Ante todo pedir perdón. No sé qué está pasando. Ahora que me había embalado en esto de las bitácoras, en esto de leer e intentar escribir, va el blogger y me fastidia. Hay entradas, en los blogs que me gusta seguir, que no puedo ver, y eso que están convenientemente anunciadas. Me hacen comentarios en mis torpes escritos que misteriosamente se borran ellos solitos. Otros ni siquiera pueden hacerlos. Una queridísima lectora me mandó un correo preguntándome mis normas y mi contestación fue muy clara, creo, NINGUNAS.
Mi Asesor Informático me dijo: papá esto es un problema del servidor. El servidor que no sirve, me cachis en la mar. Y este servidor de ustedes intentando servir.
Hace unas semanas tuve un problema parecido con el gepeese del coche. No se hablaba conmigo. Se había enfadado y no me dirigía la palabra. Al final lo arregló quien os podéis imaginar, hicimos las paces y empezó de nuevo con su rollo de tome la segunda salida en la rotonda. Por cierto, la forma de arreglarlo fue muy sencilla: mi hijo amenazó con hacerle un lavado de cerebro e introducirle los recuerdo y conocimientos de otra familia más ilustre en eso de calles y carreteras.
De momento lo del blog es distinto. He buscado por todas las opciones. He mirado por todos los sitios donde puedo mirar en las entrañas de este misterio, y nada que no encuentro una explicación posible.
Os ruego que me disculpéis sin no contesto, si no os comento vuestras cosas y, sobre todo, si no leo lo que dejáis a mi disposición.
También os pido perdón si no podéis hacerme los comentarios que tanto me ayudan. Sé que estáis ahí y os lo agradezco.
Espero que sea pasajero y que el servidor que no sirve deje de estar de rodríguez y permita a este humilde bloguero seguir disfrutando.
Lo dicho, gracias y perdón a todos.
Mi Asesor Informático me dijo: papá esto es un problema del servidor. El servidor que no sirve, me cachis en la mar. Y este servidor de ustedes intentando servir.
Hace unas semanas tuve un problema parecido con el gepeese del coche. No se hablaba conmigo. Se había enfadado y no me dirigía la palabra. Al final lo arregló quien os podéis imaginar, hicimos las paces y empezó de nuevo con su rollo de tome la segunda salida en la rotonda. Por cierto, la forma de arreglarlo fue muy sencilla: mi hijo amenazó con hacerle un lavado de cerebro e introducirle los recuerdo y conocimientos de otra familia más ilustre en eso de calles y carreteras.
De momento lo del blog es distinto. He buscado por todas las opciones. He mirado por todos los sitios donde puedo mirar en las entrañas de este misterio, y nada que no encuentro una explicación posible.
Os ruego que me disculpéis sin no contesto, si no os comento vuestras cosas y, sobre todo, si no leo lo que dejáis a mi disposición.
También os pido perdón si no podéis hacerme los comentarios que tanto me ayudan. Sé que estáis ahí y os lo agradezco.
Espero que sea pasajero y que el servidor que no sirve deje de estar de rodríguez y permita a este humilde bloguero seguir disfrutando.
Lo dicho, gracias y perdón a todos.

