| Tonteria de foto, solo era por adornar la entrada |
A un servidor se le han acabado las vacaciones. Parece que fue ayer cuando estábamos en los vestuarios dándonos besos, abrazos y deseándonos… ¿Qué pasa? ¿Qué los tíos no podemos darnos besos? Pues mis compañeros y yo nos besamos. Ojo, solo me beso con contados compañeros, solo con los que tienen los mismos gustos que un servidor. A otros simplemente les digo eso de: Eyy, que pasa, échate pa yá y no te arrimes tanto.
Bueno, que se acabaron. El
viernes pensaba llamar al curro para saber el turno en el que me tengo que
incorporar, pero mira por donde recibí una llamada y en la pantalla del peazo
móvil que he heredado de mi hijo, me aparece “R…. P….” (Donde R es la inicial
del compañero adjunto a mi jefe, por lo tanto jefe también y P es la inicial de
la empresa donde trabajo). Ojú, ojú,
miedo me da contestar, pensé, pero como soy un tío responsable con mis
obligaciones laborales ipso facto apreté la pantalla justo donde pone
responder.
-Hola Carlos ¿qué tal? ¿Y las
vacaciones? ¿Bien? – Mal empezamos la
conversación- mira, que descansas el lunes y el martes y te incorporas el
miércoles a las siete de la mañana. El sábado sigues en el turno de mañana y el
domingo empiezas en el de noche. Ya cuando estés aquí hablaremos de las horas
que te debo por trabajar un festivo por la noche. ¿Carlos? ¿Estás ahí?
-Si, R…, si. Es que me has dejado
sin palabras. Bueno tío, que nos vemos el miércoles.
En esto llego mi sufridora esposa
y se lo conté.
-¡Cariñito! ¡Cariñito! –la cara de la Rubia era de mal empezamos la
conversación- que me vas a tener dos días más a tu lado, aunque el próximo
finde me toca trabajar, me acaba de llamar mi jefe.
-¡Dos días más! No sé si lo
soportaré. Anda, ve fregando que llevas unas vacaciones sin pegar palo al agua.
Piensa en lo afortunado que eres que tienes un trabajo estable. Acuérdate de A...
que lleva meses con el ERE de su empresa. Y también de P... que cuando termine
el verano se acabó lo de trabajar en el hotel de la playa. O de J... que lleva
dos meses sustituyendo en el hospital y ahora se incorporan las enfermeras y
ella otra vez a la bolsa de trabajo y a esperar que la llamen. Y que no se te
olvide M… que cuando se termine la vendimia a ver que uvas va a coger. No te
quejes porque tienes que trabajar los fines de semanas y piensa en la cantidad
de conocidos que tenemos que darían lo que fuera por estar en tu situación.
Y el Naranjito fregando los
platos. Y pensando en lo que me ha dicho mi mujer y en la razón que tiene (al final los hombres tenemos que darle la
razón a las mujeres, solo cuando la tienen ¿vale?).
En fin, que se acabaron las
vacaciones y todo vuelve a la normalidad. Y que la normalidad sea que los miles
de parados encuentre un trabajo digno y estable. Que la vivienda sea asequible
y sin abusos económicos. Que facilitemos la enseñanza para formar a nuestros
jóvenes. Que sigamos teniendo una sanidad pública y gratuita. Que nuestros
impuestos sirvan para algo y no para pagar a los miles de politicuchos
chupópteros. Que nuestros hijos, cuando terminen sus estudios, no tengan que
pirarse al extranjero a buscarse un futuro, simplemente vayan de visita, por
ejemplo al andamio Eiffel de Paris (pa torre la Giralda, eso sí que es una
Torre).
Esperemos que la verdadera
normalidad comience en septiembre.



