<<Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estómago de los
pobres>>
(Mahatma Gandhi)
Bueno, pues nada, aquí estamos
otra vez con una frasecita para reflexionar mientras saboreas un cafelito
acompañado de entera con mantequillayjamón
y miras de reojo la contraportada de
un conocido periódico deportivo.
A estas alturas ya sabréis quien
fue Gandhi, ¿verdad?, él que logro la independencia de la India del Imperio
Británico, pero algunos no se acordarán
de detalles curiosos de su vida. Y seguro que tampoco tenéis idea de cuando se
le ocurrió el enunciado de hoy. Tranquilo que os refresco e ilustro una mijilla.
Este señor hindú, que tenía to la cara de Ben Kingsley, de joven se llamaba Mohandas
Karamchand, pero Rabindranath Tagore (de este también tengo frases), le otorgó
el nombre de Mahatma que, más o menos, quiere decir “alma grande”. Y él nota era, entre otras cosas, abogado y
político. Como abogado apenas tuvo curro
porque por lo visto era poco “dinámico”. Más tarde lideró el movimiento
nacionalista indio y se le ocurrieron métodos tan novedosos de lucha social
como la no violencia, las huelgas de
hambre y rechazaba la lucha armada. Encima era vegetariano, hacía ayuno
voluntario y estaba casado, claro. Cuando tenía trece años, sus padres apañaron
su matrimonio con Kasturba Makhanji. Tuvieron cuatro hijos, Harilal, Manilal,
Ramdas y Devdas. Hay quien sostiene que tuvieron una niña más de nombre
Mestoica, pero esto no está suficientemente documentado.
Como con lo de la independencia
de la India le estaba dando mucho porsaco
a los ingleses, a estos no se les ocurrió otra cosa que detenerlo y encerrarlo,
pero no en la cárcel de la capital, no, lo condenaron a dos años de arresto
domiciliario en el palacio del Aga Khan. A él, a su parienta y a algunos de sus
más íntimos colaboradores.
Ya por aquella época Gandhi
llevaba tiempo practicando brahmacharia, que no son asanas de yoga del maestro
Swami Sivananda, no, la brahmacharia es ni más ni menos que el celibato duro y
puro. ¿He dicho antes que era mu
rarito? Consiguió la independencia de la India pero era mu rarito. A la Kasturba no le hacía mucha gracia esto de ni pan,
ni agua, ni ná de ná, y le resultaba difícil aceptarlo
pero nunca le fue infiel. Lo que si hacía de vez en cuando es ponerle ojitos,
morritos, arrumacos, palabras cariñosas como “canijo, vente a la cama, que hace
frío” o “¿te apetece una ensaladita de mi huerto?” “mira qué libro me he
comprado de un autor antiguo que se llama Vatsiaiana, y trae dibujitos y todo”
Pero nada, que el “Almagrande” se
hacía el longui y no quería saber
nada del tema. Y cuando ya estaba muy jartito
le decía eso de “todo lo que se come sin necesidad….