


Mi jefe jefe, (es decir, mi jefe de sección) me ha dado permiso para hablar un poquito de la empresa. Será porque no me conoce o porque me conoce muy bien. Él sabe que nunca comentaré asuntos personales, temas relacionados con la industria donde presto mis servicios como feliz currante, y que siempre, desde la honestidad y el respeto, intento darle un poquito de chispa a los quehaceres diarios.

Mi jefe jefe, sabe que tengo un blog porque otro jefe (mi jefe de área) se lo comunicó hace unas semanas. Este jefe, hace poco tiempo era compañero de fatigas y gracias a su trabajo, a su buen hacer, a sus conocimientos, a lo buena gente que es, fue, merecidamente ascendido. 

-Naranjito ¿me estás haciendo la pelota como el que tú y yo sabemos?

-¡Como te voy a hacer a ti la pelota mi estimadísimo David, perdón, Don David! Si hemos trabajado muchos años codo con codo. Si nos conocemos casi perfectamente, no tengo necesidad de pelotearte, mi querido amigo y sin embargo mi excelso jefe. Además, si tuviera o tuviese la necesidad de pelotear lo haría a nuestro jefe jefe.

-No quiero ni imaginarme, con lo irónico que eres lo que le dirías.

-Pues nada, le diría eso de:

¡Qué elegante viene usted hoy Don Julio! Porque el sueldo no me llega, que sino le compraría una corbata que le haga juego con ese magnífico traje que le sienta tan bien. Es usted la elegancia personificada. Como me gustaría ser jorobado para darle un paseíto sobre mi espalda por todas las instalaciones de la fábrica que usted, tan magníficamente, dirige. Se habrá dado usted cuenta, Don Julio, que soy su vil pelotillero.

-Anda Naranjito, que te vas a librar porque la semana próxima te toca el turno de noche, que como nuestro jefe jefe lea esto, te va a tener todo el verano sustituyendo a los robots paletizadores.

-No le des ideas David, digo Don David.


Algunos de mis compañeros compañeros (hay otros que simplemente trabajan en la misma empresa que yo) llevan tiempo diciéndome que escriba sobre las cosas que nos pasan en el trabajo diario. ¿Estáis seguros de que queréis que hable de vosotros? ¿Sí?, pues nada, próximamente escribiré sobre el noble arte del escaqueo, haber quien se siente por aludido.

miércoles, 6 de julio de 2011

Brindis en Trafalgar


Hacía cinco años que quedaban los dos en el mismo sitio. Cuando el sol se ocultaba en el horizonte y parecía que la mar se juntaba con el cielo, comenzaban su particular brindis. Entre las rocas, sentados en este lugar mágico para ellos, donde cuando eran jóvenes se escapan para pescar y pasar sus ratos de independencia.

Otro año estamos aquí, compañero, otro año más recordándote, otro año más brindando por tu amistad. Aquí estamos los dos solos, pero tú siempre estarás con nosotros, por eso siempre traemos tres vasos. El tuyo se quedará  otra vez lleno, pero como siempre rociaremos tu mar Atlántico para que puedas brindar con nosotros.

Contigo no pudo aquel  asesino que, en tu primer destino en la maravillosa tierra vasca, se te acercó por la espalda e intentó acabar con tu vida. Saliste adelante y te dejó aquella cicatriz en la cabeza de la que  presumías diciendo que  es un tatuaje del río  Nervión. No pudo contigo aquel cobarde.

Tampoco pudo contigo la explosión que destrozó las quince toneladas de acero del BMR mientras os encaminabais a socorrer a una gente inocente que deambulaba por los montes de la antigua Yugoslavia. Otra cicatriz más, pero esta vez en el corazón. Esta la más dolorosa. Solo te atreviste a contarnos a nosotros como habías tenido que sujetar las tripas y las piernas de tu compañero de patrulla, para que al final tu compañero no pudiese salir adelante. ¿La metralla que llevabas en la pierna? Era tu barómetro particular. Joder, hoy hará frío. No pudo contigo aquella bomba.

Ni siquiera pudo contigo cuando, desde muy lejos, una bala intentó que no pudieras proteger a los forenses de la ONU en aquella tarea tan horrenda de desenterrar decenas de cuerpos medio enterrados entre los bosques. Y a pesar del chaleco antibalas, otra cicatriz más. No pudo contigo aquel disparo desde la impunidad de la distancia.

Lo único que pudo contigo fue la maldita enfermedad. Desde que te la diagnosticaron, solamente pasaron dos meses. -De esta no salgo. -Joer tío, claro que sales, si has estado en todos los fregaos y siempre has regresado. -No, el médico ha sido muy claro y yo, que me he codeado con la muerte varias veces, sé que tiene razón. Dos meses, puto cáncer, en dos meses conseguiste lo que no consiguió ni un pistolero asesino, ni una bomba traicionera, ni aquel francotirador.

Sentados entre las rocas, a los pies del faro (en Lepanto la victoria y la muerte en Trafalgar), esperando que el viento fresco de levante trajera de nuevo el sol que calentaba los primero días de Julio, sentados y felices por recordar a su amigo, a su colega, a su compadre. Dejaban atrás varias botellas vacías y tres vasos. 

Bueno, Picoleto, hasta el año que viene, ahora nos vamos a agradecerles a tus colegas que patrullan por aquí, que nos hayan permitido un año más, y van cinco, hacer nuestro particular brindis en Trafalgar.