Esto va de tonos, politonos y
esas musiquitas que tenemos en los teléfonos. Las hay de todos los gustos y
sonidos, pero hay que tener mucho cuidado con la que escogemos y, sobre todo,
saber silenciar el móvil en los momentos adecuados. ¿Los fondos de pantalla?
otra cosa por el estilo. Nunca se sabe quién puede ver esa foto tan bonita y
original de la que presumís. Y ahora la historia, lógicamente, le he cambiado
los nombres de los protagonistas.
Ramón tenía una edad de esas en
las que tu médico de cabecera empieza a decirte lo de tienes que cuidarte, deja
de fumar, deja de beber, haz deporte, hazte revisiones,…
Revisiones, llegó el día. Ese fin
de semana había estado en Eindhoven. Había disfrutado con su equipo en la
consecución de la primera copa de la güefa (Uefa Europa League, para los que no sepáis
de furbo) Pero allí estaba el tío,
dispuesto a pasar por lo que tenemos que pasar todos los hombres tarde o
temprano. Después de los días de celebraciones no le importaba nada. Ni la
próstata ni nada. Próstata, hay que ver lo rápidos que son en la sanidad
pública para darte cita para ciertas cosas. Próstata, ofú. Bueno, daba igual, después se iría con los colegas al Sánchez
Pizjuan para hacerse la oportuna foto con la copa y ponerla de salvapantallas en su móvil.
Su móvil, lo dejó en la mesa
auxiliar que estaba junto a la camilla de la consulta. Encaramado a esta, y en
la clásica posición genu-pectoral, con una mijilla
de tensión (o una jartá, de eso no me
he enterado) cerró los ojos y esperó la exploración. Y en ese momento se iluminó él móvil.
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| Teléfono de un "conocido" |
El móvil, que tono de llamada más
chulo tenía puesto. El Arrebato cantando eso de “Mi Sevilla Sevilla Sevilla,
aquí estamos contigo Sevilla, compartiendo la gloria en tu escudo, orgullo del
fútbol de nuestra ciudad”. Abrió los ojos, se giró hacia la mesa e intentó
apagar el celular. Giró un poco la cabeza para mirar al proctólogo y…
El proctólogo, más que proctólogo
hispalense parecía leñador navarro. Pero era sevillano sevillano, concretamente
del barrio de Bami, a escaso metros del Benito Villamarín.
El Benito Villamarín, nombre del
estadio del Real Betis Balompié. Estadio donde, en un asiento verde de la grada
de preferencia, se sentaba los domingos futboleros Bernardo, cirujano
proctólogo.
Colocándose los guantes de látex
en las manos de leñador, el excelente médico le dijo cariñosamente a su
paciente
-No se mueva ahora.
Y Ramón no se movió. Y el
Arrebato seguía cantando eso de “es por eso que hoy vengo a verte, sevillista
seré hasta…”
Y Ramón cambió la foto del
teléfono, y el tono de llamada, y, lo que es más importante, aprendió a
silenciar el móvil en ciertas situaciones. También cambió de proctólogo.





