domingo, 11 de agosto de 2019

Una de no dejarte dormir




Llegas de trabajar, a eso de las siete y media, después de una larga noche cumpliendo fielmente con tus obligaciones laborales. Aparcas junto a casa y a la sombrita mañanera. Cosa por otro lado fácil en el agosto sevillano. Te das una ducha rapidita, te pones fresquito. Le dices a tu querida esposa que si le parece bien, no le importa, no le causa mucha molestia, te despierte sobre la una, para aprovechar el primer día de vacaciones.

Preparas el dormitorio bajando la persiana y dejando la ventana abierta para que no entren los rayos del Lorenzo y solo deje entrar una suave brisa, si es que hay. Tu señora, madre de tus hijos, sale temprano de casa para ir a sus quehaceres no sin antes quedar con sus amigas para un cafelito con media de roquefort. Tus churumbeles fuera, uno por el Algarve, mandándote fotos para ponerte los dientes largos. La otra, por Zahara, sin mandarte fotos porque siempre ha sido muy independiente y te dice eso de “papá no seas pesao”.

Y ahí está tu cama esperándote. Sin pijama y sin nada, a lo salvaje, a dormir aprovechando el silencio estival que reina en la calle.

Los primero instantes son complicaillos. Le das vueltas al coco pensando en la noche recién terminada coordinando líneas alternativas porque “la mayoría de tus compañeros se han pedido el día y no tengo a nadie tan responsable y eficiente como tú”. , solo es un ratillo. Al final consigues dejarte vencer por un dulce sopor y a disfrutar.

Pero cuando llevas un tiempo indeterminado empieza la alarma. Justo en la esquina de tu bloque, aparcado en doble fila,  un camión empieza a llamar a los vecinos. Un ruido ensordecedor, taclan, taclan, taclan, el chocar de objetos metálicos contra hierros como si no hubiera un mañana. Como avisando que un bombardero B52 Stratofortress se aproxima por poniente para descargar sus bombas. Un buen rato estuvo llamando la atención.

Y tú ya te has despertado. Pero, venga, sigue, ya pasó la alarma, a dormir.

Pero cuando el peligro del B52 ha desaparecido viene la segunda andanada de avisos.

¡Butaaanooo! Pero dicho con un torrente de voz que ya lo quisiera un tenor de la Scala de Milán. Y otra vez
¡Butaaanooo! ¡La madre que parió al rumano! Esto dicho sin connotaciones xenófobas, pero es rumano.
¡Butaaanooo! ¡Joé! ¿Es que nadie lo va a llamar? ¿Qué pasa? ¿Qué to el mundo está en Chipiona?


Foto encontrada en la red. Como hacía calor no tenía ganas de salir a la calle. Además mis bombonas son de las otras


Y el silencio de nuevo. Ahora sí, ahora a seguir en los brazos de Morfea. (-Naranjito, el dios griego del sueño es Morfeo y no Morfea. Esa diosa no existe. -Vale, pero en los brazos de Morfeo, medio adormilado te vas a acurrucar tú que a mí me da más confianza un nombre femenino. No es por nada, cuestión del cromosoma XY) Después del inciso, sigo.

Ya, por fin. Qué paz, que tranquilidad, que sosiego. ¿Tiempo transcurrido desde la última alarma? ¿Cinco minutos? ¿Un cuarto de hora? ¿Media hora? El transcurrir de los minutos en una dulce duermevela es indeterminado, pero suena el porterillo. Tres timbrazos, tres. Y terminas de despertarte. Atontado, amamonado, atolondrado, acarajotado, sales del dormitorio y te encaminas a contestar mientras piensa: “Seguro que se ha dejado la llaves en casa. Bueno, le abro y a intentar seguir durmiendo” ¿Quién es?

Butano, ¿quiere butano?

Ya está, ya no duermes. Ahora a hacer cuatro cosillas y después una buena siesta.

Una comida suave y fresquita. Ensalada, gazpachito, un poquito de sandía. El aire acondicionado puesto en la temperatura adecuada. Tu sillón solo para ti. En la televisión una película de triángulos amorosos o de crímenes sin resolver. Da lo mismo. Se trata de dormir una buena siesta y como se hace en el sillón de uno no se disfruta en ningún lado. Y empiezas a caer rendido. Y suena el timbre. Y tu mujer te dice eso de han llamado, abre. Y tú, con la baba asomándote por la comisura de los labios, maldiciendo que tampoco puedas recuperar el sueño perdido, abres la puerta.

-Buenas tarde. Soy de gas natural. Venía a hacerle una oferta para cambiar el butano y poner gas natural que…

Normalmente no soy mal hablado y si el pobre comercial que me visitó a las cuatro de la tarde lee estas líneas que no me tome en cuenta lo que le dije. Que yo no conozco a su madre que seguro tiene una honorabilidad indiscutible. Que la profesión de meretriz no venía a cuento y que lo de las deposiciones esta fuera de contexto. Y que no tiene culpa de nada. Que me perdone. Que le eche la culpa a la competencia, al butanero.


miércoles, 7 de agosto de 2019

Un punto lo del Ecopunto




Hace tiempo que nuestros munícipes instalaron en mi barrio un nuevo elemento parecido a un kiosco de prensa pero con un uso muy particular. Está ubicado en el cruce de las calles Agricultores con Mar de Alborán y Camino de los toros con Callejón de los toros. ¡Ea! Ya estamos situados, ahora una foto por el anverso:




Esto ¿Qué es lo que es? se preguntarán los viandantes y distinguida clientela de esta vuestra Bodeguita. Pues un Ecopunto. Es decir un lugar donde depositar y de camino reciclar, una serie de cosas y cacharros que ya no sirven y no sabemos dónde tirarlos. El medio ambiente hay que preservarlo y esto es una buena iniciativa. ¿Qué podemos tirar en este reciclador de cosas? Vamos a enumerar los distintos abujeritos con sus correspondientes tapas que disponemos. Empecemos por el otro lado, por el reverso.



Aceite vegetal usado. El de freír el pescaito, por ejemplo.

Pequeños electrodomésticos, chatarra electrónica, móviles, baterías pequeñas, cargadores. ¿Te acuerdas del cargador del Nokia 3310? Pues ahí es donde se tira. (Enseguía lo voy a tirar).

Vidrio no envase (espejos, vasos, cristal ventanas, etc…) Los botellines vacíos al contenedor verde. Vale, lo de vacíos sobra.

Tóner y cartuchos de tinta. Esos que se te gastan un domingo por la tarde y tienes que entregar el trabajo a primera hora del lunes.

Pilas. Las de toda la vida, las normales.

Pilas botón. Las redonditas y planitas.

Radiografías y material fotográfico. ¿Alguien tiene todavía carretes? ¿Y de réflex?

CD-DVD, cintas video-audio. Y los Blu-ray ¿Dónde?


Y ahora por el anverso. Esto de anverso y reverso es según se mire. Pero para adornar un poco la historia queda bien.




Fluorescentes. Cuidaito con no meterlos de lado.

Envases vacíos contaminados (disolventes, pinturas, aceite motor, aerosoles, etc.) El flí flí pa los mosquitos vacío y el ambientador olor rosa mosqueta, por aquí.

Neumáticos pequeños (bicicletas y similares) Las ruedas de los patinetes sí, las de tractor no.

Agujas y objetos cortantes. Jeringuillas, cuters, ya sabéis.

Cápsulas café aluminio. Estos es importante, aquí las de aluminio.

Cápsulas café plástico. Y aquí las de plástico.

Termómetros mercurio. ¡No contamina el mercurio!

Lámpara bajo consumo. Estas duran mucho, pero cuando se acaban…

Y por último

Intercambio de libros.



Estos estantes están a disposición de cualquier vecino que quiera deshacerse de sus libros queridos. Deshacerse o facilitarlos a otra persona que quiera disfrutar de una buena lectura. Yo me paso muy a menudo a ver cómo va la cosa de reciclaje bibliográfico. Pero nada, todavía no he conseguido el Ulises del Joyce, ni el Moby Dick del Melville.  El día que hice la foto, mala, por cierto, los que habían dejado eran: “La proyección astral”, “Los poderes de la mente”, “Hechizos y sortilegios”  “Los grandes enigmas del mundo” y otros que no veo bien en la foto. Es que está hecha con el móvil.

Yo de proyección de las que entiendo son la axonométrica isométrica, la dimétrica y la trimétrica. Soy delineante, sin ejercer, pero delineante, así que la astral no me suena (tampoco me interesa).

La mente tiene mucho poder, pero vamos, que bastante tengo con la de vueltas que le doy al coco como para ponerme a, yo que sé, doblar cucharas, por ejemplo.

Y sobre hechizos y sortilegios mejor lo dejo que con la mala leche que tengo últimamente se me pueden ocurrir una jarta de maldades y después seguro que me arrepiento.

Mañana, cuando venga de trabajar, con la fresquita, a eso de las tres y media, me paso a ver qué novedades literarias dejan mis vecinos. Me paso o no, que también puede ser, lo más seguro ¡vamos! Bueno, espera, que a lo mejor mi hija me manda a tirar los auriculares que le compré y que ya no le funcionan. Y solo tienen tres años.

Enga, la próxima entrada sobre el Ikea, o sobre el Gernika, o sobre la Catedrarl, no sé, ya veré.





domingo, 4 de agosto de 2019

Requeteapertura




¡ATENCIÓN!


¡PRÓXIMA REQUETEAPERTUTA DE LA BODEGUITA!



Sí, aunque parezca mentira; como si los astros se hubiesen alineado; como cuando las chicharras nos deleitan con sus sinfonías; como cuando los mosquitos nos regalan con sus caricias y recuerdos en forma de ronchas picantes; como cuando el abanico nos hace tener un musculo braquiorradial to guapo; como …

¡Ofú! Ya estamos, meses sin escribir y empiezo en plan “dar la brasa”. Po ná, que estoy por estos lares y lugares de nuevo. La familia bien, el trabajo bien, la salud, también bien,  la caló como siempre en estas fechas (¿cambio climático? ¿Eso qué es?), las ganas, renovadas y todo lo demás, también bien menos la réflex.

Eso, que, hoy domingo, antes de bajar a comprar el pan con mi talega, de arreglar la persiana del dormitorio, cambiar el mecanismo de descarga de la cisterna y otras cosillas por el estilo, me he puesto a rellenar un folio en blanco a ver si me embalo de nuevo con esto de escribir.

Vale, lo de la persiana, mañana por la tarde con la fresquita. El cacharro de la cisterna funciona bien de momento, ya lo cambiaré. Escribir, estoy en ello y el pan luego a eso de las 12:30 PM. O a las 13:00 también PM que es mejor hora y ya está abierto el bar de Antonio. Es que como hace calor hay que refrescarse una mijilla.  

Enga, que de verdad esta vez sí que sí. Les quito las telarañas a La Bodeguita, un lavaillo de cara y a funcionar de nuevo. Y que esté todo el mundo tranquilo que tengo seis o siete historias para ir abriendo boca.

¿Para abrir boca?, eso no es lo mismo que quedarse con la boca abierta ¿no? ¿Qué hago? ¿Pongo una foto?


NO REFLEX


NO FOTO


miércoles, 28 de noviembre de 2018

Una de viagra o lo que sea



Hola, ¿Qué tal? Po ná que ahora que tengo una mijilla de tiempo me pongo a aporrear teclas y contar batallitas. Pero lo primero es lo primero, contestar a los comentarios que tengo pendiente desde hace una jartá. ¿Y con que me encuentro? Pues con esto (recomiendo ampliar)

Captura de pantalla


Puntualizo una serie de cosas para entrar en materia:

Que si  por casualidad, busco información sobre, pongamos por caso, cámaras réflex, en todas las páginas que visito aparecen anuncios sobre estos curiosos artilugios.

Que si por casualidad, busco información sobre, pongamos por caso, mamparas de cristal para la bañera, cuando consulto el tiempo me aparecen anuncios sobre estos biombos transparentes.

Que si por casualidad, busco información sobre, pongamos por caso, el último libro de Pérez Reverte, en el Kindle lo primero que aparece es un anuncio de  “Sabotaje” el tercero de Falcó.

Que si por casualidad, le digo a mi santa esposa que cuando pueda, cuando se acuerde, cuando le venga bien, si lo considera oportuno, me compre capsulas de café de esas compatibles que salen más baratitas, recibo emails   de Amazon con las últimas ofertas.

Vale, hasta aquí todo normal, nos controlan, nos estudian, conocen nuestras necesidades o deseos. Será cosa del bigdata o de los algoritmos o de los logaritmos neperianos o de los rusos o de los chinos, o de los microchips  ¡yo que sé! Entonces ¿Dónde está el problema?    Amos a vé:

Yo no sé lo que es el toko, ni el jual, ni el asli, ni el obat, ni ná de eso. Y, por supuesto, no me hace falta el toko, el jual, el asli, ni siquiera el obat. ¡Vamos! ¡Faltaría más! Que poco me conoce el Toko Papi Nikmat ese que me parece que tiene que ser hindú o de por allí cerca. Y yo no he buscado información al respecto, que conste. Además, que estoy hecho un chicarrón del norte. Del norte de Sevilla, pero chicarrón al fin y al cabo y con las facultades intactas. Puedo dar fe de ello pero este no es el lugar más indicado. Bueno, a lo mejor se refiere a algo para el colesterol que lo tengo casi al límite, en ese caso ¡tampoco!

Por si las mosca, he borrado el comentario y lo he marcado como spam. ¡Vamos! ¡A mí con yoko, jual, asli, obat o pastillitas azules! ¡Te quí ya!





miércoles, 3 de octubre de 2018

Sevilla por fin tiene un Primá



Me imagino que a estas alturas ya os habréis enterado que se ha inaugurado en Sevilla un Primark. ¿Qué no? Desde luego que no estáis a la última. Por favor, si ha salido en todos los medios de comunicación. Que si, que tenemos un Primark. Bueno, de momento, porque está previsto inaugurar otro el año que viene. O, a lo mejor, dentro de unos meses, después del éxito de esta primera tienda.

Vamos a situarnos. El primer Primá sevillano está ubicado en el centro comercial de los bajos de la torre Pelli. A ver, se empeñan en llamarla Torre Sevilla, pero los sevillanos la bautizamos como torre Pelli y torre Pelli se quedará para la posteridad. ¿Qué no? Amos a vé, las Setas de la Encarnación son las Setas de la Encarnación aunque quieran que nos acostumbremos a llamarlas Metropol Parasol, o algo por el estilo. Pero son las Setas. Lo de Pelli es por el nombre del arquitecto que diseño este rascacielo de 180,5 metros, el más alto de Andalucia, que pa eso los sevillanos somos sevillanos.

Que no me enrollo, que el Primá se inauguró el miércoles 26. ¿Y qué pasó? A vé, juntemos  las bullas de Semana Santa, la gente esperando el alumbrao de la Feria, los Béticos en la calle Tajo antes de un partido, a toda esta gente los arrebujamos en la puerta y me quedo corto. Una media de dos horas para entrar. Pero todos los días, el 26, el 27, el 28, el 29. De tal forma, que la dirección del centro tuvo que declarar el númerus clausus ¡todos los días! O sea, que te esperes, que estamos llenos, que te pongas a la sombrita, que tengas paciencia.

Un estudio científico (me lo han mandado por el güassáp) dice que  si coges el coche,  te acercas al Primark de Huelva, entras, compras, y después te pasas por el Bonilla y te tomas una tapita de ensaladilla rusa, tu comadre todavía no ha entrado en él de Sevilla.

Pero claro, los sevillanos, que pa eso los sevillanos somos sevillanos, no podíamos ser menos. ¿Qué en Jerez hay un Primark? ¿Y en Huelva? ¿Y aquí no? ¡Eso no puede ser! ¡Dos Primá! Uno inaugurao y otro a puntito de abrirse.

Yo no conozco esta tienda, mi hija si. No la de Sevilla, que todavía no ha ido,  la de Madrid, y me ha dicho eso de hay unos calcetines monísimos y baratos. A ver cuando abren uno cerquita. Pero creo que se va a esperar unas semanas hasta que se termine la novedad si es que se termina.

Bueno, que ya somos normales. Tenemos un Ikea, un acuario, dos Factoris, un Costco, un montón de Macdonals, Burgequines, KFCs  y encima, pa eso los sevillanos somos sevillanos y nos gusta más una cola y una bulla que a un perro de aguas un charco, un Primá.

Enga, a ver si luego tengo tiempo y me acerco por la torre Pelli a recoger a mi mujer y mi hija. Porque ellas, ambas dos, solas, sin prisas, hoy, precisamente hoy,  se han acercado a “curiosear”. Vamos  a mirar cosas de mujeres, pensado en los Reyes Magos; que me hacen falta pijamas; mira que chaleco más mono pa tu hermano; esta falda seguro que te queda bien; mamá el fulá que te gusta; huy que chulas las servilletas, ….

Yo les he encargado que me miren las reflex, pero mi hija me ha dicho eso de !que pesaito!. Bueno, tendré paciencia, ya caerá.

Y ahora, para adornar un poco este tocho, un vídeo del El Niño del Ukelele. Este cuenta esta historia mejor que yo. Por lo menos sabe tocar una guitarra chiquitita y cantar.